Todos los años los alumnos de 6º de Primaria de mi centro escriben, conjuntamente, un libro de cuentos que publicamos a final de curso. En el último solicitaron mi ayuda para presentarlo. Su título era Cuarenta duendes, título elegido para celebrar los cuarenta años que ha cumplido nuestro colegio.
Y este es el cuento...
La carta había llegado esa misma mañana. La recogió de la boca del árbol-buzón el duende Rápido. Haciendo honor a su nombre, rápidamente corrió hacia la aldea de los duendes. Por el camino polvoriento se encontró al duende Despistado y le solicitó ayuda. Tenía que llevar la carta antes de la Gran Asamblea que se celebraba todos los sábados duendísticos a las doce. ¡Y ya eran las once! El duende Despistado corrió hacia arriba, hacia abajo, hacia la derecha, hacia la izquierda…pero no era capaz de encontrar ni el propio camino. ¡Vaya ayuda!
Rápida, rápida, rápidamente, el duende Rápido consiguió llegar a la Asamblea a las once cincuenta y nueve minutos y cuarenta y cinco segundos… “¡Uf! ¡Lo había conseguido!” pensó, mientras el duende Puntual miraba su reloj de reojo a punto de gritar que había llegado tarde. Entregó la misteriosa carta en mano al Duende Mayor, un duende sabio, inteligente y bonachón que desde hacía mil ochocientos noventa y tres años era el presidente de la Asamblea. Con manos temblorosas el Duende Mayor abrió el sobre y posó sus ojos cansados sobre las líneas escritas:
-¡Mmmm!...¡Mmmm!...¡Mmmm!...¡Mmmm!...¡Mmmm!...¡Mmmm!- murmuraba mientras el duende Impaciente se mordía las uñas nervioso a la espera de noticias.- ¡Qué alegría! ¡Qué maravillosa noticia!
Cincuenta pares de ojos miraban ansiosos al Duende Mayor. Tras lo que le
pareció una eternidad al duende Impaciente, el sabio dijo:
- La carta nos la envían los alumnos de 6º de Primaria de un colegio de El Puerto de Santa María. Este curso se preparan para escribir un libro de cuentos y este año los protagonistas somos los duendes. Nos piden ayuda pues necesitan al menos cuarenta duendes pues celebran un aniversario muy especial…
Y ya no pudo seguir explicando…
Todos los duendes comenzaron a hablar y a debatir quiénes de ellos debían participar en este nuevo libro. El duende Lector argumentaba que él había leído Caprichos de colores, Travesuras y otros cuentos de alumnos de ese colegio y que él sabía mejor que nadie cómo organizar a los personajes en el libro, el duende Envidioso, el más verde de todos, lo miró de arriba abajo con cara de pocos amigos, el duende Dramático comenzó a ensayar una escena haciendo aspavientos con los brazos para demostrar sus dotes teatrales, el duende Elegante se dedicó a sacar sus mejores vestidos para ser el más guapo, mientras el duende Sucio lo miraba asombrado lleno de churretes y barro, el duende Poeta extrajo su pergamino y comenzó a recitar sus mejores versos pues estaba seguro de que algún poema aparecería en el libro, el duende Amnésico no recordaba sobre qué estaban debatiendo, el duende Triste pensaba que para qué iba a discutir si él nunca participaba en nada, el duende Pintor estaba seguro de que lo iban a elegir pues alguien tendría que ilustrar el libro, el duende Cantarín se quejaba de que siempre eran libros y nunca festivales de canciones, idea que también apoyó el duende Bailón que de todos modos intentaba buscar una razón para participar en un libro, el duende Dormilón se preguntaba si algún niño habría escrito un cuento sobre los sueños, el duende Político intentaba convencer con su discurso al resto de duendes para que lo votasen y así poder acudir, mientras el duende Silencioso, que no hablaba nada, lo miraba con cara de asombro porque el duende Torpe le había dado ya más de tres pisotones entre tanto alboroto, el duende Cariñoso se miraba los dedos mientras esbozaba una sonrisa burlona, estaba seguro de que algún niño habría escrito sobre la amistad y la familia, así que con toda seguridad él sería elegido, el duende Viajero ya tenía preparada su maleta para partir…,y así hasta cincuenta duendes, intentando demostrar cada uno lo mejor de sí mismo para poder participar en el libro.
