miércoles, 20 de abril de 2011

Amargura

La lluvia bendita que deseamos que descargue del cielo para empapar nuestros campos está haciendo de las suyas esta Semana Santa. Las Hermandades, con dolor de cervicales de tanto dirigir sus ojos al cielo y rezar para que no caigan esos cántaros temidos que las obligan a no procesionar después de un año de espera. Algunas ya se han quedado en su Casa.

Ayer, después de una mañana de perros, los hados concedieron una tregua y en nuestra ciudad pudieron hacer su estación de penitencia las dos hermandades que procesionan este día.


Mereció la pena.


Calle La Palma, doce de la noche, poquita luz, la banda de Rota ( impresionante) entona los primeros compases de Amargura. Mi hija y yo nos hacemos un hueco detrás de la banda y acompañamos al palio de la Virgen durante unos minutos para disfrutar del momento. Y ese agua que no caía del cielo inunda, un breve instante, mis ojos. Y te recuerdo, pequeñita, sólo con unos meses, entre mis brazos, cuando no querías dormir y te entonaba esos mismos compases de Amargura. Hoy apoyo mi brazo en tu hombro y me acompañas bajo la misma música, siguiendo el tiempo con nuestros pasos...



1 comentario:

Arbaro dijo...

Yo que lo vi digo: precioso momento y precioso lo que cuentas.