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martes, 7 de mayo de 2013

Instrucciones-ejemplos sobre la forma de tener miedo

En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa página al dar las tres de la tarde, muere.



En la plaza del Quirinal, en Roma, hay un punto que conocían los iniciados hasta el siglo XIX, y desde el cual, con luna llena, se ven moverse lentamente las estatuas de los Dióscuros que luchan con sus caballos encabritados.

En Amalfí, al terminar la zona costanera, hay un malecón que entra en el mar y la noche. Se oye ladrar a un perro más allá de la última farola.

Un señor está extendiendo pasta dentrífica en el cepillo. De pronto ve, acostada de espaldas, una diminuta imagen de mujer, de coral o quizá de miga de pan pintada.
Al abrir el ropero para sacar una camisa, cae un viejo almanaque que se deshace, se deshoja, cubre la ropa blanca con miles de sucias mariposas de papel.

Se sabe de un viajante de comercio a quien le empezó a doler la muñeca izquierda, justamente debajo del reloj de pulsera. Al arrancarse el reloj, saltó la sangre: la herida mostraba la huella de unos dientes muy finos.


El médico termina de examinarnos y nos tranquiliza. Su voz grave y cordial precede los medicamentos cuya receta escribe ahora, sentado ante su mesa. De cuando en cuando alza la cabeza y sonríe, alentándonos. No es de cuidado, en una semana estaremos bien. Nos arrellanamos en nuestro sillón, felices, y miramos distraídamente en torno. De pronto, en la penumbra debajo de la mesa vemos las piernas del médico. Se ha subido los pantalones hasta los muslos, y tiene medias de mujer.

Historias de Cronopios y de famas, Julio Cortázar





viernes, 2 de noviembre de 2012

Cabañuelas

Me voy a comprar unas botas de agua y una secadora...

miércoles, 10 de octubre de 2012

Sin comentarios

Me informa Coral que no puede insertar comentario pues le aparece un robot de esos que no le deja demostrar que es persona y no muñeco de hojalata. Alimontero ya lo avisó hace unas semanas, pero pensé que había sido problema en la máquina o en el programa en ese momento. Arbaro acaba de entrar y ha podido dejar su comentario sin dificultad aparente. Me indica que puede ser que el tema radique en que además de copiar la palabra que se nos indica ( para demostrar nuestro corazón caliente), ha dejado un espacio en blanco y ha copiado también el número o las letras que aparecen en la fotografía de la derecha que acompaña. ¿Será o no será?
Si sois tan amables y lo conseguís, dejadme un comentario para saber que está solucionado. Si en unos días no recibo noticias de nadie, me lanzaré a buscar el problema dichoso hasta que consiga conectarnos.
La tecnología, que igual que nos une, por capricho nos separa. Femenina tenía que ser.

viernes, 3 de agosto de 2012

Los tacones del novio


     Se conocieron en aquella elegante zapatería parisina. Cuando sonó la campanilla de la puerta de entrada ella levantó los ojos con cierta lentitud. Él vestía traje de chaqueta oscuro, camisa blanca y corbata negra. Sabía a luto trasnochado y algo ridículo. Con maneras de caballero, solicitó a la dependienta unos zapatos de tacón alto de charol negro, número 43. Ella siguió probándose los tres o cuatro modelos esparcidos alrededor de sus pies. La dependienta trajo al caballero dos pares, uno de salón con un gran tacón afilado y otro que acababan de recibir con pulsera alrededor del tobillo.


     El caballero se sentó con elegancia en el butacón de terciopelo, cruzó sus piernas y se descalzó, dejando entrever su media delicada y sus uñas con una manicura perfecta de color rojo pasión. Ella pensó que le quedaba mejor el modelo de salón, le hacía más estilizado y era mucho más adecuado a la caída de su pantalón. Él eligió perfectamente y ella sonrío decidiendo que era el hombre más chic que había visto en su vida.

    Siete meses más tarde se casaron en la pequeña abadía de Des Chaussures. La madre de la novia opinó que los tacones del novio eran algo exagerados, unos centímetros algo más altos que los de la novia. Sin embargo, el padre de ella exclamó ¡ qu’est-ce qu’il surprend!, y finalizada la ceremonia se los requirió al novio allí mismo en el altar, desfilando con ellos puestos por la alfombra roja con su hija del brazo.

