viernes, 5 de febrero de 2010

Orto...disgrafía

Me había levantado sin prisas y decidí desayunar con mi hija en la calle antes de que el implacable reloj parase su manecilla en las nueve, avisando de que era hora de la jornada diaria, larga jornada. Una acción insignificante y cotidiana, pero que llenaba de sentido esos mensajes de correo que recibimos invitándonos a disfrutar de los pequeños y breves placeres cotidianos.

Disfrutando de un agradable desayuno, tomo el diario local, que se edita todas las semanas y ojeo con rapidez las noticias. Un artículo de opinión me hace detenerme. La ortografía hoy en día es su título. Obviamente dediqué unos minutos a su lectura. Algo flojillo , no aportaba nada nuevo, no arrojaba ninguna luz al problema que se va asentando en nuestra sociedad en general y , en particular, entre nuestros jóvenes y no tan jóvenes.

Según el articulista, los errores ortográficos y en la expresión escrita de nuestros niños se debe a “ unos padres excesivamente descuidados en la educación de sus hijos, unos jóvenes que no dedican tiempo a la lectura … y unos maestros que no siempre emplean una didáctica eficaz”.
Conozco a padres muy implicados en la educación de sus hijos y éstos tienen faltas, chavales que dedican mucho tiempo a la lectura y tienen faltas y maestros que dedican muchísimo esfuerzo a corregir los errores y , lo que es mejor, a prevenirlos y sus alumnos siguen teniendo faltas. Obviamente, de todo hay en la viña del Señor.

El articulista menciona también el daño que hacen los mensajes a través del ordenador y de los móviles. Mis alumnos se ríen cuando les digo que yo escribo todos los mensajes de móviles con corrección, con signos de exclamación y respetando los signos de puntuación.¡ Se descojonan! Normal, ellos escriben para transmitir lo máximo con los caracteres mínimos y con la intención de que sea lo más barato posible. A mí me revientan las órbitas de los ojos cuando me llega un mensaje escrito de esa forma, soy incapaz de leerlo y me desagrada.

Todo esto es para contaros mi sorpresa cuando, a escasos dos centímetros del artículo que estaba leyendo, aparece un poema escrito por uno de los colaboradores del diario en el que leo “ de la lucha por vivir, del corage”, ¿ corage? , … pues va a ser que el coraje que yo conozco se escribe con j, la de toda la vida, la del puntito sobre ella. Y entonces ya me pica la curiosidad y me llevo el diario al despacho. Sin palabras: faltas de ortografía, tildes sin señalar o señaladas erróneamente , sujetos en singular con verbos en plural, faltas de coordinación… , tremendo.

Hoy en clase les he leído a mis alumnos de 3º de Secundaria el artículo para ver qué opinaban y luego les he enseñado el diario. Han decidido nombrarse “ cazafaltas” y me han pedido que todas las semanas lleve a clase un ejemplar para intentar localizar todos los errores posibles. Creo que como docente es una metodología eficaz: buscar todos los errores que aparecen en un diario. ¡ Y ahora a ver cómo los paro! Están deseando escribir una carta al director para informarle de todo lo que han encontrado. Creo que lo vamos a hacer, buena metodología para trabajar la expresión escrita, aunque no creo que le haga mucha gracia...

Así que, señor articulista, la escuela paralela que enseña los errores ortográficos la conforman los mensajes de móviles entre ellos, los mensajes de móviles en los programas de televisión ( vergonzoso), internet y sus miles de faltas en artículos y mensajes, y, desgraciadamente…hoy en mi clase, su diario también.

2 comentarios:

Arbaro dijo...

Ja, ja, ja!!! ¡¡¡Con buena han dado!!!

Yolita dijo...

¡Sí, ya sé que tengo deformación profesional, pero me imagino que será igual el sastre que va por la calle y se va fijando en el corte de todas las chaquetas y si están bien cosida o no , o el peluquero mirando todos los malos pelos que llevamos por la calle, vamos, digo yo, lo mismo es que estoy para el loquero!!!