martes, 13 de diciembre de 2011

No me gustan

Hoy, por casualidad, me he topado con este artículo extraviado entre los miles de archivos del ordenador. Y sigue tan vigente...
No me gustan las manos blancas y húmedas, las pastelerías con luz de neón, los que usan bastón sin estar cojos, los granos de arroz dentro del salero, el helado servido en una copa de metal, los coches con alerones, los pantalones blancos transparentes, los gritos del megáfono en las tómbolas donde se rifan muñecos de peluche, los que soplan en la cuchara de la sopa, las cunetas llenas de papeles y botellas, las vitrinas polvorientas de los bares de carretera que exhiben productos típicos de la región, los tipos que te hablan muy cerca de la cara echándote un aliento fétido, los que salen del restaurante con un palillo en la boca y al pasar junto a tu mesa te dicen; que aproveche, el olor a margarina asada de las cafeterías, el gracioso que cuenta chistes los viernes en las cenas de matrimonios. El infierno también se compone de minúsculas cosas que a uno no le gustan: los músicos callejeros que utilizan grandes bafles para pedir limosna tocando un bolero, los intelectuales sesentones que todavía usan pantalones vaqueros muy ceñidos, los besos en las mejillas demasiado húmedos, los huesos de aceituna sobre el mantel, chuparse la yema del dedo para pasar la hoja del periódico, los que riñen con el camarero, las cubiertas de los libros con títulos dorados en relieve, los calcetines blancos en invierno, el chándal para dar vueltas a la manzana, los domingos, los nombres que salen en negrita en cualquier artículo. El infierno de cada día también es eso. Manuel Vicent. El País (12-VI- 94)

jueves, 8 de diciembre de 2011

imbéciles/imbécilas

20 de noviembre. Votaciones. Escojo el sobre para votar al Congreso y al Senado. En el sobre del Senado leo:
La imbecilidad de siempre. En lugar de utilizar SENADO, pues escribimos Senadores/as y todos nos quedamos más contentos y felices porque somos muy modernos y avanzados, viva la igualdad. Pero cual es mi sorpresa al tomar el papel para votar que se introduce en el sobre y leo:
¿En el sobre Senadores y senadoras y en el interior solo candidatos? ¿Y las candidatas? Será porque nadie se va a entretener en leer despacio la introducción. En el sobre sí porque llama más la atención, y "candidatos" por ahí perdido, que eso solo lo leen los que no tienen prisa. Ni ellos mismos están convencidos del jueguecito que se traen con la Lengua en pos de la igualdad.

martes, 6 de diciembre de 2011

Brujillas en el blog

Después de dos horas intentando subir fotos que aparecían dobladas, de salir unos subtítulos en azul, de moverse toda la entrada hacia arriba y hacia abajo, al publicar la entrada anterior descubro el desaguisado, todo movido, descolocado, las entradas adosadas , los comentarios superpuestos. ¿Y alguien duda de que no existen brujas en los ordenadores?

lunes, 5 de diciembre de 2011

Tengo que dejar de leer

Mi hija me dice que tengo que dejar de leer. Y lleva razón. Cuando tengo tiempo para leer un periódico, mi deformación compulsiva ortográfica, una patología como otra cualquiera, me impulsa a ir detectando errores en lo que leo y así no se puede disfrutar de ninguna lectura.

Diario de Cádiz, domingo 13 de noviembre, un artículo a doble página y a color:




No existe. En mi lengua se escribe ensamblaje...


Si no sabemos escribir sino...






Y en el mismo Diario...







Ni los días de la semana, ni los meses del año se escriben con mayúscula...





Y unas páginas más...



- aje, eje... ¿con j, por casualidad?





¿Y qué me decís de la siguiente propaganda?









Vamos a pasar por alto que a veces día está escrito con tilde, y otras no, al igual que más, o duración. Ahora, lo de la j de recogida, hace daño a la vista.


Que sí, hija, que llevas razón, tengo que dejar de leer.























En el mismo artículo:























viernes, 18 de noviembre de 2011

Ausencia

Te has ido. Como se marchan las personas elegantes, en silencio, sin muchos aspavientos, sin llamar casi la atención. Casi sin avisar, casi sin dar tiempo al ¡ay!, para que no se note mucho, para que no sufran de más, para que no se sientan muy perdidos, para que pudieras descansar. Y la tristeza los inunda, por lo precipitado de tu despedida, por las palabras que quedaban por decir, por la infancia perdida definitivamente. Ya eran mayores, ahora lo son algo más, algo más viejos, algo más cansados, algo más curtidos. Eras el punto de referencia, la fuerza centrípeta que los atraía, la matriarca respetada y querida, la hacedora de recetas de cocina de toda la vida; eras la misa y el cierro, la llamada de teléfono diaria y la que esperaba con paciencia y resignación otra llamada para paliar ausencias clavadas en el alma.

Dejas atrás a unos hombres hechos y derechos y a un ángel de mujer, María, con una sensibilidad y cariño que he visto transformados en la forma en que te miraban estos últimos días, cómo te cogían de la mano, la ternura con la que te obligaban a comer, o te movían, o la generosidad con la que te cuidaban sin quejarse.

Y ante mí, has sido la discreción y la prudencia. Para que no te hicieran daño ni a su vez hacerlo yo, tuve que elegir la distancia. Sin hablarlo, lo aceptamos y se nos quedó para siempre esa conversación pendiente. Nunca me preguntaste por qué, nunca he tenido que responder. Tú querías la felicidad de los tuyos y yo empujaba en la misma dirección. Si me juzgaste, no me lo hiciste saber, si te hice daño, no lo sumaste en mi cuenta del debe. Por eso puedo hoy hablar de tu talla como persona. Tenías el veneno perfecto para lanzarlo y te lo tragaste, el que podías dirigir hacia mí y hacia otros.

Por todo eso GRACIAS y hasta siempre.
No dejes de cuidarlos
Un beso

sábado, 5 de noviembre de 2011

Tú, ti, te, contigo

Llega a casa el catálogo de una conocida gran superficie, todo a color y con vistosos enunciados que te animan a cambiar toda la decoración de tu casa. Primera página, y me encuentro con esto:



Que la gente de pie no se haya enterado o no recuerde que TI se escribe sin tilde, vale. Pero en un catálogo, que se imprime para miles de hogares, y que se entiende que antes de salir a la luz ha pasado por una empresa de publicidad y por un corrector de textos, pues no, sigo sin entenderlo. TI NUNCA LLEVA TILDE. La tilde diacrítica se usa para diferenciar dos vocablos que se escriben igual. La lleva mí, la lleva sí, pero TI no necesita ser señalada con una tilde, pues no hay que diferenciarla de ningún otro TI.

Sencillo, ¿no?

jueves, 27 de octubre de 2011

Noviembre


Ya sabemos las ganas y el ímpetu que le ponemos los españoles a esto de copiar y adoptar todas las modas foráneas. Y así hemos abrazado con una estupidez irracional la noche de Halloween y disfrutamos de nuestros niños y jóvenes disfrazados de terror y llamando a las puertas pidiendo golosinas o, los menos, tirando huevos a las fachadas y ventanas. Imposible resistirse. Mi hija es una de las primeras afectadas por esta fiebre anglosajona y a ver quién es la guapa que le dice que " nanai de la China".

Aún así, todavía quedamos últimos bastiones intentando que no se pierda lo nuestro. Mi amigo Jose Alberto ha preparado una castañada para que todos los alumnos del cole prueben unas buenas castañas asadas de noviembre, y yo me dedico en estos días a hablarles de La Santa Compaña y el rito para evitar que te lleven en su procesión, de las Lavanderas, que al caminante extraviado ahogan en el río, les narro " El monte de las ánimas" de Bécquer o les hago representar la famosa escena del sofá entre Doña Inés y Don Juan Tenorio.

Cuando los irlandeses cruzaban las aguas del Atlántico hacia 1840, huyendo de la hambruna que los asolaba, un joven Zorrilla subía a las tablas de un teatro en Madrid su Don Juan Tenorio en los primeros días de noviembre. Aquellos irlandeses llevaron con ellos una tradición celta y europea que nos han devuelto los americanos, transformada, gracias a la fuerza del cine y la publicidad. Desde 1844, en algún teatro español se representa el Don Juan Tenorio el 1 de noviembre y, en estos días, nuestros cementerios se llenarán de flores y de oraciones por nuestros seres queridos que un día se marcharon.

Así que, mientras pueda, intentaré que en estos días suenen los siguientes versos:

No es verdad, ángel de amor,
que en esta apartada orilla...

martes, 11 de octubre de 2011

Estimada Almudena

Estimada Almudena:

Leo con gran estupor uno de tus últimos artículos “Mentiras podridas” en el que dejas caer un rosario de perlas de brillo falso.

En primer lugar, adelantaré que todos querríamos una escuela pública que igualase, gratuita para todos, en la que no hubiera diferencias de clases y con una excelencia educativa que formase a los mejores hombres y mujeres del mañana. Pero no es así. Y es correcto el defender este tipo de escuela y comprometerse con ella, como tú lo haces. Sin embargo, te has equivocado en las formas. Defender, atacando y sin argumentos no es defender, y menos con falacias.

Me parece muy bien que seas una madre de la pública y que defiendas esa elección tan orgullosa. Yo fui hija de la pública, de la concertada y de la privada. Me eduqué en las tres y conozco las tres para opinar. Y puedo asegurarte que en todas encontré garbanzos negros y garbanzos blancos. En las tres encontré profesores excelentes y en las tres también encontré el paradigma del antiprofesor.

¿Y de qué pública eres madre? Porque existe la pública y la pública. Deduzco que siendo famosa y con dinero, no vivirás en una barriada marginal, sino en una casa en un buen barrio o urbanización, cerca de un colegio público al que acuden alumnos con ciertos intereses, inquietudes, de padres más o menos formados; sí , ese centro por el que todos los padres se dan de tortas para que ingresen sus hijos, muchos de ellos engañando con empadronamientos y rentas falsos para poder conseguir plaza en ese colegio y no en otro, porque de aquél no gusta la zona, los otros chicos, las familias de otros chicos o las infraestructuras , centros algunos bastantes abandonados de la mano de la Administración competente. Si la calidad de la pública es tan igual y superior como la planteas, no entiendo el por qué tantos padres haciendo malabares para que envíen a sus hijos a unos centros y a otros no, y sobre todo, buscando centros concertados con idearios más afines a su forma de pensar. No te imagino como madre en un centro marginal de los extrarradios.

