viernes, 30 de marzo de 2012

Yo sigo siendo yo


Tropiezo en el mundo virtual con este poema que un amigo ha colgado tras el fallecimiento de su padre hace unas semanas. Son palabras de San Agustín. Mi padre estudió durante diez años con los agustinos en el Monasterio de El Escorial y, en algunas ocasiones, llegó a hablarme de su filosofía y de algunos de sus pensamientos. Y después de muchos días lo he sentido muy cercano, susurrándomelas al oído...

La muerte no es nada.



No he hecho más que pasar al otro lado.


Yo sigo siendo yo. Tú sigues siendo tú.


Lo que éramos el uno para el otro, seguimos siéndolo.


Dame el nombre que siempre me diste.


Háblame como siempre me hablaste.


No emplees un tono distinto.


No adoptes una expresión solemne ni triste.


Sigue riendo de lo que nos hacía reír juntos…


Reza, sonríe, piensa en mí, reza conmigo.


Que mi nombre se pronuncie en casa como siempre lo fue,


sin énfasis ninguno, sin huella alguna de sombra.


La vida es lo que siempre fue: el hilo no se ha cortado.


¿Por qué habría de estar yo fuera de tus pensamientos?


¿Solo porque estoy fuera de tu vista?


No estoy lejos, tan solo a la vuelta del camino…


¿Lo ves?, todo está bien…


Volverás a encontrar mi corazón, volverás a encontrar


su ternura acendrada.


Enjuga tus lágrimas, y no llores si me amas.





3 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso. La verdad es que así es. Esta filosofía la suelo aplicar y garantizo que se puede llevar mucho mejor las "ausencias" de nuestros seres queridos.
Yolanda,te echaba de menos por aquí y he estado a punto de darte un toque. No esperaba menos.
Besos
C.P.

Arbatán dijo...

Hola, Coral
Muchas gracias por tus palabras y por tu " espera". Vuelvo, ya estoy aquí.
Besos

Arbaro dijo...

Te lo dije ya, él está a tu lado disfrutando de su Athletic. Te quiero.