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sábado, 24 de agosto de 2013

Exilio


Después de este exilio voluntario ( o involuntario?), tiempo de final de otro curso ( para los profes los cursos terminan en septiembre), tiempo caótico  que anula los proyectos más encomiables relacionados con la lectura y la escritura, vuelvo a retomar las teclas y a ser consciente de que las pocas neuronas que me quedan  se encuentran todavía de vacaciones, mezcladas con el sol, el tinto de verano, los kilómetros recorridos  y las pocas ganas de hacer algo. Pero ya es el tiempo de ir volviendo a la realidad, poco a poco, desperezándome con lentitud y dando gracias por todo lo que se tiene, por el tiempo de descanso y por tener un sitio al que volver. 
Seguiremos disfrutando de los atardeceres que quedan antes del otoño y de las lecturas atrasadas repartidas por toda la casa.

jueves, 9 de mayo de 2013

Escrache


Si alguien se molesta en buscar en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua española la palabra tan moderna y original, que se ha extendido como la espuma en un santiamén, se encontrará que no está recogida como sustantivo en él. Está recogida la voz escrachar:

1. tr. coloq. Arg. y Ur. Romper, destruir, aplastar

Ese es el significado que recoge nuestro tesoro de la lengua: romper, destruir, aplastar y su uso es coloquial en Argentina y Uruguay. La que escribe nunca había oído, escrito ni utilizado dicha palabreja, mas voila, a un visionario lingüístico se le ocurre que entre tanto ruido de huelgas, caceroladas, pancartas de protesta y banderas , quedará muy bien el uso de un sustantivo nuevo que nos traiga un aire más cosmopolita y moderno: el *escrache. Y ahí nos vemos en unas semanas hablando de un *escrache por aquí o de otro *escrache por allá. Y ya veo al presidente de la Academia convocando raudamente a todas las letras mayúsculas y minúsculas de los sillones para incluir esta nueva voz en nuestro diccionario, porque a alguien, en una redacción de un diario o en un programa televisivo, se le ocurrió hablar de *escrache y nadie se molestó en indicarle que el uso de ese término no era adecuado porque no existe en nuestra lengua.

Ahora bien, en dos días quedó muy claro que aunque el término escrachar signifique lo que ustedes han leído anteriormente, aquí significa solo que te colocas, con mucha tranquilidad y educación delante de la casa de un político y, de vez en cuando, inflas el matasuegras y emites un ruidito de protesta. Nada más…

Este país, con solo romper, destruir y aplastar a su propia lengua ya tiene bastante.



sábado, 30 de marzo de 2013

Los nadies


Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba. 

Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada. 

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos: 

Que no son, aunque sean. 

Que no hablan idiomas, sino dialectos. 

Que no profesan religiones, sino supersticiones. 

Que no hacen arte, sino artesanía. 

Que no practican cultura, sino folklore. 

Que no son seres humanos, sino recursos humanos. 

Que no tienen cara, sino brazos. 

Que no tienen nombre, sino número. 

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. 

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.
 
Eduardo Galeano

 

lunes, 4 de marzo de 2013

En secano



No es por no tener temas sobre los que escribir, con la que está cayendo, todos los días florecen asuntos en esta tierra bendita que habitamos que no tienen desperdicio. La economía, el paro, los desfalcos, la corrupción política, los famosos, el rey y su mala pata, la carne de caballo, el Barcelona que pierde, los catalanes y su espíritu separatista, Bárcenas y Cospedal, Rubalcaba y su "liderazgo", los sueldos "raquíticos" de los sindicatos, los recortes en Sanidad y en Educación, y bla, bla, bla...bla, bla, bla...bla, bla, bla. La cosecha es tremenda y, tras veinte minutos de noticias, entra una apatía  tremenda.
He creado un blog nuevo para mis alumnos de Literatura Universal, Ítaca nos espera, y me está llevando un tiempo considerable alimentarlo con todo lo que necesitan para aprobar el área y presentarse a las PAU este próximo mes de junio, así que el deber antes que el placer, aunque tengo que confesar que estoy disfrutando mucho con el blog universalmente literario.
Y aunque no tengo mucho tiempo para compartir ideas a través de esta ventana, sí dejo un pensamiento: llueve y mucho ( no me refiero al tiempo atmosférico), y además sobre mojado, no obstante,  tenemos también el  refrán " al mal tiempo, buena cara".
Es hora de aplicarlo.
Ya saldremos de esta.
 
