viernes, 19 de febrero de 2010

Gracias...


Por esos cinco mil “clicks” en el ratón del ordenador que han permitido que durante este año entrarais en mi particular ventana al mundo. Gracias a los seguidores diarios, a los que entráis asiduamente, a los que llegaron por despiste y a los anónimos que ,desde tantos lugares, habéis querido compartir desde la distancia palabras que unen.
Cinco mil gracias.

viernes, 12 de febrero de 2010

No te fíes

No toda la poesía es clásica...



.....Te quejas a menudo —y te pones
bastante pesadita, dicho sea
de paso, no te ofendas— porque dices
que mis versos te quieren más que yo.

.....Bueno, bueno. Podría replicarte, pero, ¡huy!,
te conozco de sobra, no me oírias,
así que bueno, vale, O. K., d'accord.
Y no es por defenderme, pero, vaya,
al menos, digo yo, si estás de acuerdo,
podríamos discutirlo, ¿te parece?

.....Porque, vamos, ¿qué hacen ellos por ti?,
eso, ¿qué hacen? ¿Te acompañan? ¿Van
contigo al cine, de paseo? ¿En bici?
¿Te escuchan cuando estás que bla, bla, bla?
¿Te llaman, cada día —repitopitopito:
cada día (que menuda factura)—
por teléfono? ¿Eh?

.....Ten cuidado, so ilusa. No te fíes
ni un verso. Mira que ellos
—después no vengas con que no te aviso—,
ellos te quieren, sólo, de palabra.

[Abel Feu, Feu de erratas, Renacimiento,
Sevilla, 1997, pp 58-59]

lunes, 8 de febrero de 2010

Cadenas

Hoy he vuelto a verte sentado en el último peldaño de la escalera, oliendo mi cuello antes de aquel viaje; abriendo la puerta de la calle casi creí que ibas a estar detrás de ella, a punto de abrazarme para decirme qué bien olía; conduciendo el coche he podido ver de nuevo tus ojos disimulando sobre mi escote y tu sonrisa enredada en el dobladillo de mi falda, que intentabas subir más con la mente que con las manos. Y de nuevo no me has dejado bajarme del coche, entre risas, a comprar tabaco porque mi vestido, según tú, era muy corto. Y delante del ordenador he esperado ver aparecer el mensaje que me indicaba que estabas conectado como entonces, aunque ni yo misma estaba conectada. Y el termómetro marcaba 35º, y era la piel de un color bronce tras la tarde de arena y sal, y me he pasado media tarde al sol, sentada en el escalón de la entrada de casa, con un refresco en la mano…

Pero es febrero y llueve.

Y en mi rutina invernal sólo ha habido un gesto intruso y cambiante. He vuelto a usar ese perfume que hacía tiempo no utilizaba. Una fragancia más fresca que la habitual. Y ha sido un día extraño, como si hubiese conseguido introducir miles de sensaciones en el hueco de las palmas de las manos. ¿Qué mecanismos se ponen en funcionamiento en la mente para desencadenar esa fila de recuerdos sólo por un olor superficial, que se queda a ras de piel y que, sin embargo, se introduce hasta las entrañas del cerebro como saeta?

Malditas cadenas; no las que traen los demás para atarte, sino las tuyas, aquellas que arrastras con gruesos grilletes y que hoy han chirriado más que nunca, por su lejanía, por la nostalgia, porque me niego a perder eso…

... pero es febrero y llueve.

viernes, 5 de febrero de 2010

Orto...disgrafía

Me había levantado sin prisas y decidí desayunar con mi hija en la calle antes de que el implacable reloj parase su manecilla en las nueve, avisando de que era hora de la jornada diaria, larga jornada. Una acción insignificante y cotidiana, pero que llenaba de sentido esos mensajes de correo que recibimos invitándonos a disfrutar de los pequeños y breves placeres cotidianos.

Disfrutando de un agradable desayuno, tomo el diario local, que se edita todas las semanas y ojeo con rapidez las noticias. Un artículo de opinión me hace detenerme. La ortografía hoy en día es su título. Obviamente dediqué unos minutos a su lectura. Algo flojillo , no aportaba nada nuevo, no arrojaba ninguna luz al problema que se va asentando en nuestra sociedad en general y , en particular, entre nuestros jóvenes y no tan jóvenes.

Según el articulista, los errores ortográficos y en la expresión escrita de nuestros niños se debe a “ unos padres excesivamente descuidados en la educación de sus hijos, unos jóvenes que no dedican tiempo a la lectura … y unos maestros que no siempre emplean una didáctica eficaz”.
Conozco a padres muy implicados en la educación de sus hijos y éstos tienen faltas, chavales que dedican mucho tiempo a la lectura y tienen faltas y maestros que dedican muchísimo esfuerzo a corregir los errores y , lo que es mejor, a prevenirlos y sus alumnos siguen teniendo faltas. Obviamente, de todo hay en la viña del Señor.

