domingo, 27 de marzo de 2011

Letanía de mis defectos

No calculo bien la sal de las comidas, perezosa por las mañanas, luego siempre voy a toda prisa por falta de tiempo. En un arranque de orden coloco la ropa en mi armario, que en dos días termina “boca abajo”. En mi casa existe un sitio para cada cosa, sin embargo me pregunto por qué nunca se encuentran las cosas en cada sitio. Tengo la manía de sacar poco dinero del cajero y luego me arrepiento, fumadora, algo presumida y me cuesta salir de casa sin pintarme los ojos. No me importa dejar la cama sin hacer ( haciendo caso omiso de las palabras de tu madre que te urgen a estirar las sábanas por si llegan visitas), de cada diez veces, diez se me olvida abrir la ventana del baño tras la ducha, friolera en invierno… y en verano, mi termostato interior está estropeado desde que nací. Comienzo las limpiezas con mucha energía derivando en la chapucería para terminar lo antes posible. Soy una “cualquier otra profesión me gusta más” y en el fondo, encantada con la suya, que siempre lleva un bolso cargado con mil cachivaches a los que no doy utilidad.


Me cuesta limpiar los zapatos. Odio planchar camisas y pantalones, del prójimo y míos, no llamo lo suficiente a mis amigos y mis llaves y teléfono descansan generalmente en lugares olvidados. No consigo una buena postura delante del ordenador y termino día sí y día también con contracturas, comienzo siempre por las tareas fáciles y me voy desinflando cuando llegan las difíciles. Me pica el cuerpo en los ambientes “pijos”, a veces calculo con los dedos y siempre pienso que podía haber hecho algo mejor. Soy curiosa, me da frío el agua del mar y no me gusta hacer deporte y menos las máquinas de los gimnasios. Puedo llegar a aborrecer una canción de tanto escucharla, no suelo cerrar el bote de gel y no ordeno las tapaderas de las fiambreras. El día que me levanto con el pie izquierdo soy inaguantable y me da miedo volar en avión, sinceramente, más bien pánico.

Esta es la letanía de mis defectos. Olvidaba el último: en el fondo me importa lo que los demás piensen de mí…

Pues vaya si me he vendido bien!

2 comentarios:

Arbaro dijo...

¿Para cuando la segunda parte?

Arbatán dijo...

La segunda parte es muy cortita:tengo el defecto de rodearme de tipos impresentables!!!