 
 

jueves, 1 de noviembre de 2012

No me da la gana


      Abro el “face” y entre tanta información de proyecciones de amigos reales que se convierten en virtuales, leo todos los días una decena de mensajes de una página de esas que se dedican a escribir textos motivadores del tipo “Lo importante no es caer, sino levantarse” o “Hay algo de ti que te susurra que las cosas algún día van a cambiar”. Y he llegado a la conclusión que no es que me gusten más o menos las frasecitas, es que me tienen harta. Porque cuando caes, te levantas porque no tienes más narices, si no, te quedarías toda la vida reptando cual culebra, y las cosas no cambian, cambias tú y tienes que ser tú mismo el motor del cambio. Pero qué idílica queda la imagen del hada madrina  susurrándote “ mantén la esperanza, esto cambiará”…, pues espera sentado.

       Y esas de “Perdona, olvida, mira hacia delante”. No me da la gana. No me da la gana olvidar y no me da la gana perdonar ni el daño, ni la maldad, ni la mentira. ¡No me da la gana! ¿Por qué tengo que utilizar el consabido “ borrón y cuenta nueva”? Pues no quiero, no voy a olvidar nunca, ni perdonar a los que me hicieron daño conociendo hasta el último segundo de angustia. Sí perdono el daño sin consciencia, el daño leve sin intención, pero el que me han hecho con alevosía, para hundirme, para borrarme, para anularme, ¡no me da la gana!

      Y ya se llevan la palma los cartelitos tipo “ Sigue a tu corazón”, “ El corazón lleva la razón” o aquella “ no puede evitarse lo que el corazón siente”, pues claro que no puede evitarse, no podemos controlarlo, pero para eso está la cabeza, para controlar, dirimir qué es lo mejor que se puede hacer, para disminuir los daños posibles y para recordar dos  valores: la verdad y la lealtad. Sin embargo, hay gente que va por la vida como apisonadora, tarde comprendí que la envidia es el peor de los males. ¿Y encima me tengo que poner en su lugar y entenderlos?
Iré al infierno pero,  ¡no me da la gana!

viernes, 26 de octubre de 2012

Sin batería

Así me he sentido esta semana...

Usted se cree una persona libre, pero, de hecho, más de la mitad de sus actos a lo largo del día son simples acciones y reacciones mecánicas, que realiza con la conciencia manipulada a distancia. Cualquier conductor ha pasado por esta experiencia. Durante un largo viaje en coche uno puede conducir muchos kilómetros desde el subconsciente. De pronto, como si despertara de un sueño y volviera a la realidad, el conductor cae en la cuenta de que está a punto de llegar a su destino sin haber reparado en algunas ciudades que ha dejado atrás. Pese a esta falta de conciencia el conductor ha cumplido con todas las normas de circulación. Ha puesto el intermitente al adelantar, ha respetado la línea continua, ha guardado las distancias, no ha sobrepasado el límite de velocidad. Realmente ha conducido ejerciendo él mismo de piloto automático, mientras su cerebro estaba en otra parte, ajeno al paisaje que atravesaba. Tal vez había percibido que una abubilla levantaba el vuelo desde un sembrado o que había un perro aplastado en medio de la carretera. Esta experiencia puede aplicarse a todos los aspectos de la conducta humana. Suena el despertador, el ciudadano salta de la cama, se ducha, se afeita o se maquilla, desayuna café con leche y media tostada, sube al coche, se mete en el atasco, llega a la oficina, sonríe al jefe, saluda a los compañeros, revisa los papeles, habla docenas de veces por el móvil, almuerza el plato del día, hay más papeles en el despacho, termina la jornada, cierra el ordenador, se mete en el atasco, el portal, el llavín, la casa, la mujer, el marido, los hijos, la noche, la cena, la televisión, la cama. Y así un año y otro año cumpliendo siempre las reglas con palabras y gestos repetidos frente al vuelo de una abubilla o a la visión de un perro despanzurrado convertidos en el gran acontecimiento de la vida. Un zombi no es exactamente un muerto viviente sino un ser cuya voluntad está poseída por otro. Robot es una palabra checa que significa esclavo. Alguien que es dueño de nuestros actos va tirando de los hilos hasta que de pronto un día uno se encuentra al final del trayecto sin darse cuenta de que ha vivido. Me pregunto en qué parte secreta del cuerpo tenemos la batería.