El articulista menciona también el daño que hacen los mensajes a través del ordenador y de los móviles. Mis alumnos se ríen cuando les digo que yo escribo todos los mensajes de móviles con corrección, con signos de exclamación y respetando los signos de puntuación.¡ Se descojonan! Normal, ellos escriben para transmitir lo máximo con los caracteres mínimos y con la intención de que sea lo más barato posible. A mí me revientan las órbitas de los ojos cuando me llega un mensaje escrito de esa forma, soy incapaz de leerlo y me desagrada.

Todo esto es para contaros mi sorpresa cuando, a escasos dos centímetros del artículo que estaba leyendo, aparece un poema escrito por uno de los colaboradores del diario en el que leo “ de la lucha por vivir, del corage”, ¿ corage? , … pues va a ser que el coraje que yo conozco se escribe con j, la de toda la vida, la del puntito sobre ella. Y entonces ya me pica la curiosidad y me llevo el diario al despacho. Sin palabras: faltas de ortografía, tildes sin señalar o señaladas erróneamente , sujetos en singular con verbos en plural, faltas de coordinación… , tremendo.

Hoy en clase les he leído a mis alumnos de 3º de Secundaria el artículo para ver qué opinaban y luego les he enseñado el diario. Han decidido nombrarse “ cazafaltas” y me han pedido que todas las semanas lleve a clase un ejemplar para intentar localizar todos los errores posibles. Creo que como docente es una metodología eficaz: buscar todos los errores que aparecen en un diario. ¡ Y ahora a ver cómo los paro! Están deseando escribir una carta al director para informarle de todo lo que han encontrado. Creo que lo vamos a hacer, buena metodología para trabajar la expresión escrita, aunque no creo que le haga mucha gracia...

Así que, señor articulista, la escuela paralela que enseña los errores ortográficos la conforman los mensajes de móviles entre ellos, los mensajes de móviles en los programas de televisión ( vergonzoso), internet y sus miles de faltas en artículos y mensajes, y, desgraciadamente…hoy en mi clase, su diario también.

domingo, 3 de enero de 2010

Un beso de esos

Uno de los descubrimientos de este año que ha terminado ha sido la música de Toni Zenet: magníficas las letras, las melodías, la voz y la puesta en escena de este showman con voz rasgada. No os perdáis escuchar este disco ,Los mares de China, a ser posible con una copa en la mano y buena compañía.
Os dejo dos vídeos de una de las canciones que componen el CD, Un beso de esos.A mí me fascina la letra de esta canción; es sencilla pero y alegre, describe a la perfección lo que puede llegar a hacer un beso dado en el momento adecuado. Hay besos de los que cierran puertas y otros las abren y el beso de esta canción las abre de par en par.

En el primer vídeo podéis escuchar la canción.En el segundo, además de escucharla, podéis ver cómo os la cantan a través del lenguaje de signos para sordomudos. Es una delicia.

Para ti...un beso de esos.




martes, 29 de diciembre de 2009

Conectada



Me paso media semana rajando de la tecnología: el pen que tiene virus, el ordenador que va lento, que Internet funcione una semana de forma continua es casi un milagro, la impresora conectada se atasca o no tiene tóner, la otra impresora se desconfigura…etc. Y ya me explayo, que da gusto escucharme, cuando trabajando en un documento se va la luz y con ella todo lo que he trabajado durante la última hora. Sí, ya sé que debo ir grabando cada cierto tiempo, pero aunque me lo repito continuamente puede más mi desmemoria. Reconozco la importancia y el valor de la tecnología , y aunque no soy una analfabeta funcional, echo de menos la permanencia eterna de la tinta sobre el folio blanco. Lo sé, todo un atraso, romántico y nostálgico, pero todo un atraso. Y más ahora, que las nuevas tecnologías han llegado a los centros y el mío está completito de ordenadores portátiles, cañones y pizarras digitales. Desde luego, no tiene comparación intentar explicar los recursos literarios de un texto fotocopiado y “a pelo”, con la increíble experiencia de encender el ordenador en clase, entrar en Internet y proyectar una canción de Estopa ( aunque parezca mentira , repleta de recursos literarios) y con la ventaja de escuchar de fondo la canción y el vídeo que han colgado en youtube. Nunca mis alumnos habían entendido con tanta facilidad esta parte de la literatura que se les hacía algo cansina. Y si comprenden y aprenden, bienvenida la tecnología al aula.