El Duende Mayor aguantó con paciencia todo este jaleo hasta que vio venir por el sendero al duende Tardón, que, como siempre, llegaba tarde a la Gran Asamblea.
-¡Baaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaasta!- gritó con todas sus fuerzas mientras sus cachetillos colorados estaban a punto de explotar.
El silencio invadió el viejo bosque y hasta las ardillas encogieron sus rabitos y se escondieron en los huecos de los árboles. El Duende Mayor miró a todos enfadado, pero pronto dejó de fruncir el ceño y suavizó su semblante con una sonrisa. Había recordado que unos siglos atrás, un tal Cervantes les pidió ayuda para escribir un libro sobre un caballero andante y también discutieron bastante sobre quién debía acudir en aquella ocasión. Enviaron al duende Loco, el que veía gigantes en lugar de árboles y a las Musas de la aldea vecina y por lo que luego les contaron el libro obtuvo mucho éxito. También esta vez tenía que ser así.
-Escuchad, todos tenéis alguna cualidad que os hace merecedores de participar en ese libro, la amistad, los sueños, la alegría, la ayuda, el amor, el respeto, el trabajo y , ¿por qué no?, la envidia, el dolor, la tristeza, la pereza, la rebeldía…pues son humanos, y tienen sentimientos positivos y negativos que van a reflejar en sus historias. Sin embargo, no podéis marcharos todos, la aldea no puede quedarse abandonada y soy muy anciano para cuidar de ella yo solo. Así que tendréis que pensar a quiénes de vosotros necesitan más.
Los duendes, avergonzados, se disculparon por su comportamiento y se retiraron a deliberar. Al día siguiente confeccionaron la lista de los elegidos, prepararon su equipaje y partieron, ilusionados, hacia el Puerto de Santa María.
A muchos de ellos los encontraréis en estos cuentos, sólo es cuestión de leer con atención para localizarlos. A otros no, se quedaron en la aldea junto al Duende Mayor y al duende Despistado que sigue corriendo hacia arriba, hacia abajo, hacia la derecha, hacia la izquierda, sin encontrar el camino…
domingo, 6 de marzo de 2011
viernes, 4 de marzo de 2011
La condena
Hoy, un poema de un paisano, Felipe Benítez Ruiz- Mateos, que describe a la perfección el sentimiento contradictorio que domina los deseos del ser humano y que, irremediablemente, es nuestra condena: el ansia de poseer lo que pertenece a otro.
El que posee el oro añora el barro.
El de la luz forja tinieblas.
El que adora a su dios teme a su dios.
El que no tiene dios tiembla en la noche.
Quien encontró el amor no lo buscaba.
Quien lo busca se encuentra con su sombra.
Quien trazó laberintos pide una rosa blanca.
El dueño de la rosa sueña con laberintos.
Aquel que halló el lugar piensa en marcharse.
El que no lo halló nunca
es un desdichado.
Aquel que cifró el mundo con palabras
desprecia las palabras.
Quien busca las palabras que lo cifren
halla sólo palabras.
Nunca la posesión está cumplida.
Errático el deseo, el pensamiento.
Todo lo que se tiene es una niebla
y las vidas ajenas son la vida.
Nuestros tesoros son tesoros falsos.
Y somos los ladrones de tesoros.
El que posee el oro añora el barro.
El de la luz forja tinieblas.
El que adora a su dios teme a su dios.
El que no tiene dios tiembla en la noche.
Quien encontró el amor no lo buscaba.
Quien lo busca se encuentra con su sombra.
Quien trazó laberintos pide una rosa blanca.
El dueño de la rosa sueña con laberintos.
Aquel que halló el lugar piensa en marcharse.
El que no lo halló nunca
es un desdichado.
Aquel que cifró el mundo con palabras
desprecia las palabras.
Quien busca las palabras que lo cifren
halla sólo palabras.
Nunca la posesión está cumplida.
Errático el deseo, el pensamiento.
Todo lo que se tiene es una niebla
y las vidas ajenas son la vida.
Nuestros tesoros son tesoros falsos.