 09/09/2012. Manuel Vicent (El País)

jueves, 18 de octubre de 2012

¿Yo?


 
Llevo unos días con una idea rondándome por la mente: voy a hablar de Yo, no de mí, que también, sino de yo, mi yo. En el momento en el  que me sitúo frente a la pantalla y el documento en blanco aparece, surge el yo de este instante y, en unos segundos, me asalta el yo del pasado que ha sido otro yo. Porque soy la suma de todos los yos del pasado, de todos los yos del futuro, que todavía no conozco y aún no soy, y de todos los yos que no he sido ni seré.

Delimitados los parámetros de todos estos yos, en una nueva vuelta de tuerca, descubro que además soy el yo de mis sueños y mi yo en los tuyos será diferente, como así lo serán mis múltiples yos para todos los que me rodean. Soy un yo diferente para cada individuo que se ha cruzado en mi camino. Soy también el yo de un nosotros y no soy yo en un vosotros ni en un ellos. Y mi yo se convierte en tú o en ella cuando me identifican otros ojos.

  Mi yo para el que me ama es diferente de mi yo del que me olvida y mi yo cuando se piensa no es el mismo que mi yo cuando se observa. Y entre realidad e irrealidad deduzco que la suma de tantos yos, con tan diferentes prismas, me impide hablar de alguien a quien definitivamente  no conozco.

Menos mal que me queda eso de pienso luego existo...
  

jueves, 21 de junio de 2012

Selectividad

Hoy a las 14.30 han finalizado las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU), vamos, la Selectividad de toda la vida, en nuestra Comunidad. Este año me ha "tocado" ser representante y allí que me he tirado tres días acompañando a mis alumnos y a los otros cientos que por allí se encontraban. Creo que lo he pasado peor que cuando yo la tuve que hacer.


El primer día estaban todos descompuestos, nerviosos, las caritas eran un poema, y cuando los ves sentados, los segundos antes de que los exámenes lleguen a sus manos, te dan ganas de sentarte a su lado y empezar a contestar al examen con ellos y por ellos. Cuando leen la hoja de la prueba, muchos levantan la cabeza y me buscan con la mirada, y ya sé si ha habido suerte o vamos a tener que hacer malabares para no caer en la quema. Se frotan las manos, se las pasan por la cara, cogen el bolígrafo y lo vuelven a dejar, mueven las piernas, se estiran... en fin, he tenido tiempo de fijarme en todo tipo de gestos, hasta que pasado un tiempo ya han decidido la opción y comienzan a "meterle mano" al asunto. Tras unos minutos, los originales de los exámenes me son entregados y ya puedo ver si la prueba se ha planteado para que realmente se mida lo que saben o la han preparado para medir lo que no se sabe y qué bien que " te pillé".
Tras finalizar cada prueba, te llega exultante el que la ha bordado y cabizbajo aquel que se equivocó, el que no ha entendido el enunciado o al que los nervios le han traicionado y ha contestado cualquier barbaridad. Media hora larga de descanso y entramos en la siguiente. Unos minutos de repaso y a tomar de nuevo fuerzas.

Muchos de ellos llevan años luchando por una nota para poder ser admitidos ahora en la carrera elegida y no verse fuera del sueño que se están labrando. Son los que lo llevan peor, no sirve con aprobar, hay que sacar la máxima nota y soy testigo de lo que muchos han estudiado.