Aun así, sigues argumentando que también elegiste la pública porque en la privada enseñan, enseñamos, profesores que no han logrado entrar por oposición en la escuela pública. No es cierto, señora. Yo nunca me he presentado a una oposición, ni he tenido pensamiento de hacerlo en serio. Y si alguna vez pasó por mi cabeza fue porque en la pública se trabaja menos horas que en la privada y se cobra más. Así de claro. Te puedo asegurar que de todos mis compañeros, solo conozco a dos que lo hayan intentado, y han aprobado la oposición, sin plaza, como miles de los que se presentan, pero superándola, y sin estudiar, sólo con lo que saben de años de enseñar una materia y tener experiencia impartiéndola. De este modo, es totalmente falso que los profesores que enseñamos en la privada nos hemos presentado a oposiciones y como éramos “ malos”, pues no aprobamos y nos dieron trabajo en la privada. Esto sí que es una mentira podrida, Almudena.

La mayoría del profesorado estudia en una universidad pública, luego realizas el CAP y partimos de las mismas condiciones. Algunos se dedican a estudiar unos meses más para presentarse a unas oposiciones y ganarlas como Dios manda, otros se dedican a presentarse casi sin estudiar, a ver si cuela y “meto la cabeza” como interino y así tiramos unos años, algunos hasta quince o veinte años, que digo yo que si son tan magníficos profesores ya les habría dado para aprobar en alguna convocatoria, y otros, pues buscan trabajo en la privada porque surgió en ese momento o porque algunos no han tenido detrás a una familia que les pueda mantener durante más tiempo para que se dedique a opositar y esa era la salida.

¿Sabes la diferencia entre los profesores de la pública y los de la privada? Que los de la pública trabajan menos horas (es cierto que, a veces, más lejos de su hogar), cobran más sueldo y han pasado una oposición, una vez en su vida, mientras nosotros la pasamos a diario. Entérate, si yo fallo, no gusto, me equivoco o no enseño bien, me ponen de “patitas en la calle”. Me examino todos los días, ante mis alumnos y ante mí y doy el cien por cien, desde hace veinte años. Así que no me vengas con historietas de roja trasnochada. Aquí somos todos trabajadores, y por todos tendríais que dar la cara igual. No entiendo que justamente los trabajadores más aplastados por un convenio, que han firmado unos representantes sindicales que deberían ser expulsados del país, que obliga a trabajar más horas (como responsable de un Departamento yo estoy a 41 horas semanales) y a cobrar menos, pues estos sean los trabajadores apaleados y encima vilipendiados. Ni mis compañeros ni yo somos empresarios, ni hijos de empresarios, ni vamos a heredar la empresa, somos trabajadores.

Y a ver si dejamos esto claro de una vez por todas. A ser profesor se aprende enseñando. Es un arte, que no adquieres por medio de un examen. O llegas a tus alumnos o no llegas, o te haces respetar o estás perdido, lo tuyo es vocación o serás un pésimo transmisor toda tu vida, en la pública, en la concertada y en la privada. Tendrás muchos conocimientos y seguramente eres “un hacha” en tu especialidad, pero si no conectas, no disfrutas con lo tuyo y no te reinventas cada curso, estás perdido. O vales o no vales. Y aquí no hay oposición que valga. “Los mejores profesores que hay en España”, como tú escribes, están en la pública, en la concertada y en la privada. Y los peores también.

Para terminar, estimada Almudena, qué pena del ejemplo que das, lástima de la dicotomía que presentas de “colegios de pago” y “colegios de pobres”. Intentas defender que no estás de acuerdo con esa diferencia, que ojalá no la hubiese, y eres la primera en atacar para hacer más honda la distancia que nos separa. El respeto por el profesorado comienza por los adultos y las familias. Flaco favor intentas hacer con tu “mentira podrida”, defendiendo a unos profesores y atacando a otros con demagogia barata.

A tu favor tengo que decir que siento que no existan unas oposiciones para escritores. Te han robado la oportunidad, según tu teoría, de demostrar lo que vales y que estés entre las mejores. Ya sabes, a prepararte mucho para que el día que las convoquen, estés preparada y puedas superarlas. Una vez conseguidas ya podremos decir que eres una buena escritora, mientras tanto…

martes, 4 de octubre de 2011

Mentira podrida

Artículo de Almudena Grandes publicado por El País el 19 de septiembre.

"Soy una madre de la escuela pública. No la escogí por pobreza, ni por la imposibilidad de acceder a otro modelo. Algunas personas próximas a mí nunca han entendido esta opción, que interpretan como una muestra de tacañería, de indolencia o de irresponsabilidad respecto al futuro de mis hijos. Yo, sin embargo, creo firmemente que una escuela pública igualitaria, gratuita, laica, interclasista y de calidad, constituye el primer peldaño de la civilización y el único modelo a escala de una auténtica sociedad democrática. Solo por eso, la habría escogido, pero la calidad de la enseñanza también cuenta. En los colegios privados y concertados suelen enseñar, como norma general, docentes que no han logrado entrar por oposición en la escuela pública.

No me siento agredida por las protestas de los mejores profesores que hay en España. Lo que me ofende es que los responsables de esta situación pretendan manipular a la opinión pública presentando a padres y alumnos como víctimas de sus reivindicaciones. Y aún me ofende más que -después de haber asistido, año tras año, al recorte sistemático de recursos en la enseñanza pública madrileña- se presente una ofensiva estrictamente ideológica como una consecuencia de la crisis.

Mentira podrida. Lo que pretende el Gobierno de Aguirre, que no ahorra en los terrenos que le dona a la Iglesia católica ni en las subvenciones de los concertados, es convertir la escuela pública en una vía muerta, un reducto para ciudadanos de segunda clase. Para lograrlo, cuenta con la complicidad de una sociedad anclada en el viejo modelo franquista de los “colegios de pago” y los “pobres gratuitos”. Eso es lo más triste de todo. En ningún otro país europeo, con mejores notas en el Informe PISA, sucedería nada parecido. Pero España, una vez más, es diferente y algo más, un país anormal, aunque ni siquiera lo sepa."

Comienzo a escribir la respuesta...

domingo, 2 de octubre de 2011

Al compás del tren



Cuando era pequeña mis tíos venían a visitarnos y llegaban a la estación de Rota en tren. Cuando el gusano de hierro entraba me quedaba embobada y con las ganas de montar en él. No llegue a subir hasta los trece años y en trayecto corto. Desde entonces me fascina. Tengo que confesar que el avión es muy rápido, efectivo y que acorta distancias en pocas horas. A mí me produce claustrofobia, los asientos están muy pegados, muchas personas en un espacio reducido y demasiada altura para mi gusto. Siempre digo que si el hombre hubiese nacido para volar hubiésemos nacido con alas.
Los trenes antiguos representan la nostalgia de los primeros puntos distantes unidos por aquella locomotora que arrojaba humo y partículas de carbón. Saben a aquella modernidad hoy trasnochada.
Hoy han perdido ese encanto con sus nuevos diseños aereodinámicos, pero siguen guardando todavía el encanto para el viajero. Este fin de semana he viajado a Madrid en tren: espacioso, luminoso, asientos cómodos, el paisaje como una película ante la ventanilla y un tiempo para la lectura que agradeces como maná del cielo. Y descubres muchos viajes en uno solo: viajas hacia tu destino, el tiempo y la lectura te permiten viajar, después de días de mucho ajetreo, a tu interior, y si además te rodea una buena compañía, la conversación te permite viajar hacia las historias vitales de otros.
Cuando retornas a tu estación de origen, anunciada minutos antes por los altavoces, el viaje ha finalizado, pero tu frente en la ventanilla sigue apoyada durante horas.













sábado, 17 de septiembre de 2011

Septiembre



Septiembre llega con su paso furtivo, casi sin avisar, consciente de que no hemos notado su presencia. Son días de menos luz y noches de mayor pereza. El olor a sal y arena se va difuminando. Y comenzamos a entrar en una rutina asfixiante como tardes de sopor veraniegas. Añoramos la vida de semanas anteriores mientras pisamos con fuerza los primeros adoquines mojados por el rocío de la noche.
Nos engañamos pensando que volvemos con fuerzas renovadas. Volvemos, seguramente con más ímpetu, pero menos energía...Hemos dejado mucha piel en el estío.

viernes, 9 de septiembre de 2011

La otra

Hoy un guiño de humor al cuento clásico:

Caperucita nunca imaginó que El Lobo la dejaría por otra. Nunca hizo caso de los consejos que en materia amorosa le daba La Abuelita. Por lo que una mañana El Lobo le dijo: “Caperucita, quiero terminar contigo. Ya no me excita perseguirte por el bosque; ya no me agrada disfrazarme de abuelita para que tú me digas tus tonterías de siempre, que si tengo las orejas grandes y esos colmillos tan filudos, y yo, como un estúpido, responda que son para oírte,olerte y verte mejor. No, Caperucita, lo nuestro ya no tiene remedio”. Entonces Caperucita, desconcertada por aquella confesión, se echó a correr tan lejos como pudo pensando en la clase de mujer que había conquistado el corazón de su amante. “Es ella, tiene que ser ella”,
repetía la niña, mientras buscaba desesperadamente la casa de la anciana. “Abuelita”, gritó al fin, cuando hubo contemplado la figura que yacía en el lecho, “¿cómo pudiste hacerme esto? Tú, la amiga en quien yo más confiaba”. “Lo siento”, dijo la otra, “nunca pensé quedar embarazada a mi edad, y menos de alguien tan poco inteligente e imaginativo. No obstante, él es un lobo responsable, que no dudó por un minuto en ofrecerme matrimonio al conocer la noticia. Lo siento, Caperucita, tendrás que buscarte otro.
Después de todo, no es éste el único lobo en el mundo, ¿o no?”.


Mario Meléndez

martes, 30 de agosto de 2011

El vaporcito

Esta tarde se ha hundido nuestro barco, nuestro vapor, "El vaporcito del Puerto".


Gracias a Dios, no tenemos que lamentar pérdidas personales, que son las más dolorosas, pero la pérdida sentimental es tremenda. Tengo la sensación de que una parte de mi historia vital se ha hundido también con el vapor.











Hoy dormirán en la bahía, junto con los restos de nuestro vapor, la brisa de muchas mañanas, el levante de muchas tardes, la solera y la tradición, los besos de muchos enamorados en la proa cuando miraba al sur y la copla de nuestros mayores.

jueves, 25 de agosto de 2011

Brindis

He disfrutado la última semana de bellos paisajes, manjares y compañía. Destino: Asturias y Cantabria. Rodeada de montañas, prados de color esmeralda , el contraste con el mar y las risas, arribamos a un lugar perdido en Asturias a unos kilómetros de Villaviciosa. La acogida en la casa por parte de sus dueños fue amabilísima. Al despedirnos, tras una estancia fantástica, nos entregaron como recuerdo un par de libros ( mejor regalo no podían hacernos).
Uno de ellos es un poemario que recoge los versos de poetas asturianos. Su título Versos diversos. Contiene algunos poemas bellísimos y aquí he querido dejar uno de ellos como recuerdo de un viaje con olor a sidra.