Y somos los ladrones de tesoros.
jueves, 24 de febrero de 2011
La saeta
Explicar a los alumnos la Generación del 98 sin detenerse en Antonio Machado es una aberración. Así que las nuevas tecnologías me han permitido leer en clase algunos de sus poemas más significativos, aunque el tiempo apremie para cumplir con todo el temario antes de junio. Le dediqué una hora a Machado ( que se merece un monográfico de un mes). En estas estábamos cuando decidí que "La saeta" era mejor escucharla que leerla: letra de Machado, música de Serrat y la voz de Camarón. ¡Qué más se puede pedir!
El experimento, aparte de emocionarme, me cértificó el salto generacional... Muchos no sabían quién era ese tal Camarón. Pues ya lo conocen y espero que no lo olviden.
Ni a Machado tampoco, que era el objetivo.
El experimento, aparte de emocionarme, me cértificó el salto generacional... Muchos no sabían quién era ese tal Camarón. Pues ya lo conocen y espero que no lo olviden.
Ni a Machado tampoco, que era el objetivo.
miércoles, 23 de febrero de 2011
Te cuento
Este artículo fue publicado en el Diario de Cádiz el 30 de julio del 2006. Su autor es Enrique Montiel.
Entonces me pareció hermoso.
Hoy…profético
Vino con la cámara digital a enseñarme la foto de él. Ambos sonreían delante de una jarra de cerveza sobre un mantel de cuadros rojos y blancos.
La vida que da muchas vueltas, dijo. Y ya ha venido dos veces a verme. Y yo otras dos a verlo a él. Mi madre es la que se preocupa por si me doy un chocazo contra la pared, es una mujer tradicional, de las que se casaron para toda la vida, y ahí sigue, casada para toda la vida. Una madre, lo que se dice una madre. Pero te advierto que yo también era así, me casé para toda la vida, fue él el que se marchó. Siendo yo y siendo la madre de sus hijos, nuestros. Dos años me ha costado recuperarme del palo, pero ya sé que la vida me va a deparar muchas sorpresas, estoy segura de ello.
Sonríe en la imagen que veo en el visor de la máquina digital, muy junta a él, cuyo nombre no me dice, sólo que él la ve guapa, guapa. Me lo dice continuamente, qué guapa eres, qué guapa eres. También me dice que saltaron chispas. Yo es que no salgo de mi asombro, con lo fea que me he llegado a ver durante ese tiempo, en que me sentí la mujer más desgraciada del mundo, más fea que nunca. Mira que me miro, y que me digo, pues puede que sea verdad, que esté guapa, que nunca haya sido fea, siempre fue mentira.
Antes caminaba más despacio, ahora se la ve más celera, activa, viva. Es el amor, porque empiezo a pensar que estoy enamorada de verdad, como nunca, pero sobre todo abierta de ventanas y puertas. Mi casa que es mi cuerpo y mi alma se sientes libres, ligeras. Si este no es el amor para toda la vida que siempre quise que fuera el amor mío, otro será el amor para toda la vida, y ya ha nacido, por algún lugar camina y sin duda que también habrá empezado el duro aprendizaje del sufrir, del soñar pesadillas y del vivir angustias.
Del amor, he añadido. Del amor, ha asentido. Los muertos sepultados en el desamor, la soledad y la distancia de por medio. Cuando no fuimos hechos para la muerte, para esta muerte lenta y recalcitrante de un abandono. Estamos uniendo nuestras soledades, y estamos bien, tenemos esperanzas. ¿Tú cómo me ves?
Entonces me pareció hermoso.
Hoy…profético
Vino con la cámara digital a enseñarme la foto de él. Ambos sonreían delante de una jarra de cerveza sobre un mantel de cuadros rojos y blancos.
La vida que da muchas vueltas, dijo. Y ya ha venido dos veces a verme. Y yo otras dos a verlo a él. Mi madre es la que se preocupa por si me doy un chocazo contra la pared, es una mujer tradicional, de las que se casaron para toda la vida, y ahí sigue, casada para toda la vida. Una madre, lo que se dice una madre. Pero te advierto que yo también era así, me casé para toda la vida, fue él el que se marchó. Siendo yo y siendo la madre de sus hijos, nuestros. Dos años me ha costado recuperarme del palo, pero ya sé que la vida me va a deparar muchas sorpresas, estoy segura de ello.
Sonríe en la imagen que veo en el visor de la máquina digital, muy junta a él, cuyo nombre no me dice, sólo que él la ve guapa, guapa. Me lo dice continuamente, qué guapa eres, qué guapa eres. También me dice que saltaron chispas. Yo es que no salgo de mi asombro, con lo fea que me he llegado a ver durante ese tiempo, en que me sentí la mujer más desgraciada del mundo, más fea que nunca. Mira que me miro, y que me digo, pues puede que sea verdad, que esté guapa, que nunca haya sido fea, siempre fue mentira.