No es lo peor. Algunos conseguirán entrar, estoy segura, estudiarán, se dejarán media vida, para posteriormente dejarse la otra media buscando un trabajo. Entonces se darán de bruces con la abyecta realidad, no hay trabajo, no hay empresas, no hay futuro. Esa va a ser la verdadera prueba.
Serán parte de la generación más preparada y la que tendrá menos posibilidades de demostrarlo.











lunes, 28 de mayo de 2012

La vida te da sorpresas...

El jueves escribí una entrada típica de un día Arbatán, ese día en que te levantas con el pie izquierdo que va marcando un ritmo descompasado hasta que llega la noche. Sin embargo, la vida te da sorpresas y el viernes, día siguiente, amanece con una luz radiante y el pie derecho marca su reino. El día comenzó con una magnífica noticia, un asunto grave de papeles que llevaba meses atascado se resuelve, acompaño a mis alumnos a un certamen literario al que nos habíamos presentado y ganan el 1º y 3º premio, una querida amiga recibe una noticia que puede llenarle de ilusión nueva su vida y por ella me alegro y lo vivo como si me ocurriese a mí y así un día repleto de pequeñas cosas que me hacen feliz.
Lástima que perdió mi Athletic, pero no importó. No hay nada mejor que la compañía de los amigos esa noche de viernes, las risas, las bromas y la sensación de que queda todo un fin de semana por delante y la vida vuelve a ponerse en pie.

miércoles, 4 de abril de 2012

Si pienso en cómo he malgastado mi tiempo...



El  día 21 de marzo se celebró el Día mundial de la poesía. Este es el poema que elegí para trabajar con mis alumnos en clase. Es de Ana Rossetti, poetisa nacida en San Fernando. El título, Se penso a come ho speso male il mio tempo...,  está inspirado en la canción La estación de los amores de F. Battiato.
¿Quién ha dicho que las mujeres no podemos ser románticas?...
Le envié mensajeros

con gardenias, bombones

y libros de poemas; telegramas

diciéndole: te quiero,

y todos los domingos, cuando se despertaba,

hice sonar su disco favorito.

Yo creí muy romántico ocultar mi remite,

y que el desinterés una fórmula fuera

de amar refinadísima

–y quizá, dado el caso, la única posible–.

¡Qué pérdida de tiempo!

Alguien con él comparte

mis ramos, mis pasteles y mis rimas,

y no me extrañaría –puesto que son anónimos–

que encima se jactara de elegir mis envíos

y pagarlos.

Ahora cada domingo,

me sé de sobra cuando se despiertan

y no pongo la música.

Bajo a la portería, pulso el timbre

y no paro hasta que los interrumpo.



El enlace al vídeo de Battiato cantando la canción en italiano:





lunes, 23 de enero de 2012

Casi nada. O todo.

Mi gran amigo  y compañero de horas laborales, que,gracias a él, se vuelven menos tediosas, me envía este artículo publicado este fin de semana en el Magazine que se adjunta al Diario de Cádiz. Su autora es Ángeles Caso. Es un texto bello, por sus deseos, por su estructura, por su sencillez aplastante. Merece la pena su lectura, y su reflexión.
Siguiendo a García Maíquez, las palabras más mías siempre las han escrito otros...

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

 
Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.


Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.


Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.


También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo.



domingo, 8 de enero de 2012

Ilusión...




Después de casi un mes, intento retomar este mi espacio publicando la primera entrada de este año 2012. Mañana vuelta al lugar de trabajo, no al trabajo, que ya lo he retomado en estos últimos días. Han sido unas fiestas algo extrañas, bastante descolocadas, precipitadas y desubicadas. Pero tienes que seguir el ritmo que te marca el calendario aunque estés deseando que sea quince de mayo o tres de septiembre Y por primera vez en mi vida he comprendido a aquellas personas a las que no le gustan las Navidades, la sensación de estar fuera de todo el teatro que se monta alrededor de estas fechas, casi como una espectadora cansada de la parafernalia, las luces y el espíritu navideño. Una pequeña escapada a Madrid me ha permitido salir a la superficie a tomar aire antes de zambullirme de nuevo.


