domingo, 26 de septiembre de 2010

Reinas de verdad

Asisto estupefacta al circo mediático que se está orquestando alrededor de B.E (léase Belén Esteban, se me atrofian los dedos hasta para escribirlo). No sé a qué mente iluminada le ha dado porque la tengamos hasta en la sopa. El jueves un programa especial La princesa del pueblo (Dios, hasta donde hemos llegado), el viernes en la misma cadena aparece para comentar el documental del día anterior, el sábado, en La Noria, el único programa que yo pensaba que se podía salvar de la quema de esta programación que parece diseñada por un psicópata, la mesa de debate dedicada a si tendría tirón político esta señorita ( ojo, un 8% de los votantes la apoyarían), y el domingo, por si no teníamos bastante, resulta que van a repetir íntegramente el documental del jueves. De locos. Mi dedo pulgar cansado de hacer zapping, intentando encontrar algo que merezca la pena. Y lo peor no es eso. Los minutos que me quedo viendo el tema alucino con el poder de abducción que tiene este personaje, todos la apoyan, todos la defienden, es maravillosa, es única, es popular… es una tía que se ha liado con un torero, se ha quedado embarazada y está chupando del bote que da gusto. ¿Y nadie ve esto? 24.000 euritos que se lleva la señora por sentarse en un plató. Y además es que es ordinaria, barriobajera y maleducada.

Cuando tomamos el café en el trabajo, escucho a compañeras que se han levantando a las siete o siete y media de la mañana, han dejado preparada su casa, la comida para los suyos, están en su trabajo puntuales y cumpliendo con su deber. Salen, después de una jornada de ocho horas, casi a las cinco y media de la tarde, no comen en su casa, tienen que hacer la compra o ir al dentista, a recoger la chaqueta a la tintorería o al hospital a acompañar a algún familiar enfermo.El último recado que no falte, visitar a los padres tampoco, todo ello aderezado de baños de hijos, cena, plancha ( que si no se queda atrasada) y cuando consiguen sentarse en un sillón rozando las diez de la noche, es con un ordenador delante para preparar una clase para el día siguiente o corregir unos exámenes. Y así caen extenuadas por la noche en el colchón, dando gracias a Dios porque hay trabajo y los "peques" no están enfermos, pues si la fiebre aparece hay que hacer malabares para poder ir a trabajar y cuidar de los tuyos.

¿Princesa del pueblo? No te puedes imaginar, chupóptera Esteban, la de REINAS que hay por ahí, sacando a sus familias adelante, casi sin descanso, por un sueldo irrisorio. Han estudiado carreras, tarde tras tarde, noche tras noche; sumaron cursos y jornadas para ser las mejeores en los suyo, mientras gente como tú se dedicaba a contemplar la vida y sólo pensaban en la mala suerte de nacer en un familia humilde, pero sin un ápice de superación entre las venas.

Vergüenza te debería de dar, y a los que te siguen y te ven, también.

La pena es que tenemos lo que nos merecemos: basura en una sociedad que no prima el esfuerzo y la superación, sólo el nivel de éxito y de famoseo que te dan los platós vendiendo tu miserable vida y la de los demás.

Maravilloso legado para nuestros hijos.

1 comentario:

Arbaro dijo...

Que razón tienes, guapa. Hemos cambiado las telenovelas por este mamarracho de mujer.

P.d.: ¡¡Claaaaroooo!!