Bebe y confía
en los amigos. Ofrécele a la copa
ambos labios y estalle el vino.
Pero aprende a separar la cosecha
mala de aquella de buen año. Sólo eso
no ha de dejarte en la boca
un poso amargo, y en el corazón.
Taresa Lorences

( Alejados del mundanal ruido. Villaviciosa)


lunes, 15 de agosto de 2011

Esas tildes...



El jueves tocó revisión médica con el abuelo.

De nuevo periplo por el desierto.

Después de tres meses con la cita, y varias pruebas durante el mes de julio, llegamos a consulta y el cardiólogo está de vacaciones y nos atiende otro médico. Por supuesto que todos los trabajadores tienen derecho a sus vacaciones, pero digo yo que sería mejor atrasar la cita hasta septiembre ( puestos a esperar) y que el especialista que lo atiende desde hace más de veinticinco años sea quien le revise los informes. En fin, entramos cuarenta minutos tarde. Ya sentados al médico le faltaba la última prueba, una ecografía, que le habían realizado una semana antes, pero no podía acceder al programa del ordenador en el que están colgados los informes pues tenía que salir del programa de consulta, que es diferente. Al fin accede, y, cómo no, el informe no aparece. Yo ya lo sabía, si estos programas informáticos del SAS la tienen tomada conmigo. Si iba yo, ¡cómo iba a aparecer el informe a la primera! Así que nos da un diagnóstico, a falta de esa prueba (¿?). Le pregunto que cómo puedo conseguir ese informe en el hospital y me envía a cardiología. Allí me presento en la secretaría de cardiología y tras explicarle a una señora muy amable lo que sucede, accede a buscar el informe que no iba a encontrar.

Elemental, querido Watson.


Vaya usted al laboratorio donde le realizaron la prueba. Allí que me planto. Pues tampoco está. Tiene que haber un error, señora, seguramente le entregaron a su padre el informe ese día que se hizo la prueba. Perdone, a mi padre no le entregaron ningún informe, le indicaron que lo pasarían a consulta de cardiología directamente. Pues es muy extraño.


Una hora más tarde, seguía siendo extraño y seguíamos sin informe.


Solución, vamos a repetirle la prueba. Baja a por el abuelo a consulta, llévalo de nuevo a tercera planta y cuando le van a hacer la prueba, milagrosamente aparece el informe. Llevaba usted razón señora, no le habíamos entregado el informe al enfermo.
Bajamos de nuevo a consulta, tres horas más tarde, pero con el papelito en la mano, y tras entregar el informe, el diagnóstico ( con tilde) no varía y nos marchamos. Hasta dentro de tres meses.
Comentando los tres en el ascensor la mañana entre galenos, salimos por la puerta del hospital y en un gran cártel aparecen las diferentes especialidades que se tratan en el centro:




¿Cómo es posible que en un expositor que leen cientos de personas todos los días, y que entiendo que alguien ha tenido que colocar y revisar me encuentre con dos faltas de ortografía?

Diagnóstico es palabra esdrújula y es obligatoria la tilde. Por otro lado, preanestesia es palabra llana terminada en vocal y no tiene que llevar la tilde.

Llevaba la mañana tranquila, pero ahí, sí que me paro, hago la foto y empiezo a despotricar. Por perder medio día en el hospital me callo, pero por ahí sí que no paso. El abuelo se ríe, saca un bolígrafo y comienza a tachar las tildes ante mis risotadas.

Nos marchamos corriendo a la velocidad que le permitían sus piernas, temiendo la reprimenda del vigilante de la puerta.


jueves, 11 de agosto de 2011

Sintiendo el Este


Ya lo tenemos encima.
El levante caliente, locuelo, hostigador. Ese viento mediterráneo que nace húmedo y al pasar por el Estrecho se transforma en la calentura y locura que le da la tierra. Viento que trastoca, que a los orates los vuelve locos del todo. Viento de mi tierra y de mis mayores.Viento del revuelo de faldas, de las veletas locas,de las gotas de sudor, de la boca seca, de la noche calurosa…

Como el urgente viento de levante te adentras
en mi alcoba, alocando mis folios y mis ansias,
trastocando los puntos cardinales, hurgando
en mis más escondidos secretos. Sin respeto
escarbas en mi cuerpo, me lastimas de semen
y de dudas, me cambias de improviso los pocos
referentes que aún sostenían el mundo.
No puedo detenerte. Me visto de veleta
y señalo hacia el Este mientras que estás conmigo.

Josefa Parra. “Alcoba del agua”

viernes, 5 de agosto de 2011

Pies


(La Mangueta. Arbaro. 2009)

Cuando no puedo mirar tu cara
miro tus pies.
Tus pies de hueso arqueado,
tus pequeños pies duros.

Yo sé que te sostienen,
y que tu dulce peso
sobre ellos se levanta.
Tu cintura y tus pechos,
la duplicada púrpura
de tus pezones,
la caja de tus ojos
que recién han volado,
tu ancha boca de fruta,
tu cabellera roja,
pequeña torre mía.

Pero no amo tus pies
sino porque anduvieron
sobre la tierra y sobre
el viento y sobre el agua,
hasta que me encontraron.

Pablo Neruda

miércoles, 3 de agosto de 2011

España de charanga y pandereta

Hoy me desvelo muy temprano. Enciendo la "caja tonta" y desde la cama empiezo a escuchar las noticias del canal 24 horas ( que se repiten una y otra vez hasta el hartazgo)
El FMI avanza que para que España cumpla los objetivos de déficit tienen que realizarse más ajustes, recordando que el gasto salarial ( para entendernos, el dinero que se va en pagar los sueldos de los funcionarios) todavía es superior al de los funcionarios de la eurozona. Sugiere además, recortar las inversiones y que el Gobierno vuelva a subir el IVA, ya que consideran que todavía está en un nivel bajo.
Que se vayan preparando los funcionarios, están sonando las campanas para otro recorte salarial y lo de la subida del IVA lo vamos a sufrir todos tarde o temprano.

Ayer alcanzamos un nuevo máximo de la prima de riesgo, 407 puntos, acercándonos peligrosamente a las cifras que mostraban Portugal y Grecia previo a los rescates. Bruselas confirma que el rescate de España no se ha estudiado, pero nos faltan minutos musicales.

El euribor sube y ha cerrado el mes de julio con una tasa mensual del 2,183. Aquellos españolitos que revisen su hipoteca en agosto ( la menda) la verán encarecida.

El número de parados ha bajado, pero menos de lo que se esperaba para los meses estivales en el sector servicios.

El mal tiempo en el norte de España agrava la crisis de los hosteleros ( está siendo el verano más frío del último siglo) y los turistas, tras días de lluvia y bajas temperaturas anulan sus reservas.

Y así comienza la mañana televisiva, negra como la noche.

Menos mal que por la tarde la visión del país es otra: Belencita y su impago a Hacienda, Aída Nízar , Jorge Javier y su amiga Maribel, Rosa Benito y sus cuernos, Amador y sus amantes, hoy nos hablarán del beso de los príncipes, Zapatero se ha marchado de vacaciones ( está el tema como para irse a descansar), etc...

Y una se queda mucho más tranquila, pero mucho, mucho... La tarde televisiva es un tanto más alegre y luminosa, no compare usted con esos pesimistas agoreros que anuncian las noticias tétricas de la mañana.

Ya lo decía don Antonio Machado:

La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y de alma quieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.

martes, 2 de agosto de 2011

Enredada








Tu pelo esconde el calor, tu lado salvaje y la dulzura de su tacto, la oscuridad y la luz del cóncavo y convexo. Me enreda con finas ondas barrocas de bronce.

Enreda mi corazón y mis pestañas.

Enreda mis ganas y tu ausencia.

viernes, 29 de julio de 2011

Por tu cuenta

Segunda reflexión:

"Quien no arriesga no gana. Como un kamikaze, hay ocasiones en que no queda más remedio que renunciar a la vida que conoces por un fin más noble. El precio puede ser muy elevado, para tu corazón, alma y reputación. El resultado puede merecer o no la pena, imposible saberlo, y en realidad es irrevelante. Porque lo que le reconforta a uno, en definitiva, es tener la certeza de que hay cosas por las que merece la pena hacer un sacrificio."

miércoles, 27 de julio de 2011

Memento mori


Julia ha rescatado como lectura de verano Ghostgirl de Tonya Hurley, libro juvenil donde la protagonista muere al atragantarse con un osito de goma (¡ qué horror, nada que ver con Mujercitas que era lo que nosotras leíamos con su edad!). Me gusta echarle un vistazo a lo que lee, y, para mi sorpresa, me encuentro ayer entre las páginas del libro una serie de reflexiones que no estoy segura de que ella pueda entederlas. Cada capítulo comienza con una escueta cita o verso, que da pie a una reflexión y al capítulo en sí. Están relacionadas con el amor y la muerte.

La primera, os iré dejando algunas los próximos días en el blog, se titula Memento mori ( frase latina que significa " recuerda que vas a morir, que eres mortal").

"Hay quienes viven cada día como si el último de su vida se tratase. Los hay que contemplan el amor de modo similar, en un intento desesperado por eludir aquellos cambios, sean estos ínfimos o bien descomunales, que en todo momento se ciernen sobre cada uno de nuestros horizontes. Pero el sentimiento de apremio que surge de nuestro deseo de experimentar la vida y el amor al máximo puede precipitar la toma de determinadas decisiones, que no siempre resultan las más idóneas para quien las toma, ni para aquellos a quienes afectan, todo hay que decirlo. Es más, en ocasiones, enfrentarse a las consecuencias de las elecciones de cada uno puede resultar fatal, más incluso que la muerte. Tal vez sólo se viva una vez, pero no siempre tiene uno por qué desear sentir esa vida como eterna."


lunes, 25 de julio de 2011

Antonio López



Madrid siempre merece una escapada de unos días y perdernos por esta gran ciudad, de día y de noche. Ahora más. El Museo Thyssen Bornemisza acoge una exposición de la obra de Antonio López, premio Príncipe de Asturias de las Artes, hasta el 25 de septiembre.


Aquí os dejo una muestra de sus pinturas. No, no son fotografías...



viernes, 22 de julio de 2011

En pos de la paridad


El fallo del Premio Nacional de Cinematografía español, que tenía que haberse anunciado esta semana, fue aplazado por no cumplir el tribunal los criterios de paridad. El jurado, que ya se conocía desde el día 12, estaba formado por nueve hombres y tres mujeres. En el momento que alguien se da cuenta del enorme error, se da marcha atrás, no se anuncia el fallo del jurado, y ahora tienen que abandonar tres hombres para que entren a formar parte tres mujeres y ya estamos todos contentos.

¡Hasta donde vamos a llegar en estupidez! Como mujer me molestan soberanamente noticias como ésta. Me da igual si hay diez hombres o todo el jurado está compuesto por mujeres. Las " personas" que formen el jurado deben estar capacitadas por su inteligencia y por sus conocimientos sobre el tema, y no por su sexo. Y me molesta mucho más el doble rasero en otras instituciones. Me explico.