Y me molesta, porque siempre ha sido una de las épocas del año que más me gustan, porque me he convertido en niña cada final de diciembre para celebrar con la familia reunida estos días, porque mi hija nació casi con el año nuevo, porque los amigos de verdad se entretienen en hacerte más feliz con sus llamadas, porque me encanta perderme para ayudar a los Reyes en su cansado trabajo de buscar los mejores regalos para los más queridos, y porque la noche en la que llegan sigue siendo la noche de la ilusión aunque sea porque la veo a través de una niña de trece años que sigue dando saltos cada vez que abre un regalo.

No quiero perder esa ilusión, no quiero ser una adulta que arranca las hojas del calendario sin esperar una nueva sorpresa en la siguiente esquina. Así que mi deseo para este año, además de mucha salud para todos los míos, que falta nos hace, es el de encontrar mi vieja mirada llena de ilusión. Con eso me conformo.



martes, 13 de diciembre de 2011

No me gustan

Hoy, por casualidad, me he topado con este artículo extraviado entre los miles de archivos del ordenador. Y sigue tan vigente...
No me gustan las manos blancas y húmedas, las pastelerías con luz de neón, los que usan bastón sin estar cojos, los granos de arroz dentro del salero, el helado servido en una copa de metal, los coches con alerones, los pantalones blancos transparentes, los gritos del megáfono en las tómbolas donde se rifan muñecos de peluche, los que soplan en la cuchara de la sopa, las cunetas llenas de papeles y botellas, las vitrinas polvorientas de los bares de carretera que exhiben productos típicos de la región, los tipos que te hablan muy cerca de la cara echándote un aliento fétido, los que salen del restaurante con un palillo en la boca y al pasar junto a tu mesa te dicen; que aproveche, el olor a margarina asada de las cafeterías, el gracioso que cuenta chistes los viernes en las cenas de matrimonios. El infierno también se compone de minúsculas cosas que a uno no le gustan: los músicos callejeros que utilizan grandes bafles para pedir limosna tocando un bolero, los intelectuales sesentones que todavía usan pantalones vaqueros muy ceñidos, los besos en las mejillas demasiado húmedos, los huesos de aceituna sobre el mantel, chuparse la yema del dedo para pasar la hoja del periódico, los que riñen con el camarero, las cubiertas de los libros con títulos dorados en relieve, los calcetines blancos en invierno, el chándal para dar vueltas a la manzana, los domingos, los nombres que salen en negrita en cualquier artículo. El infierno de cada día también es eso. Manuel Vicent. El País (12-VI- 94)

jueves, 27 de octubre de 2011

Noviembre


Ya sabemos las ganas y el ímpetu que le ponemos los españoles a esto de copiar y adoptar todas las modas foráneas. Y así hemos abrazado con una estupidez irracional la noche de Halloween y disfrutamos de nuestros niños y jóvenes disfrazados de terror y llamando a las puertas pidiendo golosinas o, los menos, tirando huevos a las fachadas y ventanas. Imposible resistirse. Mi hija es una de las primeras afectadas por esta fiebre anglosajona y a ver quién es la guapa que le dice que " nanai de la China".

Aún así, todavía quedamos últimos bastiones intentando que no se pierda lo nuestro. Mi amigo Jose Alberto ha preparado una castañada para que todos los alumnos del cole prueben unas buenas castañas asadas de noviembre, y yo me dedico en estos días a hablarles de La Santa Compaña y el rito para evitar que te lleven en su procesión, de las Lavanderas, que al caminante extraviado ahogan en el río, les narro " El monte de las ánimas" de Bécquer o les hago representar la famosa escena del sofá entre Doña Inés y Don Juan Tenorio.