(basado en un hecho real)



domingo, 24 de junio de 2012

Mujer contra mujer


Mira que tendría sensaciones para contar del fin de semana. Lo he pasado en un lugar idílico, cerca del mar, playa, descanso, buena comida y bien regada, magnífica compañía y paz, sobre todo, paz y desconexión.
Pues de lo que voy a hablar es de la conversación que mantenía una mujer joven esta mañana con otras tres compañeras mientras desayunaban a mi lado. Precisamente leía en la playa el sábado el último libro de Javier Marías, Los enamoramientos, y la protagonista se sienta todas las mañanas a desayunar en una cafetería y mira con insistencia a una pareja, la pareja perfecta según ella, y así entretiene su tiempo de descanso en el trabajo. Así me sentía yo escuchando la conversación de estas cuatro, no porque yo estuviera atenta , sino porque alzaban la voz.

En un momento dado, una de ellas, empresaria a más señas, comenta que ha tenido a una mujer en un periodo de pruebas en su empresa y, aunque es muy eficiente, no la va a contratar, estaría ella loca de contratar a una mujer que tiene tres hijos, uno de ellos un bebé, seguro que un día llegaría tarde por un problema en el colegio de uno de ellos, y otro faltaría porque el bebé seguro que cae enfermo.
Y seguía, gente eficiente hay más, yo lo siento, pero las empresas tenemos que ser competitivas.

Me quedé perpleja. No lo entiendo. ¿Una mujer comentaba esto? Ysi hubiese sido un hombre el que fuera padre de tres hijos, ¿haría lo mismo? No, seguro que no. Los hombres pueden tener diez hijos que ningún empresario se cuestiona que vaya a ausentarse del trabajo por problemas familiares, enfermedades, colegios, reuniones con los profesores, actividades extraescolares, cumpleaños de amigos, y un largo etc., alguien se ocupará de eso y ese alguien tiene nombre de mujer. ¡Ojo!, con esto no quiero decir que no haya padres que se impliquen en todo lo anterior, algunos hasta más que sus mujeres, hablo del punto de vista de algunos empresarios.

 Es lo que nos ha tocado vivir a una generación "sandwich" a la que le inculcaron el ser mujeres bien preparadas, autónomas, capaces de desarrollar una profesión y de salir solas adelante. A alguien se le olvidó el pequeño detalle de que seguimos siendo madres, hijas, amigas, esposas, amantes, y de que la vida es algo más que un trabajo diario. Es necesaria la conciliación personal, laboral y familiar entre parejas y entre empresarios y trabajadores. Yo pensaba que íbamos por buen camino, despacio pero conquistando etapas, pero escuchado lo escuchado, está visto que no. Si una mujer es capaz de pensar de este modo, mal vamos.

El enemigo está entre nuestras filas, así, pocas batallas ganaremos.

sábado, 12 de mayo de 2012

lunes, 9 de abril de 2012

sábado, 28 de enero de 2012

Sentencia:suspenso


Que yo no digo que el jurado no esté bien elegido, que la sentencia sea la correcta o no, pero esta chapuza solo se puede dar en un país chapucero, léase, el nuestro. En la foto, parte de la sentencia escrita por el jurado popular que ha juzgado el manoseado tema de los trajes de Camps. De principio, la presentación, en la era digital, deja mucho que desear. Si a eso le unimos, la falta de concordordancia en las frases y las faltas de ortografía cometidas * a deliberado, *halla pagado, *faborable..., pues qué queréis que os diga, no solo hace daño a la vista, también a la confianza.

jueves, 8 de diciembre de 2011

imbéciles/imbécilas

20 de noviembre. Votaciones. Escojo el sobre para votar al Congreso y al Senado. En el sobre del Senado leo:
La imbecilidad de siempre. En lugar de utilizar SENADO, pues escribimos Senadores/as y todos nos quedamos más contentos y felices porque somos muy modernos y avanzados, viva la igualdad. Pero cual es mi sorpresa al tomar el papel para votar que se introduce en el sobre y leo:
¿En el sobre Senadores y senadoras y en el interior solo candidatos? ¿Y las candidatas? Será porque nadie se va a entretener en leer despacio la introducción. En el sobre sí porque llama más la atención, y "candidatos" por ahí perdido, que eso solo lo leen los que no tienen prisa. Ni ellos mismos están convencidos del jueguecito que se traen con la Lengua en pos de la igualdad.