La Real Academia de la Lengua se fundó en 1713. La primera mujer que ocupó un sillón en esta Academia fue Carmen Conde en 1979( ya había llovido bastante) y en la actualidad, sólo cinco mujeres han ingresado en la RAE: Ana María Matute, Carmen Iglesias, Margarita Salas e Inés Fernández, junto a la ya citada anteriormente. De sus cuarenta y seis miembros y tras casi tres siglos de historia, sólo cinco mujeres. No me imagino a ventitrés miembros masculinos de esta institución abandonar sus insignes sillones, con su letra correspondiente, para dejar paso a ventitrés féminas inteligentes, preparadas, con méritos que podrían ocupar perfectamente estos puestos: existen escritoras reconocidísimas, galardonadas con numerosos premios, filólogas, lingüistas, historiadoras, etc, y sin embargo la " disparidad" de la RAE es casi insultante.


Así que el numerito circense de los académicos del cine en pos de la modernidad y de la paridad me parece un " lavadito de cara" ridículo y sin sentido, y flaco favor nos hacen a las mujeres con
estas acciones. El sitio nos lo ganamos por nuestra preparación, inteligencia, instrucción, capacidad , años de trabajo y méritos, y no por cubrir un cupo. No somos números.


jueves, 21 de julio de 2011

Ya no será

Ya no será,
ya no,
no viviremos juntos,
no criaré a tu hijo,
no coseré tu ropa,
no te tendré de noche,
no te besaré al irme,
nunca sabrás quién fui,
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber
por qué ni cómo, nunca,
ni si era de verdad
lo que dijiste que era,
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos,
querernos,
esperarnos,
estar.

Ya no soy más que yo
para siempre y tú ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro,
no sabré dónde vives,
con quién,
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.

No te veré morir.

Idea Vilariño

miércoles, 20 de julio de 2011

La sal de mi vida


¡Qué sería de mi vida sin el aliciente de una compañía de seguros en ella!

Esta semana decido cambiar de compañía el seguro de mi coche. Mi compañía X, me ha subido de nuevo el recibo este año, 25 euros, y la cifra total del seguro ya rozaba la ordinariez. Vamos, de los más caros del mercado, aunque es cierto que tenía algunas coberturas más que las básicas. La compañía Y, me da las mismas prestaciones, menos el vehículo de sustitución, por 140 euros menos, así que decido hacer el cambio. Aún así, no me engaño, menos dinero quiere decir que hay truco por alguna parte. Ya me enteraré por dónde me viene la bofetada.


En fin, Arbaro llama a Y me da de alta y luego llama a X para darme de baja. X le informa que para darme de baja tengo que acudir a una oficina, que no puede hacerse por teléfono. Ayer cumplía la poliza y recibo la llamada de una señorita de X que me indica que ha sido informada de que solicito la baja y me pregunta el porqué. Amablemente le comento que me han subido de nuevo la cuantía de la poliza y que he encontrado un seguro más barato. La señorita me dice que cómo que no los he llamado a ellos antes, que su oficina, por cubrir una serie de seguros anualmente, tiene permiso para hacer unos descuentos a una serie de clientes y que me podían bajar el precio del seguro. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis…, lo siento, nunca he podido llegar hasta el diez antes de saltar. Y salto. A ver, soy una cliente que llevo, no sé, diez, doce, quince años con vosotros. Que yo recuerde en los últimos seis años, creo que he dado un parte por un cristal y otro por una asistencia técnica en carretera y anteriormente ni me acuerdo. Gracias a Dios, nunca he tenido un accidente. Es decir, doy poco la lata y pago religiosamente mis recibos. ¿Y ahora que me doy de baja me decís que me podéis rebajar el precio? Pues me parece muy mal, a los buenos clientes hay que tratarlos bien antes, en eso consiste un buen servicio y velar por la calidad. En lugar de subirme la poliza, yo tenía que haber recibido YA una renovación con un precio más bajo y no hubiese cambiado de compañía. Y me parece mezquino el juego de al tonto que calla le vamos subiendo el precio y al que protesta le hacemos el descuentito. De eso nada. Así que me ataca por otro flanco. Según las normas de la compañía tengo que avisar de la baja con dos meses de antelación. JA, JA. La compañía del seguro de la casa, me dejó sin seguro no pasándome el recibo y sin una notificación ( sigo esperándola a día de hoy) y ¿ahora yo tengo que avisar dos meses antes? Señorita, déjese de chorradas y déme de baja.


Pues tiene que ir usted a su oficina.
Me planto a la media hora en una oficina de X a la que he ido un par de veces. Otra señorita me informa de que tengo que ir a la oficina donde se firmó el seguro ( imagino que estas son artes disuasorias para aburrir al cliente). ¿Y yo qué sé cuál es? Puede ser que la hayan llamado de Sevilla. Pues a Sevilla va a ir Rita la cantaora pienso, aunque lo que le digo es que yo no voy a ir a Sevilla. ¡Ah, no, la oficina es de Jerez!, descubre tras unos minutos en el ordenador. Pues tampoco voy a ir a Jerez. Déme de baja YA, aquí y desde su ordenador. En cinco minutos realiza la operación. Su carnet de identidad. No lo llevo pues lo tiene Arbaro para hacer unas gestiones en el banco. Pues sin el carnet no le puedo dar de baja. Pues tome el permiso de conducir, pero, ¡déme de baja, por Dios!

A los diez minutos estoy en la calle con mi baja en la mano, ¡por fin lo he conseguido!
Y es absurdo, pero me siento como si hubiese subido un ocho mil y conquistado su cima.




lunes, 18 de julio de 2011

Amante


Las palabras son la clave para entender el mundo y nuestra realidad extralingüística. Aquello que no tiene nombre, no existe. Y lo que existe tiene que ser nombrado. Inventamos palabras hasta para lo desconocido o que no entendemos. Las palabras pueden ser raras, extravagantes, sencillas, divertidas, bellas, sugerentes, sonoras, curiosas… Así podemos leer o escuchar chichisbeo, impecune, suripanta, lagarejo, alipori, vesania, sicofanta… y aunque no tengamos ni idea de su significado, el significante puede hacernos evocar ese significado desconocido o hacernos repetir y musitar cada sonido, en voz baja, intentando lograr comprender.


Una de las que más me gusta por su significante y su significado es AMANTE. Del latín amans- antis, es su participio activo. Activo, no pasivo. Amante es el que ama. No el /la que se entretiene con alguien, tiene una relación pasajera, sólo se deja querer, engaña o se burla del amado/a. Amante es el que ama de verdad. Me fascina su sonido y lo que entraña:


Por amiga, por amiga.
Por amiga, por amiga.
Sólo por amiga.

Por amante, por querida.
Sólo por querida.

Por esposa, no.
Sólo por amiga.

Rafael Alberti



jueves, 14 de julio de 2011

Tus ojos


Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima,
silencio que habla,
tempestades sin viento, mar sin olas,
pájaros presos, doradas fieras adormecidas,
topacios impíos como la verdad,
otoño en un claro del bosque en donde la luz canta en el hombro
de un árbol(...)

Octavio Paz

miércoles, 13 de julio de 2011

Contra los elementos...


Mi padre me envía a recoger los resultados de unos análisis clínicos. Día 11 a las 18.00 horas. No se te olvide. Descuida papá. A las seis como un reloj. Buenas tardes, vengo a recoger estos resultados. ¿A esta hora? Imposible, no hay nadie de enfermería, contesta María. Disculpe, pero le han indicado este día y esta hora a mi padre. María llama por teléfono a María José que se extraña igual que María. Después de dos o tres llamadas, paso a consulta de enfermería de María José. María José está acompañada por X. ¡Qué raro que le hayan dicho a esta hora! Pero vamos a intentarlo. Tienen que estar los resultados en el ordenador. Yo no lo he hecho nunca, pero he visto cómo se hace. Es que, la que suele hacerlo, Charo, está tomando un café. María José lo intenta con calma, mucha calma, pero con ganas: el día antes que el mes, seguido del número de referencia, no, el mes antes que el día, seguido del número de referencia, el día con un 0 delante, porque no tiene dos cifras…X le da consignas porque es el mismo programa informático del hospital en el que trabaja, pero ni por esas. Necesitamos refuerzos, así que llaman a Charo, la del café, que les indica cómo llegar hasta los resultados, pero no aparecen. Pantalla en blanco. No te preocupes. Llamamos de nuevo a María y le pasamos la pelota. María, por favor, sube a primera planta con esta señora y busca en consulta 2 el informe de este paciente. Me encuentro con María en el pasillo, y muy amable, me indica que “ya sabía que le iba a tocar a ella”. Llegamos a consulta 4 y María enciende un ordenador, lento, lentísimo, y para mi sorpresa, vuelve a entrar en el mismo programa informático y realizar tentativas como las anteriores: el día antes que el mes, seguido del número de referencia, no, el mes antes que el día, seguido del número de referencia, el día con un 0 delante, porque no tiene dos cifras… Le comento que Charo ha dicho que el mes antes que el día seguido del número de referencia. De nuevo pantalla en blanco. Espera voy a intentarlo, a ver si lo estamos haciendo bien, con unos análisis de una vecina que tengo que sacar porque, ¿sabes?, está embarazada. ¡Voilà! Los de la vecina si aparecen. Deducción lo estamos haciendo bien y además son correctos los índices de hematíes y triglicéridos en la vecina. Mientras ella lee los resultados, consulto mi reloj. Treinta dos minutos en busca del análisis perdido. Pues nada, tendrás que pasarte mañana por la mañana, a ver si alguien puede dártelos. Disculpe, mañana mi padre tiene consulta en Cádiz y debe llevarse estos análisis. Bueno, vamos a buscar en estas carpetas. Y aparecen los resultados. ¡Ah!, no, son del 3 de mayo. ¿Y qué hacen aquí estos resultados? Estaban extraviados, los habían enviado a Paterna. Desconozco si mi padre ha estado alguna vez en su vida en Paterna. Me entrega esos, pero no son los que buscamos.