Antes caminaba más despacio, ahora se la ve más celera, activa, viva. Es el amor, porque empiezo a pensar que estoy enamorada de verdad, como nunca, pero sobre todo abierta de ventanas y puertas. Mi casa que es mi cuerpo y mi alma se sientes libres, ligeras. Si este no es el amor para toda la vida que siempre quise que fuera el amor mío, otro será el amor para toda la vida, y ya ha nacido, por algún lugar camina y sin duda que también habrá empezado el duro aprendizaje del sufrir, del soñar pesadillas y del vivir angustias.
Puede que sea este hombre que sonríe a tu lado, en la imagen digital de tu cámara, le digo. Sonríe con gran ternura. Por lo pronto me dices que te ve guapa, guapa, guapa y que ya saltaron chispas, para empezar no es poco. Es mucho, añade. Yo nunca creí que volvería a ver fuegos artificiales, ni a verme en el espejo de unos ojos enamorados. Otros ojos como los míos que mucho tiempo estuvieron secos de no poder más lágrimas. Porque también él fue abandonado, y vivió solo esa soledad desgarradora que vivimos los abandonados, dejados caer en un rincón, arrumbados en oscuridad y telarañas. Somos resucitados de entre los muertos.
Del amor, he añadido. Del amor, ha asentido. Los muertos sepultados en el desamor, la soledad y la distancia de por medio. Cuando no fuimos hechos para la muerte, para esta muerte lenta y recalcitrante de un abandono. Estamos uniendo nuestras soledades, y estamos bien, tenemos esperanzas. ¿Tú cómo me ves?
martes, 22 de febrero de 2011
Boabdil no tenía motivos
Ya me extrañaba a mí que nadie hubiese dicho nada ante tamaño despropósito.
Como siempre mi admirado Pérez Reverte...
Boabdil no tenía motivos
XLSemanal - 27/12/2010
No quiero que se vaya 2010 sin glosar un recorte de prensa que tengo sobre la mesa. Hace unas semanas coincidieron, en tiempo y espacio, el alarde habitual de cinismo de las autoridades del ramo tras la publicación de cada informe Pisa sobre el estado de la educación en España -sólo estamos un poco por debajo de la media, no vamos tan mal como parece, etcétera- y una cosita de la Junta de Andalucía que me hace tilín. Sobre nuestro coma educativo no voy a extenderme, pues acabo de desayunar y sería incómodo que la náusea me hiciera vomitar el vaso de leche y los crispis sobre el teclado del ordenata; sobre todo si recuerdo los paños calientes del ministro responsable, señor Gabilondo, el triunfalismo idiota de su secretario de Educación -que ni me acuerdo de cómo se llama ni me importa un carajo-, o el de ciertos presuntos consejeros de Educación de los diecisiete putiferios del Estado español. Dicho sea lo de Estado con las cautelas oportunas.
El adobo de choteo, como digo, lo pone el recorte de prensa que mencionaba. Lo leí cuando se hacían públicos los datos que, una vez más, confirman que la lucha honorable de tantos maestros españoles, maniatados por nuestro triste sistema educativo, es una batalla perdida; que la excelencia en las aulas es políticamente incorrecta, que todo se iguala por abajo en favor de la apatía y la mediocridad, y que preferimos tener masas de chusma informe antes que élites preparadas que le pongan letras mayúsculas a la palabra futuro. Tengo ese recorte sobre la mesa, como digo, y me partiría la caja si no fuera porque el asunto tiene poca gracia. Mientras el informe Pisa confirma que Andalucía sigue a la cola de Europa, lo que preocupa a la Junta que gobierna esa autonomía, la prioridad a la que dedica tiempo y viruta, lo que le quita el sueño y merma su presupuesto, es publicar una guía de 71 páginas para propiciar «el conocimiento de la perspectiva ecofeminista y potenciar el lenguaje periodístico desde una perspectiva de género medioambiental».