martes, 6 de diciembre de 2011

Brujillas en el blog

Después de dos horas intentando subir fotos que aparecían dobladas, de salir unos subtítulos en azul, de moverse toda la entrada hacia arriba y hacia abajo, al publicar la entrada anterior descubro el desaguisado, todo movido, descolocado, las entradas adosadas , los comentarios superpuestos. ¿Y alguien duda de que no existen brujas en los ordenadores?

lunes, 5 de diciembre de 2011

Tengo que dejar de leer

Mi hija me dice que tengo que dejar de leer. Y lleva razón. Cuando tengo tiempo para leer un periódico, mi deformación compulsiva ortográfica, una patología como otra cualquiera, me impulsa a ir detectando errores en lo que leo y así no se puede disfrutar de ninguna lectura.

Diario de Cádiz, domingo 13 de noviembre, un artículo a doble página y a color:




No existe. En mi lengua se escribe ensamblaje...


Si no sabemos escribir sino...






Y en el mismo Diario...







Ni los días de la semana, ni los meses del año se escriben con mayúscula...





Y unas páginas más...



- aje, eje... ¿con j, por casualidad?





¿Y qué me decís de la siguiente propaganda?









Vamos a pasar por alto que a veces día está escrito con tilde, y otras no, al igual que más, o duración. Ahora, lo de la j de recogida, hace daño a la vista.


Que sí, hija, que llevas razón, tengo que dejar de leer.























En el mismo artículo:























sábado, 5 de noviembre de 2011

Tú, ti, te, contigo

Llega a casa el catálogo de una conocida gran superficie, todo a color y con vistosos enunciados que te animan a cambiar toda la decoración de tu casa. Primera página, y me encuentro con esto:



Que la gente de pie no se haya enterado o no recuerde que TI se escribe sin tilde, vale. Pero en un catálogo, que se imprime para miles de hogares, y que se entiende que antes de salir a la luz ha pasado por una empresa de publicidad y por un corrector de textos, pues no, sigo sin entenderlo. TI NUNCA LLEVA TILDE. La tilde diacrítica se usa para diferenciar dos vocablos que se escriben igual. La lleva mí, la lleva sí, pero TI no necesita ser señalada con una tilde, pues no hay que diferenciarla de ningún otro TI.

Sencillo, ¿no?

martes, 11 de octubre de 2011

Estimada Almudena

Estimada Almudena:

Leo con gran estupor uno de tus últimos artículos “Mentiras podridas” en el que dejas caer un rosario de perlas de brillo falso.

En primer lugar, adelantaré que todos querríamos una escuela pública que igualase, gratuita para todos, en la que no hubiera diferencias de clases y con una excelencia educativa que formase a los mejores hombres y mujeres del mañana. Pero no es así. Y es correcto el defender este tipo de escuela y comprometerse con ella, como tú lo haces. Sin embargo, te has equivocado en las formas. Defender, atacando y sin argumentos no es defender, y menos con falacias.

Me parece muy bien que seas una madre de la pública y que defiendas esa elección tan orgullosa. Yo fui hija de la pública, de la concertada y de la privada. Me eduqué en las tres y conozco las tres para opinar. Y puedo asegurarte que en todas encontré garbanzos negros y garbanzos blancos. En las tres encontré profesores excelentes y en las tres también encontré el paradigma del antiprofesor.

¿Y de qué pública eres madre? Porque existe la pública y la pública. Deduzco que siendo famosa y con dinero, no vivirás en una barriada marginal, sino en una casa en un buen barrio o urbanización, cerca de un colegio público al que acuden alumnos con ciertos intereses, inquietudes, de padres más o menos formados; sí , ese centro por el que todos los padres se dan de tortas para que ingresen sus hijos, muchos de ellos engañando con empadronamientos y rentas falsos para poder conseguir plaza en ese colegio y no en otro, porque de aquél no gusta la zona, los otros chicos, las familias de otros chicos o las infraestructuras , centros algunos bastantes abandonados de la mano de la Administración competente. Si la calidad de la pública es tan igual y superior como la planteas, no entiendo el por qué tantos padres haciendo malabares para que envíen a sus hijos a unos centros y a otros no, y sobre todo, buscando centros concertados con idearios más afines a su forma de pensar. No te imagino como madre en un centro marginal de los extrarradios.