A esto, seis llamadas de teléfono a mis padres para intentar averiguar el nombre de su médico a ver qué podemos hacer, pero lograr que mi madre coja su móvil es parecido a eso del camello y el ojo de una aguja. Antes de marcharme, paso por la puerta de una consulta médica que está atendiendo en ese momento a pacientes. Recuerdo que en alguna ocasión he acompañado a mi padre al médico en esa consulta. Espero unos minutos y, entre paciente y paciente, me cuelo y pregunto a la doctora si mi padre es su paciente. No, tenía que ser no. Desisto y bajo las escaleras. Antes de marcharme, paso por el mostrador de María y le doy las gracias. Le explico lo del médico. ¡Ah!, el nombre del médico podemos dártelo ( a buenas horas, mangas verdes). Ahora el ordenador de María va muy lento. Vamos al mostrador de otra señora que introduce nombre y apellidos de mi padre. Aquí está, el doctor Z, y casualmente está en consulta esta tarde. Obviamente, ya deduzco quién tiene los análisis. Subo de nuevo a consulta. Diez minutos ante una puerta cerrada. Consulto el reloj, cincuenta minutos llevo ya entre esas paredes. Por fin, se abre la puerta. Buenas tardes, venía por los análisis de este señor. Pase, me extrañaba, había quedado con él a las seis. Estoy a punto de soltarle una fresca. Pongo mi mejor sonrisa y le explico en diez segundos los últimos cincuenta minutos. Se extraña. En usted entiendo que haya dado tantas vueltas, pero no lo entiendo del personal, la tenían que haber pasado a consulta. Respiro hondo. Venga, vamos a lo que vamos. Y ahí que de nuevo abre el sexto ordenador de la tarde, entra en el mismo programa de los seis anteriores, e introduce la misma clave. Ya le adelanto que no van a estar los resultados de mi padre. Me mira levantando la ceja izquierda. Pantalla en blanco. Efectivamente, señor doctor. Es lo mismo que llevamos haciendo desde hace casi una hora. Después de cinco minutos, por fin, por fin, aparecen los benditos resultados. Verá, no los encontraban porque no estaban a nombre de su padre sino del médico del hospital que los había solicitado. Mi último pensamiento no puedo escribirlo. ¡Vaya protocolo médico! En fin, después de imprimirlos dos veces, pues se cortaban los folios, consigo tener en mi mano los ansiados resultados. Antes de marcharme, me comenta muy amablemente, que de todos modos, no hacía falta que fuese por los resultados, que están colgados en un servidor central y el médico de Cádiz, podía haberlos consultado desde su ordenador. ¿Y esta información no la puede saber la primera señora del mostrador que me atendió hace ya una hora? De nuevo recompongo mi mejor sonrisa y le doy las gracias, por nada.

Ayer consulta en Cádiz. Lo primero que le hacen a mi padre es un análisis de sangre. ¿Por qué, papá? Si nosotros traemos los resultados que recogí ayer. Es que dice el médico que pueden variar en unos días los índices y que mejor hacer unas pruebas nuevas. Ni contesté. Preferí irme a desayunar.


domingo, 10 de julio de 2011

Recogiendo calcetines

Esta entrada no la he escrito yo. Su autora es Mermelada de moras( Julia, se llama igual que mi hija) y escribe divinamente. Lo que da de sí un par de calcetines...

Recogiendo calcetines, me ha venido a la cabeza una comparación que me ha apetecido compartir. Creo que la vida y las relaciones son como los calcetines y sus historias; hay parejas de ellos que encajan a la perfección, que no causan problemas, que se lavan y secan al lado y vuelven al cajón juntos.

Otros calcetines se pierden por el camino, se intenta buscar un sustituto, pero el color no es exacto, la textura tampoco y muchas veces terminan por quedarse sueltos. A veces, con mucha suerte, un calcetín sin pareja durante meses puede volver a encontrarla (bajo la cama, tras la mesilla, en alguna maleta...), darse una segunda oportunidad y volver a ser felices.

A veces aunque dos calcetines no encajen del todo pueden servir para la misma utilidad y funcionar juntos para siempre, ser muy felices y encontrar en sus diferencias la gracia de su relación.

A mí personalmente me encanta esta imagen, en las diferencias está la riqueza y qué más da lo que digan, mientras abriguen bien tus pies...



¿Y tú, has encontrado a tu par?

viernes, 8 de julio de 2011

Malabares

Más de cuarenta años trabajando en casa y en su negocio. Cuatro hijos y muchos veranos que resolver. Levantarse temprano, preparar la comida que nosotros bajábamos a la playa y allí esperábamos a que llegasen nuestros padres para darnos el primer baño del día. La comida, el breve descanso y de nuevo vuelta al trabajo mientras que algún familiar cercano nos “echaba un ojo” hasta que nos volvíamos a casa donde esperábamos de nuevo a nuestros padres. Y así hemos pasado los veranos más felices de nuestras vidas, llenos de arena, juegos, baños y atardeceres. Íbamos a mariscar a las piedras, paseábamos hasta el límite mental que nos imponían los fortines al final de la playa y el chocolate se derretía entre el pan caliente en el mes de agosto.

Y no, ninguno de los cuatro hermanos tenemos ningún trauma. Ni tenemos la sensación de abandono, nos cuidaban en la distancia y con largos tentáculos hacían malabares para que no lo notásemos. Vaya mérito.

Sin querer generalizar, ahora no sabemos qué hacer con nuestros hijos durante el verano y buscamos talleres, campamentos de verano y decenas de actividades para tenerlos entretenidos. No lo critico, las circunstancias son otras.

Hoy, 8 de julio, es el cumpleaños de mi madre, y me han venido a la memoria esos veranos que nos regalaron y que se han quedado grabados para siempre. Hoy me encantaría verme en la orilla de la playa con el cubo y la pala, jugando con la arena, y medio mojada, volver la vista hacia el sombrajo y verte sentada disfrutando del sol.

Felicidades, mamá.

jueves, 7 de julio de 2011

Tú eres el regalado

El primer propósito de estas vacaciones: quitarme el reloj.
Y más desde que leí estas palabras de Julio Cortázar:

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

(De todos modos lo llevaré a arreglar, se le ha roto el cristal, para cuando tenga que regalarme de nuevo)

miércoles, 6 de julio de 2011

Soy un es cansado

Hace exactamente noventa y cinco minutos que acabo de finalizar mi vigésimo curso. ¡Veinte años! ¡Cómo vuela el tiempo!
No podría ya nombrar a tantos alumnos que han pasado por mis clases. Algunos ya rondan los treinta años, se han casado y han tenido sus primeros hijos, es decir, tengo " nietos pedagógicos".
Acabo de comenzar las ansiadas vacaciones y, eso mismo, ansiedad es lo que siento en este momento. Como todos los años, necesito adaptación. Después de diez mil informes, juntas, pruebas de escala, pruebas de registro, pruebas de referencia de la expresión escrita( a ver qué se inventan para el curso próximo las altas esferas educativas), corrección de exámenes, calificaciones, seguimiento de alumnos, programaciones,corrección de artículos y circulares, pruebas de ingreso..etc, etc, etc, una llega a estas fechas con la lengua fuera y el corazón a cien por hora.
Necesito desaceleración y entrar en un aburrimiento absoluto. Eso es lo que necesito, distinto es que lo consiga.

En esta primera tarde, me siento como Quevedo:

Ayer se fue; mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto;
soy un fue, y un será y un es cansado.

martes, 28 de junio de 2011

Yo solo quiero

Yo solo quiero darte carnavales, que tu disfraz sea tu ropa interior,
Y ofrecerte un catálogo de besos en lugares donde tan solo alcanza el corazón.
Yo solo quiero empezar contigo un curso intensivo de quitarnos la ropa y el dolor.
Y que cada noche nos expliquemos los motivos de no exigir ninguna explicación.
Yo solo quiero un sobresaliente en las asignaturas de tu piel
Y darle un listado de razones a la gente que expongan que quererse es un deber.
Yo solo quiero hacerle una bufanda a tu alma perderme entre tu falda y tu jersey.
Irte a buscar cuando salgas de clase y mañana tomar tu pulso sin tocar tu piel.
Y que el corazón pueda cumplir su oficio y ser tan imprudente como exija el amor.

Marwan

jueves, 23 de junio de 2011

A la quema



Noche de San Juan.
Noche mágica para pedir deseos y quemar lo negativo.
Siempre he pedido deseos, pero esta noche voy a quemar una rama de romero que tengo plantado en el jardín y me voy a pasear por mi casa para darle energía positiva y que salga la negativa. Luego voy a escribir en un papel esa mala historia, algunos nombres para que salgan de mi vida, el de la mala leche para que se vuelva azucarada, la rabia de la que no comprende y se erige como jueza de otros para que vaya barriendo para adentro y el de algún jefe para que sonría.

Y ya paro de escribir, que me quedan diez minutos para que llegue la hora de las brujas y tengo que preparar el tinglado. Aquí dos fotos de hace cinco años, en una noche como esta en las playas del Puerto de la Cruz en Tenerife. Allí celebran esta noche con grandes hogueras y fuegos artificiales. Fue una noche mágica, de las de verdad, envuelta por sonidos de timbales y tambores, a mil kilómetros de distancia, unida por nueve dígitos de un teléfono y el océano que unía dos orillas.

martes, 21 de junio de 2011

Algún día se irán

Ahí estabas hoy, tan bonita, cantando con tu coro, marcando el ritmo de cada compás con la pierna nerviosa que no dejabas de mover. Nos mirabas y sonreías con la boca abierta cantando a toda voz esa docena de canciones que han hecho las delicias de todo el auditorio. Te veía ya tan mayor y tan pequeña a la vez. Hubiese deseado tener miles de cámaras fotográficas en mis pestañas para retratarte cada segundo y dejarte impresa en mis retinas para siempre.

Y mientras, vuestras voces me llegaban:

…mi juventud, mi adolescencia,
mi edad de jugar,
ya verás como algún día se irán.


Y quiero pararte, siempre con esa cara, ese pelo revuelto, la nariz pecosa y las miradas cómplices entre compañeros. Pero no puedo, ¡ y te vas tan rápido!:


…la distancia duele más,
si atrás quedó lo mejor,
como un niño sin jugar,
como una triste canción.


Y se me llenan los ojos de lágrimas con esta canción. ¿Tu distancia medirá mi distancia? ¿Siempre queda atrás lo mejor? ¿O lo que nos depara el futuro es más efímero y positivo?

No quiero para ti días sin juegos ni canciones tristes.
Quiero verte como hoy, feliz, cantándole a la vida, marcando el ritmo de tus pasos en tu camino, con un compás vivo y recordando lo que esta tarde has cantado:

…caminante no hay camino, se hace camino al andar.

domingo, 19 de junio de 2011

El niño bueno

Me encantan los "niños malos" que harían lo innombrable por traerte el pescadito rojo, pero este " niño bueno" me da una ternura tremenda. Como el mío.

No sabré desatarme los zapatos
y dejar que la ciudad me muerda los pies,
no me emborracharé bajo los puentes,
no cometeré faltas de estilo.
Acepto este destino de camisas planchadas,
llego a tiempo a los cines, cedo mi asiento a las señoras.
El largo desarreglo de los sentidos me va mal. Opto
por el dentífrico y las toallas. Me vacuno.
Mira qué pobre amante, incapaz de meterse en una fuente
para traerte un pescadito rojo
bajo la rabia de gendarmes y niñeras.

Julio Cortázar

viernes, 17 de junio de 2011

El viaje a ninguna parte

Preparo ya el periplo de este verano. Haremos unos 2500 kilómetros en coche y ya llevo viajados unos 10.000 kilómetros mentales. Comienzo a saberme de memoria pueblos, aldeas y comarcas de los que jamás había oído hablar.