Cuando los irlandeses cruzaban las aguas del Atlántico hacia 1840, huyendo de la hambruna que los asolaba, un joven Zorrilla subía a las tablas de un teatro en Madrid su Don Juan Tenorio en los primeros días de noviembre. Aquellos irlandeses llevaron con ellos una tradición celta y europea que nos han devuelto los americanos, transformada, gracias a la fuerza del cine y la publicidad. Desde 1844, en algún teatro español se representa el Don Juan Tenorio el 1 de noviembre y, en estos días, nuestros cementerios se llenarán de flores y de oraciones por nuestros seres queridos que un día se marcharon.

Así que, mientras pueda, intentaré que en estos días suenen los siguientes versos:

No es verdad, ángel de amor,
que en esta apartada orilla...

viernes, 9 de septiembre de 2011

La otra

Hoy un guiño de humor al cuento clásico:

Caperucita nunca imaginó que El Lobo la dejaría por otra. Nunca hizo caso de los consejos que en materia amorosa le daba La Abuelita. Por lo que una mañana El Lobo le dijo: “Caperucita, quiero terminar contigo. Ya no me excita perseguirte por el bosque; ya no me agrada disfrazarme de abuelita para que tú me digas tus tonterías de siempre, que si tengo las orejas grandes y esos colmillos tan filudos, y yo, como un estúpido, responda que son para oírte,olerte y verte mejor. No, Caperucita, lo nuestro ya no tiene remedio”. Entonces Caperucita, desconcertada por aquella confesión, se echó a correr tan lejos como pudo pensando en la clase de mujer que había conquistado el corazón de su amante. “Es ella, tiene que ser ella”,
repetía la niña, mientras buscaba desesperadamente la casa de la anciana. “Abuelita”, gritó al fin, cuando hubo contemplado la figura que yacía en el lecho, “¿cómo pudiste hacerme esto? Tú, la amiga en quien yo más confiaba”. “Lo siento”, dijo la otra, “nunca pensé quedar embarazada a mi edad, y menos de alguien tan poco inteligente e imaginativo. No obstante, él es un lobo responsable, que no dudó por un minuto en ofrecerme matrimonio al conocer la noticia. Lo siento, Caperucita, tendrás que buscarte otro.
Después de todo, no es éste el único lobo en el mundo, ¿o no?”.


Mario Meléndez

miércoles, 3 de agosto de 2011

España de charanga y pandereta

Hoy me desvelo muy temprano. Enciendo la "caja tonta" y desde la cama empiezo a escuchar las noticias del canal 24 horas ( que se repiten una y otra vez hasta el hartazgo)
El FMI avanza que para que España cumpla los objetivos de déficit tienen que realizarse más ajustes, recordando que el gasto salarial ( para entendernos, el dinero que se va en pagar los sueldos de los funcionarios) todavía es superior al de los funcionarios de la eurozona. Sugiere además, recortar las inversiones y que el Gobierno vuelva a subir el IVA, ya que consideran que todavía está en un nivel bajo.
Que se vayan preparando los funcionarios, están sonando las campanas para otro recorte salarial y lo de la subida del IVA lo vamos a sufrir todos tarde o temprano.

Ayer alcanzamos un nuevo máximo de la prima de riesgo, 407 puntos, acercándonos peligrosamente a las cifras que mostraban Portugal y Grecia previo a los rescates. Bruselas confirma que el rescate de España no se ha estudiado, pero nos faltan minutos musicales.

El euribor sube y ha cerrado el mes de julio con una tasa mensual del 2,183. Aquellos españolitos que revisen su hipoteca en agosto ( la menda) la verán encarecida.

El número de parados ha bajado, pero menos de lo que se esperaba para los meses estivales en el sector servicios.

El mal tiempo en el norte de España agrava la crisis de los hosteleros ( está siendo el verano más frío del último siglo) y los turistas, tras días de lluvia y bajas temperaturas anulan sus reservas.

Y así comienza la mañana televisiva, negra como la noche.

Menos mal que por la tarde la visión del país es otra: Belencita y su impago a Hacienda, Aída Nízar , Jorge Javier y su amiga Maribel, Rosa Benito y sus cuernos, Amador y sus amantes, hoy nos hablarán del beso de los príncipes, Zapatero se ha marchado de vacaciones ( está el tema como para irse a descansar), etc...