Aun así, sigues argumentando que también elegiste la pública porque en la privada enseñan, enseñamos, profesores que no han logrado entrar por oposición en la escuela pública. No es cierto, señora. Yo nunca me he presentado a una oposición, ni he tenido pensamiento de hacerlo en serio. Y si alguna vez pasó por mi cabeza fue porque en la pública se trabaja menos horas que en la privada y se cobra más. Así de claro. Te puedo asegurar que de todos mis compañeros, solo conozco a dos que lo hayan intentado, y han aprobado la oposición, sin plaza, como miles de los que se presentan, pero superándola, y sin estudiar, sólo con lo que saben de años de enseñar una materia y tener experiencia impartiéndola. De este modo, es totalmente falso que los profesores que enseñamos en la privada nos hemos presentado a oposiciones y como éramos “ malos”, pues no aprobamos y nos dieron trabajo en la privada. Esto sí que es una mentira podrida, Almudena.

La mayoría del profesorado estudia en una universidad pública, luego realizas el CAP y partimos de las mismas condiciones. Algunos se dedican a estudiar unos meses más para presentarse a unas oposiciones y ganarlas como Dios manda, otros se dedican a presentarse casi sin estudiar, a ver si cuela y “meto la cabeza” como interino y así tiramos unos años, algunos hasta quince o veinte años, que digo yo que si son tan magníficos profesores ya les habría dado para aprobar en alguna convocatoria, y otros, pues buscan trabajo en la privada porque surgió en ese momento o porque algunos no han tenido detrás a una familia que les pueda mantener durante más tiempo para que se dedique a opositar y esa era la salida.

¿Sabes la diferencia entre los profesores de la pública y los de la privada? Que los de la pública trabajan menos horas (es cierto que, a veces, más lejos de su hogar), cobran más sueldo y han pasado una oposición, una vez en su vida, mientras nosotros la pasamos a diario. Entérate, si yo fallo, no gusto, me equivoco o no enseño bien, me ponen de “patitas en la calle”. Me examino todos los días, ante mis alumnos y ante mí y doy el cien por cien, desde hace veinte años. Así que no me vengas con historietas de roja trasnochada. Aquí somos todos trabajadores, y por todos tendríais que dar la cara igual. No entiendo que justamente los trabajadores más aplastados por un convenio, que han firmado unos representantes sindicales que deberían ser expulsados del país, que obliga a trabajar más horas (como responsable de un Departamento yo estoy a 41 horas semanales) y a cobrar menos, pues estos sean los trabajadores apaleados y encima vilipendiados. Ni mis compañeros ni yo somos empresarios, ni hijos de empresarios, ni vamos a heredar la empresa, somos trabajadores.

Y a ver si dejamos esto claro de una vez por todas. A ser profesor se aprende enseñando. Es un arte, que no adquieres por medio de un examen. O llegas a tus alumnos o no llegas, o te haces respetar o estás perdido, lo tuyo es vocación o serás un pésimo transmisor toda tu vida, en la pública, en la concertada y en la privada. Tendrás muchos conocimientos y seguramente eres “un hacha” en tu especialidad, pero si no conectas, no disfrutas con lo tuyo y no te reinventas cada curso, estás perdido. O vales o no vales. Y aquí no hay oposición que valga. “Los mejores profesores que hay en España”, como tú escribes, están en la pública, en la concertada y en la privada. Y los peores también.

Para terminar, estimada Almudena, qué pena del ejemplo que das, lástima de la dicotomía que presentas de “colegios de pago” y “colegios de pobres”. Intentas defender que no estás de acuerdo con esa diferencia, que ojalá no la hubiese, y eres la primera en atacar para hacer más honda la distancia que nos separa. El respeto por el profesorado comienza por los adultos y las familias. Flaco favor intentas hacer con tu “mentira podrida”, defendiendo a unos profesores y atacando a otros con demagogia barata.