Lo de menos es que Andalucía, inculto patio de Monipodio de políticos oportunistas y clientela comprada con subvenciones, carezca de medios para que los colegios funcionen, los alumnos progresen, y los profesores heroicos dispongan de medios en la desigual lucha que libran. Por ahí pasa la Junta de puntillas. Para lo que comparecen cuatro consejeros -Medio Ambiente, Presidencia, Igualdad y Hacienda- es para exigir al mundo que se evite la palabra actor sustituyéndola por persona que actúa, que en vez de futbolistas digamos quienes juegan al fútbol, que en vez de parados se diga personas sin trabajo, que los ciudadanos se transformen en la ciudadanía, el hombre en la humanidad, los niños en la infancia y los andaluces en el pueblo andaluz.
Llegados a este punto, diríamos que la imbecilidad de la Junta andaluza, encarnada en sus representantes, quedó exhausta. Pues no. Aún les quedó resuello para poner algunos ejemplos de cómo evitar el lenguaje machista. Por ejemplo, sustituyendo la frase «los maestros les prohíben usar el móvil a los alumnos» por «el profesorado le prohíbe usar el móvil al alumnado»; que, además, resulta un delicioso pareado. Aunque mi recomendación favorita del informe juntero -me pregunto cuánto costó, y a quién arregló el año la subvención, o mandanga- es la que critica la frase «Páez estuvo magnífico en su intervención y la señora Martínez iba muy elegante» y exige cambiarla por «Páez estuvo magnífico en su intervención y la señora Martínez realizó unas aportaciones muy inteligentes»; dando por sentado que la señora Martínez, sea quien sea, y por el hecho de ser mujer, tiene que aportar inteligencia por cojones.
Sería injusto afirmar que en este alarde de sentido común y gusto expresivo, la Junta se olvida de la educación y la cultura. Hay una exigencia de la que, supongo, tomarán nota todos los profesores -el profesorado- que expliquen a sus alumnos, o alumnado, la Historia de Andalucía y de España; dicho sea lo de España sin ánimo de ofender. Según lo que recomienda el manual juntero, la madre de Boabdil ya nunca podrá dirigirse en los libros de texto a su destronado chaval con las palabras que le dedicó en 1492, largándose de Granada: «No llores como una mujer lo que no defendiste como hombre». La frase, ahora, será: «No llores, pues no tienes motivos para ello». Y punto. Ocho siglos de Reconquista, como ven, resueltos y simplificados de un plumazo. ¿Motivos? ¿Reconquista de qué? Más fácil para los chicos, imposible.
No puede ser, me digo, que sean tan analfabetos. Ni tan estúpidos. Eso me digo una y otra vez. Serían inocentes, y en nada de esto acabo de ver inocencia alguna. Me pregunto, entonces, cuál es la frontera que separa a un analfabeto de un sinvergüenza.
lunes, 21 de febrero de 2011
Así nos va...
Prefiero no hacer ningún comentario en estos momentos... pero, ¡¡¿dónde están los lingüistas escondidos?!! Por favor, ¿ nadie dice nada ante esto?
lunes, 14 de febrero de 2011
Soneto LXVI Neruda
No celebro especialmente este día, creado por unos grandes almacenes, para diezmar un poco más nuestros esquilmados bolsillos. Sin embargo, hoy es el día del AMOR con mayúsculas y hay un santo juguetón que me ha enviado este maravilloso poema a mi correo. No es cuestión de dinero ni de regalos, pero, cómo entibia el alma recibir palabras como estas.
SONETO LXVI
No te quiero sino porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
y de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.
Te quiero sólo porque a ti te quiero,
te odio sin fin, y odiándote te ruego,
y la medida de mi amor viajero
es no verte y amarte como un ciego.
Tal vez consumirá la luz de enero,
su rayo cruel, mi corazón entero,
robándome la llave del sosiego.
En esta historia sólo yo me muero
y moriré de amor porque te quiero,
porque te quiero, amor, a sangre y fuego.
Pablo Neruda, 1959
SONETO LXVI
No te quiero sino porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
y de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.
Te quiero sólo porque a ti te quiero,
te odio sin fin, y odiándote te ruego,
y la medida de mi amor viajero
es no verte y amarte como un ciego.
Tal vez consumirá la luz de enero,
su rayo cruel, mi corazón entero,
robándome la llave del sosiego.
En esta historia sólo yo me muero
y moriré de amor porque te quiero,
porque te quiero, amor, a sangre y fuego.
Pablo Neruda, 1959
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