Y una se queda mucho más tranquila, pero mucho, mucho... La tarde televisiva es un tanto más alegre y luminosa, no compare usted con esos pesimistas agoreros que anuncian las noticias tétricas de la mañana.

Ya lo decía don Antonio Machado:

La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y de alma quieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.

viernes, 29 de julio de 2011

Por tu cuenta

Segunda reflexión:

"Quien no arriesga no gana. Como un kamikaze, hay ocasiones en que no queda más remedio que renunciar a la vida que conoces por un fin más noble. El precio puede ser muy elevado, para tu corazón, alma y reputación. El resultado puede merecer o no la pena, imposible saberlo, y en realidad es irrevelante. Porque lo que le reconforta a uno, en definitiva, es tener la certeza de que hay cosas por las que merece la pena hacer un sacrificio."

miércoles, 27 de julio de 2011

Memento mori


Julia ha rescatado como lectura de verano Ghostgirl de Tonya Hurley, libro juvenil donde la protagonista muere al atragantarse con un osito de goma (¡ qué horror, nada que ver con Mujercitas que era lo que nosotras leíamos con su edad!). Me gusta echarle un vistazo a lo que lee, y, para mi sorpresa, me encuentro ayer entre las páginas del libro una serie de reflexiones que no estoy segura de que ella pueda entederlas. Cada capítulo comienza con una escueta cita o verso, que da pie a una reflexión y al capítulo en sí. Están relacionadas con el amor y la muerte.

La primera, os iré dejando algunas los próximos días en el blog, se titula Memento mori ( frase latina que significa " recuerda que vas a morir, que eres mortal").

"Hay quienes viven cada día como si el último de su vida se tratase. Los hay que contemplan el amor de modo similar, en un intento desesperado por eludir aquellos cambios, sean estos ínfimos o bien descomunales, que en todo momento se ciernen sobre cada uno de nuestros horizontes. Pero el sentimiento de apremio que surge de nuestro deseo de experimentar la vida y el amor al máximo puede precipitar la toma de determinadas decisiones, que no siempre resultan las más idóneas para quien las toma, ni para aquellos a quienes afectan, todo hay que decirlo. Es más, en ocasiones, enfrentarse a las consecuencias de las elecciones de cada uno puede resultar fatal, más incluso que la muerte. Tal vez sólo se viva una vez, pero no siempre tiene uno por qué desear sentir esa vida como eterna."


lunes, 25 de julio de 2011

Antonio López



Madrid siempre merece una escapada de unos días y perdernos por esta gran ciudad, de día y de noche. Ahora más. El Museo Thyssen Bornemisza acoge una exposición de la obra de Antonio López, premio Príncipe de Asturias de las Artes, hasta el 25 de septiembre.


Aquí os dejo una muestra de sus pinturas. No, no son fotografías...



domingo, 10 de julio de 2011

Recogiendo calcetines

Esta entrada no la he escrito yo. Su autora es Mermelada de moras( Julia, se llama igual que mi hija) y escribe divinamente. Lo que da de sí un par de calcetines...

Recogiendo calcetines, me ha venido a la cabeza una comparación que me ha apetecido compartir. Creo que la vida y las relaciones son como los calcetines y sus historias; hay parejas de ellos que encajan a la perfección, que no causan problemas, que se lavan y secan al lado y vuelven al cajón juntos.

Otros calcetines se pierden por el camino, se intenta buscar un sustituto, pero el color no es exacto, la textura tampoco y muchas veces terminan por quedarse sueltos. A veces, con mucha suerte, un calcetín sin pareja durante meses puede volver a encontrarla (bajo la cama, tras la mesilla, en alguna maleta...), darse una segunda oportunidad y volver a ser felices.

A veces aunque dos calcetines no encajen del todo pueden servir para la misma utilidad y funcionar juntos para siempre, ser muy felices y encontrar en sus diferencias la gracia de su relación.

A mí personalmente me encanta esta imagen, en las diferencias está la riqueza y qué más da lo que digan, mientras abriguen bien tus pies...



¿Y tú, has encontrado a tu par?