domingo, 23 de agosto de 2009

Bendito septiembre

Este viernes pasado decido levantarme, desayunar y no hacer absolutamente nada en mi casa, ponerme el bikini y a la playa " del tirón".Se terminan las vacaciones y hay que aprovechar los cuatro días que me quedan.Decido parar a comprar una revista para leer en la orilla de la playa, sentada en mi butaca y disfrutando de la brisa del mar.Aún es temprano y no tengo problemas para aparcar.Cojo la silla y la bolsa y comienzo a andar hacia la bajada.Al llegar compruebo que más de cinco mil almas han decidido lo mismo que yo y me encuentro una playa abarrotada, llena hasta la bandera. Bueno, no me desanimo, buscaré un hueco... hueco que encuentro casi en la misma orilla.No está mal, aunque la marea comienza a subir.Coloco la silla, dejo caer la bolsa y en esto diviso a unos diez metros a una familiar, a la que me acerco a saludar. A los cinco minutos me despido y al volverme compruebo estupefacta que mi silla ha sido rodeada por seis personas mayores que no han tenido ningún miramiento o puede darse el caso, pienso, que mi silla y toalla tengan poderes sobrenaturales y en momentos se vuelvan invisibles, ya que hasta tengo que pedirle a una señora( tratamiento este que no sé si es el más adecuado en estos instantes)que levante su silla para sacar el asa de mi bolsa de playa que se había quedado cogida debajo.¡Os podéis hacer una idea de cómo se me habían tirado encima! Dispuesta a que nadie me amargue la mañana, me retiro hacia el hueco que ha dejado mi familar que ya se marchaba.
Ya estoy sentada, y cuando me dispongo a reclinar la cabeza sobre el respaldo otro grupo de personas mayores hace su incursión por el flanco derecho y se sitúan a un metro escaso.Decido no comentar nada y saco mi revista recién comprada.
Primera página, editorial de la directora en el que expone lo feliz que está porque llega septiembre y vuelve al trabajo¡¿?!Su teoría es que la vuelta es su barómetro de la felicidad y si está contenta es porque es feliz con su vida.Y está contenta de volver a su ciudad porque es la que ha elegido para vivir, y de ver a sus amigos porque son los que ha elegido tener y querer...en fin, cierro la revista y mirando al mar( lo que puedo verlo con ese centenar de personas que me impiden una visión clara)comienzo a pensar en esta idea, pero por poco tiempo, ya que el grupo que hizo su incursión por el flanco derecho decide ponerse en pie y hablar y hablar sobre su cena de anoche, que ha llamado fulanito o menganita, que si fuimos al restaurante de Maruja, y yo allí, de nuevo rodeada por voces y sombras que me impiden tomar el sol y descansar un rato. Aguanto un par de horas estoicamente y me marcho a casa.

Esa noche voy a un concierto en Cádiz.Sole Giménez y su nuevo álbum Dos gardenias.Espectacular el castillo de Santa Catalina, la voz de la solista, los músicos que la acompañan y la versión de los boleros de toda la vida y las canciones de autores como Fito Páez o Serrat ,versionadas.Un lujazo de puesta de sol en las murallas del castillo, reflejos en las barquitas y en la playa de la Caleta.
Al salir del concierto, Arbaro sigue haciendo fotos con su cámara.Hay un instante en que apoyo los brazos sobre la muralla, me reclino y dejo caer la cabeza sobre las piedras.Y vuelve la editorial de esa mañana a mi cabeza.
Pues sí, señora directora, tengo la suerte de vivir en una ciudad pequeñita al lado del mar, no tengo que desplazarme en verano para disfrutar de unas vacaciones, está en una bahía que muestra todas las tardes de verano uno de los atardeceres más impactantes del mundo,tengo la suerte de tener mi casa relativamente cerca de este mar que me envuelve y puedo pasear por estas orillas desde mayo hasta bien entrado el mes de noviembre porque nuestro clima lo permite, tengo la suerte de que la mayoría de mis amigos y familiares viven aquí y los puedo ver durante todo el año, los he elegido y ellos me han elegido a mí y jugamos al dejarnos querer y a tener que querer, y lo del trabajo, gracias a Dios que hay, guste más o menos, en estos tiempos,repito, gracias a Dios que hay. Así que, sí señora, hay que volver a trabajar, pero todavía podré disfrutar de playas casi desiertas, de paseos interminables por la orilla casi despejada, de chiringuitos en los que no hay que pedir número para tomarte una cerveza, de aparcamientos en el centro de mi ciudad para todos, de la compra en el supermercado sin tener que guardar una cola interminable, de alguna tarde de playa con tumbona y silencio, de mi hija jugando con las olas sin tener que pensar en ponerle un chip en su muñeca para poder detectarla entre esa marea humana...que nadie de los que veranean en mi ciudad se moleste,perdónenme, pero desde el fondo de mi corazón me alegro de que usted esté tan contenta de volver a su ciudad de origen, y espero que todos sus lectores y lectoras también.Por mi parte... ¡bendito septiembre!


Instantánea del atardecer del viernes en la Caleta.Creo que no he exagerado sobre la belleza de estas puestas del sol en mi tierra. Autor ARBARO

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo soy una de las veraneantes de tu -"mia"- ciudad y también me agobian las aglomeraciones de gente, por lo que siempre acudo a la playa a primeras horas de la mañana evitando asi, los dias y horas puntas de masificación , tanto en las playas como en cualquier otros lugares desde luego.
Pero también te digo, que a la vez me alegra ver a tanta gente pululando por las calles a cualquier hora del dia,dan vida, alegran el espíritu, embellecen el nombre de la localidad, etc. Y te digo esto debido a que en la localidad dónde resido,durante los tres meses de verano se queda absolutamente vacía e incluso todos los comercios cerrados por vacaciones, aunque te parezca increíble es cierto, o sea... totalmente depresivo y desmoralizador.
Y como conozco las dos vertientes o los dos polos opuestos,-como queramos llamarlo- me quedo con el agobio de tu ciudad.
C.P.

Arbaro dijo...

Dí que sí Arbatán,que esto es como el que paga y cobra, que si descansan cuando se van, mas descansamos los que nos quedamos.

P.D.: Bendito septiembre y maravilloso octubre.

Anónimo dijo...

Ah, se me olvidó; la fotografía de la puesta de sol con fotográfa fotgrafíada...!Preciosa!.
Felicidades.

Francisco Belaustegui dijo...

Yo soy de los que aplica normalmente la teoría de que en el término medio esta la virtud. Ahora bien, en esta ciudad eso, es imposible. Es que se masifica en verano hasta unos niveles que triplica la población... y eso tampoco es normal. Es cierto que para ciertas ocasiones, el desierto no hace gracia... pero ya digo, solo en contadas...
La foto, genial.