Bien, a lo que iba de la tecnología. Está claro que el mundo está conectado y la información que antes tardaba semanas o meses en llegar, se envía y en dos segundos puede estar en nuestras antípodas. Todo un portento.Los mensajes por Hotmail, el Messenger para hablar en tiempo real, este mismo blog y, ahora, las redes sociales a las que nos vamos conectando poco a poco. Y aquí aparece lo que me fascina. Hace unos días, en una de estas redes, se me conecta una antigua amiga que está en Estados Unidos y de la que no sabía nada desde hacía diez años. Me buscó y me encontró. Y en un abrir y cerrar de ojos, me resume su vida en esta década y yo le hablo sobre estos diez años, y volvemos a estar cerca estando tan lejos. No tenía su dirección ni su teléfono y gracias a la era digital volvemos a estar juntas en la distancia. Es maravilloso, siempre que quieras conectarte con esa persona, claro está. Detesto a los que quieren agregarte porque sí, porque hace quince años hablamos dos veces. No, mi vida tecnológica es mía y entra en ella quien yo quiero, mis amigos son los que yo quiero, mis comentarios son para ellos y mis fotos también, como en la vida real.

Pero la parte positiva me obliga a claudicar. El mundo gira alrededor de la tecnología y tienes que subirte al tren o te quedas en una estación perdida. Me rindo, aunque siga pensando que no hay mejor manera de decir “te quiero”, que escribiendo estas palabras con un sencillo lápiz en la servilleta, abandonada al lado de la cafetera tras el desayuno, o en el dorso de ese papel roto donde apuntaste el número de teléfono del fontanero.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Candela


Candela se levanta todas las mañanas con una sonrisa de buenos días. Su primera mirada es para Clara, la pequeña muñeca que descansa de lunes a viernes en la repisa blanca de su habitación. Siempre hace el amago de cogerla para mecerla unos minutos en sus brazos, pero no tiene tiempo. Con los minutos corriendo como si fueran segundos, baja a desayunar, se viste y sale disparada para el colegio. Carga con una maleta casi más grande que ella, llena de libros y cuadernos de doce asignaturas diferentes. Le cuesta no olvidar algo en casa, se le hace un mundo organizar sus trabajos diarios entre tantas letras, palabras, órdenes, trabajos… siempre con prisa y poco tiempo. Su pequeña cabecita tiene que ir dejando espacio para todos los contenidos nuevos que intenta aprender, mientras va comprimiendo los que ya logró que le entraran la semana pasada tras treinta horas de clases. Después del colegio, dos días a la semana, corre veloz a clases en el Conservatorio de música. Le fascina ver a su profesora tocando el piano; ella aún está en el primer curso, y cuando llega a casa necesita ensayar todos los días media hora para que sus pequeños deditos se acostumbren a acariciar las teclas negras y blancas. Eso, los días que puede, pues también acude a clases de inglés para reforzar y una tarde a clases de pádel pues es beneficioso hacer algo de deporte. Cuando llega a casa ya ha oscurecido y tras la merienda-cena, realiza la tarea que le han indicado en el colegio y luego a estudiar. Papá y mamá todavía no han llegado del trabajo, y Bruna, la señora que la cuida desde que nació, le insta a terminar pronto para que pueda jugar un rato, pero siempre termina tarde.

Mamá llega muy cansada y no tiene muchas ganas de hablar. Le da un beso rápido, pregunta cómo le ha ido el día y tras una cena rápida se encierra en su despacho a terminar un informe que tiene que estar listo para mañana, sin falta. Papá llegó hace un rato y manda a Candela a leer a su habitación ,pues ya es hora de estar en la cama, mientras él se queda sentado descansando un rato delante del televisor tras una jornada agotadora.

Candela sube, se cepilla los dientes y se mete en su cama. Antes de apagar la luz, mira a su muñeca Clara tristemente. Le hubiese gustado mecerla en sus brazos y darle un beso, pero no ha tenido tiempo. Los segundos lentos de su infancia están sometidos al tiempo de los mayores. Candela apaga la luz y siente que hoy se parece un poco más a todos esos adultos que nunca tienen tiempo para nada. Enciende la luz. Se levanta y toma a su muñeca Clara entre sus brazos. Le sonríe y la acuesta con ella en su cama. Apaga la luz y de la mesilla toma la pequeña linterna rosa que le regaló el abuelo.

Ha decidido que, mientras pueda, quiere seguir siendo una niña. Con un susurro comienza a relatarle a Clara un cuento. El mismo cuento que a ella le gustaría escuchar de otros labios mientras se duerme.