Ante una ocasión especial o acontecimiento en cuestión me divierten mucho más los preparativos y el lío de decisiones que el evento en sí.
De igual modo me ocurre con los viajes. Disfruto más pensándolos, organizándolos, imaginándolos, recorriendo mil veces la vista por los planos y mapas, desquiciándome, y dando vueltas a los preparativos infinitos, que con el viaje en sí. Será cierto eso de que con la imaginación también se viaja.

Mi hermana Menchu organiza un viaje conmigo todos los años y nunca lo llevamos a cabo, pero nos reímos de nuestros intentos, de los trucos para intentar conciliar nuestras vidas familiares, profesionales y coparentales.

Es el viaje de la fantasía, el viaje a ninguna parte… que sigue pendiente

viernes, 3 de junio de 2011

Hilos de colores

Hoy es un día especial para ella y me ha pedido que escriba esto para ti. Espero que os guste...



“Hoy te he echado de menos, amiga”
Sólo una hilera de palabras ,casi sin sentido, que se asomaban a la pantalla de su teléfono móvil una noche fría de principios de aquel febrero. Lo intuyó. Miente. Lo supo con una claridad pasmosa en ese mismo instante. La sonrisa giocondina que curvaba sus labios tenía que haberla alarmado. Pues no. Ahí estaba sentada en el filo de su cama contestando a su sencillo mensaje con dedos nerviosos y tropezando con las viejas zapatillas que le molestaban entre los pies descalzos. No había podido conectarse ese día. ¡Y la echaste de menos! Tú, su amigo de muchos años, el serio, el distante, el que con una simple mirada reducía su alrededor a cenizas insultadas, aquel al que su soledad le había enganchado a través de un teclado con una vieja amiga, tú la habías echado de menos… ¡ Y se sintió viva después de lentos meses de muerte!

Tras su abandono se convirtió en una Penélope que hilaba de noche un tejido protector con la urdimbre de la soledad y la trama de los recuerdos. Una soledad sonora al oído, palpable al tacto, agria al gusto que se entretejía con recuerdos dulces, lejanos e hirientes que se burlaban de esa marioneta con hilos cortados, desmadejada. Y con este tejido cubrió rendijas de puertas y ventanas para que no se colase el dolor en su alma cansada. Desanduvo caminos enredados para buscar un punto de partida. Con el tiempo se sintió segura en ese recóndito espacio.

“Hoy te he echado de menos, amiga”.

Siete palabras .Sólo siete, tan sencillas y asépticas. Sin ninguna implicación personal. Sin tono sospechoso. Y tan llenas de vida. Lo eran todo. Y las escribiste tú, grabándolas con la tinta del cariño en la pantalla del móvil, en sus ojos, en el aire que respiraba en ese momento. Y penetraron con fuerza en su mente que las envió con un cariñoso saludo a todas las terminaciones nerviosas de su cuerpo con un mensaje caluroso: “hay que comenzar a deshilar. Hay alguien ahí fuera que te echa de menos, que ha pensado en ti. ¡ A deshilar!

Y comenzó a tirar de los hilos de aquel tejido que la envolvía. Con los primeros tirones llegó el miedo e intentó huir por la única salida, pero ocupabas todo el marco de la puerta con tu mirada, se volvió hacia los ventanales y los abrió, ¡¡uff!!, allí estabas de nuevo abarcando los grandes cristales que daban al sur con tu sonrisa traviesa. Buscó algún otro orificio por el que escabullirse. Esfuerzo vano. Tu cariño iba taponando con tu contacto todas las fisuras que descubría.

Así que agotada y vencida fue cortando y sacando los hilos. La noche del primer beso, volvió a casa y comenzó de nuevo a tejer, pues el miedo le proporcionó la aguja y nuevos ovillos para protegerse. Sin embargo, esta vez los hilos eran sedosos, brillantes, de colores, rojo pasión, verde esperanza, azul tranquilo, malva cariñoso (¡cómo le gustaba éste!), naranja fuerte…¿Dónde estaban los hilos negros de la tristeza?, ¿ y los grises de las dudas?, ¿ y los marrones de la soledad? Y con cada mirada, tejía, con cada caricia, tejía, con cada risa ,tejía, con cada canción que le regalabas ,tejía, con cada llamada de tu ser ,tejía, tejía, tejía…,como una Penélope desquiciada y llena de vida.

Una noche de principios de verano te colaste de lleno por todos los poros de su piel. La sumergiste en una locura imprevista y conociste el mapa de su cuerpo dejando un rastro de saliva tibia y sudor húmedo, como el explorador que va dejando señales para regresar tras su descubrimiento. Con el amanecer abandonó el lecho y extrajo del telar aquel manto de color. Con él os envolvió y bordó con letras doradas en su corazón todos los segundos, minutos y horas de aquella madrugada, para luego extender los metros de tela por su cama, su habitación, las escaleras, las fachadas , hasta llegar al jardín y cubrir las flores, pálidas comparadas con aquel estallido de color. Se volvió a mirarte y comprendió que no había estado esperando el regreso de Ulises. Que desde tu sencillo mensaje en el móvil, te había estado esperando a ti, al hombre que tuvo que hacer una larga travesía para llegar hasta el hogar, el que arribó cuando todos partían, el que le ancló con fuerza el corazón para luego hacerlo volar cada vez más alto, el que la devolvió a la vida por la que ahora se paseaba con una sonrisa permanente.

A ella le gusta escribirte de noche, esperando la última llamada de todos los días. La tuya. Le encanta que la llames, escuchar el timbre de tu sintonía. Sabe que eres tú el que está al otro lado del teléfono, preguntándole qué tal el día, qué ha comido, qué tal en el trabajo, comentando tonterías y anécdotas relatadas por tu locutor preferido en ese canal de la radio, cuando ella, mientras transcurre ese ritual telefónico, lo único que desea y necesita es hacerte llegar tus mismas primeras palabras:

“ Hoy te he echado de menos, amigo”.

lunes, 30 de mayo de 2011

Viviendo en el nec

Los romanos, que de esto ya sabían un rato, al descanso, al tiempo libre y a la tranquilidad le dieron el nombre de otium. Ya Terencio anunciaba “Otium habere ad aliquid faciendum” ( tiempo libre para hacer alguna cosa). Desgraciadamente, también le dieron un nombre al trabajo y al quehacer necotium= negotium, término que resultaba de la partícula negativa nec “ no” y el sustantivo otium “ ocio, sinónimo de inactividad”. Negotium significaría “ sin descanso”.
Mira que ha llovido desde que pasaron las primeras nubes romanas, y aquí seguimos metidos en “negocios, trabajos”, con partícula negativa incluida, que no nos permiten disfrutar de ese tiempo de ocio que todos anhelamos. La diferencia estriba en que los romanos, que para conquistar lo que conquistaron tenían que ser tela de listos, dedicaban pocas horas del día a los negocios y muchas al ocio, de ahí sus baños, termas, foro, circos, teatros…
Ignoro en qué momento de la historia la balanza se inclinó del lado del trabajo y comenzamos a sumar y a sumar y a sumar horas restadas del ocio, pero esa ha sido una de las mayores equivocaciones de la humanidad. ¿Y nos pensamos evolucionados y avanzados? El avance del neg otium , es el avance de la neg vida.

¡Con lo corta que es, qué pena de tiempo perdido en la negación, en el nec!

Y sigue siendo lunes…

jueves, 19 de mayo de 2011

Todo es muy simple

Hoy ha sido uno de esos días Arbatán. La realidad se impone, aunque pasamos horas soñando con otras vidas. Tras la jornada agotadora, horas de tranquilidad nocturna y por piruetas del destino topo con unos poemas de una poetisa uruguaya desconocida para mí: Idea Vilariño. Y leo ese poema que encaja perfectamente como hábito del alma.



Todo es muy simple mucho
más simple y sin embargo
aún así hay momentos
en que es demasiado para mí
en que no entiendo
y no sé si reírme a carcajadas
o si llorar de miedo
o estarme aquí sin llanto
sin risas
en silencio
asumiendo mi vida
mi tránsito.

Mañana será otro día...

jueves, 12 de mayo de 2011

¿Vainilla o chocolate?

Eterna dicotomía. Eterna elección. ¿Carne o pescado? ¿Con tarjeta o en efectivo? ¿Con leche o solo? ¿Falda o pantalón? ¿Agua o cerveza? Abocados a elegir, nos pasamos la vida aceptando y rechazando. ¿Y todo lo que hemos dejado por el camino mientras elegíamos? ¿Dónde queda? ¿Quién lo saborea? ¿Quién lo disfruta? ¿Otros que eligieron lo que nosotros rechazamos?


¡Qué cansancio de disyuntiva! Yo quiero ser copulativa, aditiva, sumativa…! Lo quiero todo!


Así que, sírvame el helado de chocolate acompañado de otra bola de vainilla y puestos a no dejar nada atrás y añadir y sumar…, con un poquito de nata montada, por favor.

viernes, 6 de mayo de 2011

Los hombres no cosen

Entraba hoy en la clase de una compañera para entregarle unos documentos. En eso estaba cuando me comenta que lleva más de diez minutos intentando convencer a un alumno de que es normal que un hombre cosa. El alumno, con 14 años, no lo veía tan corriente y pensaba que eso era más de chicas(¿?). " Los hombres no cosen", sentenció.
Y ahí que ni ella ni yo conseguimos sacarlo de esa idea, para nosotras, tan encasillada, sesgada y , por qué no decirlo", un tanto machista.
Como estaba claro que no íbamos a convencerlo, me marché riéndome, no sin antes volverme con estas palabras: " la de botones que te quedan por coser..."

¿Años de Educación en valores para esto? Lo entiendo de mi generación y su educación machista por parte de sus madres, pero de estos jóvenes, me parece increíble.

Rosa Montero comentaba en uno de sus últimos artículos que la primatóloga Melissa Hines entregó a unos monos unos juguetes: muñecas, coches y libros. Aunque parezca mentira, las hembras jugaron con las muñecas, los machos con los coches y ambos con los libros.

¿Estará ahí la clave? ¡¡ LIBROS!!
A ver si conseguimos que los ahora pequeños hombres cosan y las ahora pequeñas mujeres arreglen grifos... sin avergonzarse.

miércoles, 27 de abril de 2011

El hijo que no tengo

A los hijos que nunca tuve...

El hijo que no tengo entra en mi cuarto
saltando entre montones de libros por el suelo
y me pide: "Papá, juega conmigo";
y yo no sé qué hacer porque es difícil
negarle nada a un niño que no existe.

Lo malo es que a su madre le enfada que me ensucie
la ropa de ternura.
—que luego hay que lavarla.

Pero a escondidas, él y yo,
con ceras de colores, dibujamos
una ciudad perfecta
o hacemos un volcán con arena de playa,
un volcán de verdad, con fuego y todo.

Y viene a ser lo mismo que otro padre
jugando con su hijo: una emoción muy honda
y un fondo de tristeza.
A ese otro hombre
le duele recordar que con el tiempo
su hijo acabará marchándose;
a mí saber que siempre
habrás de estar conmigo.


Enrique García-Maiquez

domingo, 24 de abril de 2011

No me lo creo






Visitar una peña flamenca es una de las actividades que organiza la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de nuestra ciudad dentro de la Oferta Educativa y allí que me apunté con mis alumnos de 4º de Secundaria persiguiendo un doble objetivo: demostrarles lo cercanos que están la literatura popular y el flamenco y acercarles a los distintos palos de este arte, para muchos tan desconocido que da pena pensar que han nacido en esta tierra bendita.






Tras una conferencia de veinte minutos, la cantaora portuense, Nazaré Cala, acompañada de su guitarrista, nos fue mostrando algunos de los palos del flamenco, en qué consiste cada uno, los tiempo y palmas y, como muestra, un cante: por soleá, soleá por bulerías, tanguillos y tangos, cantes de ida y vuelta, alegrías de Cádiz, bulerías de Jerez, martinetes, fandangos y un etcétera delicioso. Rancapino acudió a la peña donde se desarrollaba la actividad, El Nitri, y menos mal que se dedicó a jalear a la cantaora con gracia, junto con un alumno que tengo, de Sanlúcar de Barrameda, sobrino de Manolo Sanlúcar, que hace las delicias con una caja al compás de bulerías.






Para finalizar la actividad, se despidió con una canción por bulerías que nos puso a todos de pie, No me lo creo. La podéis escuchar cantada por Parrita o Juan Peña. Yo prefiero esta versión ( más lenta) de Marina Heredia. Que la disfrutéis.






El curso que viene repito...


http://youtu.be/S36qZ4ama0Q

miércoles, 20 de abril de 2011

Amargura

La lluvia bendita que deseamos que descargue del cielo para empapar nuestros campos está haciendo de las suyas esta Semana Santa. Las Hermandades, con dolor de cervicales de tanto dirigir sus ojos al cielo y rezar para que no caigan esos cántaros temidos que las obligan a no procesionar después de un año de espera. Algunas ya se han quedado en su Casa.

Ayer, después de una mañana de perros, los hados concedieron una tregua y en nuestra ciudad pudieron hacer su estación de penitencia las dos hermandades que procesionan este día.


Mereció la pena.


Calle La Palma, doce de la noche, poquita luz, la banda de Rota ( impresionante) entona los primeros compases de Amargura. Mi hija y yo nos hacemos un hueco detrás de la banda y acompañamos al palio de la Virgen durante unos minutos para disfrutar del momento. Y ese agua que no caía del cielo inunda, un breve instante, mis ojos. Y te recuerdo, pequeñita, sólo con unos meses, entre mis brazos, cuando no querías dormir y te entonaba esos mismos compases de Amargura. Hoy apoyo mi brazo en tu hombro y me acompañas bajo la misma música, siguiendo el tiempo con nuestros pasos...



jueves, 14 de abril de 2011

Lo que no me pase a mí...

Esta semana me dirijo a Pelayo, compañía en la que tenía asegurada mi casa ( obligada, o mejor dicho, encadenada por la hipoteca del banco) para exponerles un problema que tengo en el dormitorio de mi hija. Cuál es mi sorpresa cuando me indican que no me pueden atender porque no tengo seguro con ellos. Ante mi perplejidad, me informan que desde julio del año pasado he sido dada de baja. Por ellos, obviamente. Es un error, pienso y así lo hago saber. De error nada, monada. Me han dado de baja por alta siniestralidad. En cristiano, como me ha pasado un tornado por encima( del cuál se hizo cargo el consorcio de Cádiz) y se inundó mi sótano por las fuertes lluvias del año pasado ( y no se hicieron cargo tampoco, pues según ellos los daños por nivel freático no los cubren), consideran que doy mucho la lata y soy cliente " non grata". Es decir, que pago religiosamente mis recibos y soy buena cliente, sin embargo, el invierno decide hacer de las suyas con mi casa, no se hacen cargo de nada, no me pagan un euro, y me convierto en una maldita.

¡Ay, cómo se me ocurrió poner velas negras y hacer conjuros para que me pasase un tornado por encima y lloviese a mansalva! ¡Manda narices!

Ni una notificación, ni una carta informando ( según ellos la han enviado, pero yo no la he recibido), ni una llamada de teléfono ( que tienen mi número), ni un correo electrónico ( que la oficina lo tiene), nada, absolutamente nada. Se escudan en que no me pasaron el recibo y yo tenía que haberme dado cuenta. Pues mire usted por donde, no. En la fecha del pago, entran muchos recibos en mi cuenta bancaria y no lo noté.

Tras el susto, al darme cuenta de que llevaba nueve meses sin seguro de hogar, y que si llega a pasar algo grave, hubiera sido una ruina, le pedí la hoja de reclamaciones a la señorita que tan amablemente intentaba hacerme caer en la cuenta de que la estupida era yo. No me va a servir de nada, algún encargado de darme palmaditas en la espalda del Departamento de (des)atención al cliente, me contestará a la reclamación con un bla, bla, bla...

Yo seré una despistada, pero ustedes son una pandilla de sinvergüenzas.


Perdón por lo de ustedes.




viernes, 8 de abril de 2011

El beso

Porque con los años, un sábado de pasión
puede convertirse en un viernes de gloria.
















¡Qué sola estabas por dentro!

Cuando me asomé a tus labios
un rojo túnel de sangre,
oscuro y triste, se hundía
hasta el final de tu alma.

Cuando penetró mi beso,
su calor y su luz daban
temblores y sobresaltos
a tu carne sorprendida.

Desde entonces los caminos
que conducen a tu alma
no quieres que estén desiertos.

¡Cuántas flechas, peces, pájaros,
cuántas caricias y besos!

Manuel Altolaguirre

domingo, 3 de abril de 2011

Las manos de mi madre

Hoy he vuelto a ver las manos de mi madre. Las brujillas alocadas que habitan nuestra casa decidieron entretenerse en este día lluvioso cocinando un bizcocho casero de limón. Leyeron la receta, seleccionaron los ingredientes (casi milagroso que los tuviera en casa) y, después del almuerzo, nos pusimos manos a la obra: huevos por aquí, harina por allí, levadura con algo de yogur… y aquello iba tomando forma. Y entonces las vi, las manos de mi madre, hace ya muchos años, batiendo las claras hasta que estuvieran bien montadas, la dificultad de mezclar la harina con el resto de los ingredientes, el cuidado que ponía en ir untando el molde con mantequilla y harina, y cómo se iban llenando aquellas puntas de los dedos de la mezcla que iba creciendo a medida que añadía más ingredientes. El olor a las ralladuras de aquel limón, que yo entonces tardaba rallar con paciencia, me asaltó a la misma vez que hoy lo introducíamos entre descuidos y risas en nuestro bizcocho. Cuando finalizamos me encargué, como ella también hacía, de volcarlo en el molde y no me pude resistir: cuando mi madre hacía bizcocho, al finalizar, nos dejaba tomar con una cuchara algún resto que tomábamos con fruición, relamiéndonos y escuchando su voz avisándonos de que nos íbamos a poner enfermos. Hoy he metido el dedo, como entonces, para saborear esa mezcla con sabor a limón, antes de introducirlo en el horno a 170º, 30 minutos.

El mismo tiempo y a la misma temperatura que se ha encontrado mi corazón entre dulces recuerdos.

jueves, 31 de marzo de 2011

Amando

Si el amor, como todo, es cuestión de palabras,
acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.

Luis García montero

martes, 29 de marzo de 2011

Gracias...

Diez mil gracias por vuestos diez mil segundos dedicados a mi pequeño espacio virtual. Un abrazo.

domingo, 27 de marzo de 2011

Letanía de mis defectos

No calculo bien la sal de las comidas, perezosa por las mañanas, luego siempre voy a toda prisa por falta de tiempo. En un arranque de orden coloco la ropa en mi armario, que en dos días termina “boca abajo”. En mi casa existe un sitio para cada cosa, sin embargo me pregunto por qué nunca se encuentran las cosas en cada sitio. Tengo la manía de sacar poco dinero del cajero y luego me arrepiento, fumadora, algo presumida y me cuesta salir de casa sin pintarme los ojos. No me importa dejar la cama sin hacer ( haciendo caso omiso de las palabras de tu madre que te urgen a estirar las sábanas por si llegan visitas), de cada diez veces, diez se me olvida abrir la ventana del baño tras la ducha, friolera en invierno… y en verano, mi termostato interior está estropeado desde que nací. Comienzo las limpiezas con mucha energía derivando en la chapucería para terminar lo antes posible. Soy una “cualquier otra profesión me gusta más” y en el fondo, encantada con la suya, que siempre lleva un bolso cargado con mil cachivaches a los que no doy utilidad.


Me cuesta limpiar los zapatos. Odio planchar camisas y pantalones, del prójimo y míos, no llamo lo suficiente a mis amigos y mis llaves y teléfono descansan generalmente en lugares olvidados. No consigo una buena postura delante del ordenador y termino día sí y día también con contracturas, comienzo siempre por las tareas fáciles y me voy desinflando cuando llegan las difíciles. Me pica el cuerpo en los ambientes “pijos”, a veces calculo con los dedos y siempre pienso que podía haber hecho algo mejor. Soy curiosa, me da frío el agua del mar y no me gusta hacer deporte y menos las máquinas de los gimnasios. Puedo llegar a aborrecer una canción de tanto escucharla, no suelo cerrar el bote de gel y no ordeno las tapaderas de las fiambreras. El día que me levanto con el pie izquierdo soy inaguantable y me da miedo volar en avión, sinceramente, más bien pánico.

Esta es la letanía de mis defectos. Olvidaba el último: en el fondo me importa lo que los demás piensen de mí…

Pues vaya si me he vendido bien!

martes, 22 de marzo de 2011

Pita Amor

Esta semana descubriendo a Pita Amor, poetisa mexicana de la segunda mitad del siglo XX. Entre sus poemas, “ Letanía de defectos”.

Soy vanidosa, déspota, blasfema;
soberbia, altiva, ingrata, desdeñosa;
pero conservo aún la tez de rosa.
La lumbre del infierno a mí me quema.
Es de cristal cortado mi sistema.
Soy ególatra, fría, tumultuosa.
Me quiebro como frágil mariposa.
Yo misma he construido mi anatema.
Soy perversa, malvada, vengativa.
Es prestada mi sangre y fugitiva.
Mis pensamientos son muy taciturnos.
Mis sueños de pecado son nocturnos.
Soy histérica, loca, desquiciada;
pero a la eternidad ya sentenciada.


Mientras lo saboreo, comienzo a pensar en los míos… Mi letanía para la próxima entrada.

domingo, 20 de marzo de 2011

viernes, 18 de marzo de 2011

La mirada

Los ojos y la mirada han sido siempre tema recurrente para los poetas.

Cuando mis ojos miraron
de tu cielo los dos soles,
vieron tales arreboles
que sin vista se quedaron.
Mas por ciegos no dejaron
de seguir por sus destellos,
por lo que duélete de ellos,
que aunque te causen enojos,
son girasoles mis ojos
de tus ojos soles bellos.


Uno de los madrigales más hermosos de la literatura castellana versa alrededor de unos ojos claros.

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos


No obstante yo me quedo con los ojos oscuros a los que canta Rubén Darío, máxime si la dueña de esta mirada se llama… Julia.


¿Eva era rubia? No. Con negros ojos
vio la manzana del jardín: con labios
rojos probó su miel; con labios rojos
que saben hoy más ciencia que los sabios.

Venus tuvo el azur en sus pupilas,
pero su hijo no. Negros y fieros,
encienden a las tórtolas tranquilas
los dos ojos de Eros.

Los ojos de las reinas fabulosas,
de las reinas magníficas y fuertes,
tenían las pupilas tenebrosas
que daban los amores y las muertes.

Pentesilea, reina de amazonas;
Judith, espada y fuerza de Betulia;
Cleopatra, encantadora de coronas,
la luz tuvieron de tus ojos, Julia.

La negra, que es más luz que la luz blanca
del sol, y las azules de los cielos.
Luz que el más rojo resplandor arranca
al diamante terrible de los celos.

Luz negra, luz divina, luz que alegra
la luz meridional, luz de las niñas,
de las grandes ojeras, ¡oh luz negra
que hace cantar a Pan bajo las viñas!

domingo, 13 de marzo de 2011

Alejandro Sanz, un gaditano por el mundo

Hoy una de esas letras que son pedazos de vida y que " jalan" de alguna cuerda del alma. Alejandro Sanz canta fragmentos de dos pasadobles de Juan Carlos Aragón (chirigota Los Yesterday, año 1999), llevando letras del Carnaval de Cádiz en sus conciertos.

Yo prefiero seguir buscando
los defectos y los encantos
de una dama golfa y valiente,
verdadera como la guerra,
despeinada como la tierra
y canalla como la gente,
yo prefiero una compañera
perfumada con la madera,
con el cuero y con la palabra
hembra,
una mujer para mí debe ser mucho más
que una hembra,
que desprecie los dineros y el Chanel,
la corbata y la mentira,
solo por esa mujer valdrá mi muerte
más que mi vida.


Que lo disfrutéis.

martes, 8 de marzo de 2011

La doble moral


En una entrada anterior ya expuse la estupidez de nuestros políticos respecto al uso del lenguaje. Ya sabéis, eso de tener que decir “El pueblo andaluz” en lugar de “Los andaluces” para así englobar el masculino y el femenino (¡). Hoy, el lenguaje me ayuda para destapar la doble y falsa moral de todos estos seudoprogres que, ante la imposibilidad de erradicar realmente la desigualdad entre las personas, lanzan estas cortinas de humo para hacer creer que están arreglando la injusticia.

Hace unas semanas se ha celebrado el Campeonato del mundo de atletismo paralímpico en Nueva Zelanda. La hija de una amiga, Elena Congost, con una deficiencia visual severa se proclamó subcampeona del mundo en 1500 metros consiguiendo una medalla de plata. Estuve dos días “ tragándome” la sección de Deportes de los telediarios a ver si veía la carrera o al menos hacían una mención. Nada. Absolutamente nada. Teníamos más noticias por la propia atleta, que llamaba a su padre a España, que en nuestra propia televisión. Eso sí, todos los días, le dedican sus cinco largos minutos al entrenador del Madrid y sus bravuconerías, al del Barcelona y sus estrategias, y los restantes treinta segundos a las pocas noticias deportivas que pueden dar, tres segundos de Nadal, dos al automovilismo y pare usted de contar.
La delegación española se ha traído 17 medallas de Nueva Zelanda, sin embargo, no hay noticias, ni celebraciones, ni compatriotas esperándolos en un aeropuerto. No son importantes. Son paralímpicos.

No obstante, aquí los tratamos con respeto. ¡Faltaría más! Muchos de ellos ya no son inválidos ( palabra , desde luego, no era la más adecuada, válidos somos todos), son “ personas con movilidad reducida”. De ejemplo, la foto. Hubiese bastado con la imagen visual, pero preferimos que quede claro. Y con eso lavamos nuestras manos y nuestra conciencia.
La doble y falsa moral.

domingo, 6 de marzo de 2011

Cuarenta duendes

Todos los años los alumnos de 6º de Primaria de mi centro escriben, conjuntamente, un libro de cuentos que publicamos a final de curso. En el último solicitaron mi ayuda para presentarlo. Su título era Cuarenta duendes, título elegido para celebrar los cuarenta años que ha cumplido nuestro colegio.

Y este es el cuento...


La carta había llegado esa misma mañana. La recogió de la boca del árbol-buzón el duende Rápido. Haciendo honor a su nombre, rápidamente corrió hacia la aldea de los duendes. Por el camino polvoriento se encontró al duende Despistado y le solicitó ayuda. Tenía que llevar la carta antes de la Gran Asamblea que se celebraba todos los sábados duendísticos a las doce. ¡Y ya eran las once! El duende Despistado corrió hacia arriba, hacia abajo, hacia la derecha, hacia la izquierda…pero no era capaz de encontrar ni el propio camino. ¡Vaya ayuda!

Rápida, rápida, rápidamente, el duende Rápido consiguió llegar a la Asamblea a las once cincuenta y nueve minutos y cuarenta y cinco segundos… “¡Uf! ¡Lo había conseguido!” pensó, mientras el duende Puntual miraba su reloj de reojo a punto de gritar que había llegado tarde. Entregó la misteriosa carta en mano al Duende Mayor, un duende sabio, inteligente y bonachón que desde hacía mil ochocientos noventa y tres años era el presidente de la Asamblea. Con manos temblorosas el Duende Mayor abrió el sobre y posó sus ojos cansados sobre las líneas escritas:

-¡Mmmm!...¡Mmmm!...¡Mmmm!...¡Mmmm!...¡Mmmm!...¡Mmmm!- murmuraba mientras el duende Impaciente se mordía las uñas nervioso a la espera de noticias.- ¡Qué alegría! ¡Qué maravillosa noticia!

Cincuenta pares de ojos miraban ansiosos al Duende Mayor. Tras lo que le
pareció una eternidad al duende Impaciente, el sabio dijo:

- La carta nos la envían los alumnos de 6º de Primaria de un colegio de El Puerto de Santa María. Este curso se preparan para escribir un libro de cuentos y este año los protagonistas somos los duendes. Nos piden ayuda pues necesitan al menos cuarenta duendes pues celebran un aniversario muy especial…

Y ya no pudo seguir explicando…

Todos los duendes comenzaron a hablar y a debatir quiénes de ellos debían participar en este nuevo libro. El duende Lector argumentaba que él había leído Caprichos de colores, Travesuras y otros cuentos de alumnos de ese colegio y que él sabía mejor que nadie cómo organizar a los personajes en el libro, el duende Envidioso, el más verde de todos, lo miró de arriba abajo con cara de pocos amigos, el duende Dramático comenzó a ensayar una escena haciendo aspavientos con los brazos para demostrar sus dotes teatrales, el duende Elegante se dedicó a sacar sus mejores vestidos para ser el más guapo, mientras el duende Sucio lo miraba asombrado lleno de churretes y barro, el duende Poeta extrajo su pergamino y comenzó a recitar sus mejores versos pues estaba seguro de que algún poema aparecería en el libro, el duende Amnésico no recordaba sobre qué estaban debatiendo, el duende Triste pensaba que para qué iba a discutir si él nunca participaba en nada, el duende Pintor estaba seguro de que lo iban a elegir pues alguien tendría que ilustrar el libro, el duende Cantarín se quejaba de que siempre eran libros y nunca festivales de canciones, idea que también apoyó el duende Bailón que de todos modos intentaba buscar una razón para participar en un libro, el duende Dormilón se preguntaba si algún niño habría escrito un cuento sobre los sueños, el duende Político intentaba convencer con su discurso al resto de duendes para que lo votasen y así poder acudir, mientras el duende Silencioso, que no hablaba nada, lo miraba con cara de asombro porque el duende Torpe le había dado ya más de tres pisotones entre tanto alboroto, el duende Cariñoso se miraba los dedos mientras esbozaba una sonrisa burlona, estaba seguro de que algún niño habría escrito sobre la amistad y la familia, así que con toda seguridad él sería elegido, el duende Viajero ya tenía preparada su maleta para partir…,y así hasta cincuenta duendes, intentando demostrar cada uno lo mejor de sí mismo para poder participar en el libro.

El Duende Mayor aguantó con paciencia todo este jaleo hasta que vio venir por el sendero al duende Tardón, que, como siempre, llegaba tarde a la Gran Asamblea.

-¡Baaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaasta!- gritó con todas sus fuerzas mientras sus cachetillos colorados estaban a punto de explotar.

El silencio invadió el viejo bosque y hasta las ardillas encogieron sus rabitos y se escondieron en los huecos de los árboles. El Duende Mayor miró a todos enfadado, pero pronto dejó de fruncir el ceño y suavizó su semblante con una sonrisa. Había recordado que unos siglos atrás, un tal Cervantes les pidió ayuda para escribir un libro sobre un caballero andante y también discutieron bastante sobre quién debía acudir en aquella ocasión. Enviaron al duende Loco, el que veía gigantes en lugar de árboles y a las Musas de la aldea vecina y por lo que luego les contaron el libro obtuvo mucho éxito. También esta vez tenía que ser así.

-Escuchad, todos tenéis alguna cualidad que os hace merecedores de participar en ese libro, la amistad, los sueños, la alegría, la ayuda, el amor, el respeto, el trabajo y , ¿por qué no?, la envidia, el dolor, la tristeza, la pereza, la rebeldía…pues son humanos, y tienen sentimientos positivos y negativos que van a reflejar en sus historias. Sin embargo, no podéis marcharos todos, la aldea no puede quedarse abandonada y soy muy anciano para cuidar de ella yo solo. Así que tendréis que pensar a quiénes de vosotros necesitan más.

Los duendes, avergonzados, se disculparon por su comportamiento y se retiraron a deliberar. Al día siguiente confeccionaron la lista de los elegidos, prepararon su equipaje y partieron, ilusionados, hacia el Puerto de Santa María.


A muchos de ellos los encontraréis en estos cuentos, sólo es cuestión de leer con atención para localizarlos. A otros no, se quedaron en la aldea junto al Duende Mayor y al duende Despistado que sigue corriendo hacia arriba, hacia abajo, hacia la derecha, hacia la izquierda, sin encontrar el camino…
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