A tu favor tengo que decir que siento que no existan unas oposiciones para escritores. Te han robado la oportunidad, según tu teoría, de demostrar lo que vales y que estés entre las mejores. Ya sabes, a prepararte mucho para que el día que las convoquen, estés preparada y puedas superarlas. Una vez conseguidas ya podremos decir que eres una buena escritora, mientras tanto…

martes, 4 de octubre de 2011

Mentira podrida

Artículo de Almudena Grandes publicado por El País el 19 de septiembre.

"Soy una madre de la escuela pública. No la escogí por pobreza, ni por la imposibilidad de acceder a otro modelo. Algunas personas próximas a mí nunca han entendido esta opción, que interpretan como una muestra de tacañería, de indolencia o de irresponsabilidad respecto al futuro de mis hijos. Yo, sin embargo, creo firmemente que una escuela pública igualitaria, gratuita, laica, interclasista y de calidad, constituye el primer peldaño de la civilización y el único modelo a escala de una auténtica sociedad democrática. Solo por eso, la habría escogido, pero la calidad de la enseñanza también cuenta. En los colegios privados y concertados suelen enseñar, como norma general, docentes que no han logrado entrar por oposición en la escuela pública.

No me siento agredida por las protestas de los mejores profesores que hay en España. Lo que me ofende es que los responsables de esta situación pretendan manipular a la opinión pública presentando a padres y alumnos como víctimas de sus reivindicaciones. Y aún me ofende más que -después de haber asistido, año tras año, al recorte sistemático de recursos en la enseñanza pública madrileña- se presente una ofensiva estrictamente ideológica como una consecuencia de la crisis.

Mentira podrida. Lo que pretende el Gobierno de Aguirre, que no ahorra en los terrenos que le dona a la Iglesia católica ni en las subvenciones de los concertados, es convertir la escuela pública en una vía muerta, un reducto para ciudadanos de segunda clase. Para lograrlo, cuenta con la complicidad de una sociedad anclada en el viejo modelo franquista de los “colegios de pago” y los “pobres gratuitos”. Eso es lo más triste de todo. En ningún otro país europeo, con mejores notas en el Informe PISA, sucedería nada parecido. Pero España, una vez más, es diferente y algo más, un país anormal, aunque ni siquiera lo sepa."

Comienzo a escribir la respuesta...

martes, 30 de agosto de 2011

El vaporcito

Esta tarde se ha hundido nuestro barco, nuestro vapor, "El vaporcito del Puerto".


Gracias a Dios, no tenemos que lamentar pérdidas personales, que son las más dolorosas, pero la pérdida sentimental es tremenda. Tengo la sensación de que una parte de mi historia vital se ha hundido también con el vapor.











Hoy dormirán en la bahía, junto con los restos de nuestro vapor, la brisa de muchas mañanas, el levante de muchas tardes, la solera y la tradición, los besos de muchos enamorados en la proa cuando miraba al sur y la copla de nuestros mayores.

lunes, 15 de agosto de 2011

Esas tildes...



El jueves tocó revisión médica con el abuelo.

De nuevo periplo por el desierto.

Después de tres meses con la cita, y varias pruebas durante el mes de julio, llegamos a consulta y el cardiólogo está de vacaciones y nos atiende otro médico. Por supuesto que todos los trabajadores tienen derecho a sus vacaciones, pero digo yo que sería mejor atrasar la cita hasta septiembre ( puestos a esperar) y que el especialista que lo atiende desde hace más de veinticinco años sea quien le revise los informes. En fin, entramos cuarenta minutos tarde. Ya sentados al médico le faltaba la última prueba, una ecografía, que le habían realizado una semana antes, pero no podía acceder al programa del ordenador en el que están colgados los informes pues tenía que salir del programa de consulta, que es diferente. Al fin accede, y, cómo no, el informe no aparece. Yo ya lo sabía, si estos programas informáticos del SAS la tienen tomada conmigo. Si iba yo, ¡cómo iba a aparecer el informe a la primera! Así que nos da un diagnóstico, a falta de esa prueba (¿?). Le pregunto que cómo puedo conseguir ese informe en el hospital y me envía a cardiología. Allí me presento en la secretaría de cardiología y tras explicarle a una señora muy amable lo que sucede, accede a buscar el informe que no iba a encontrar.

Elemental, querido Watson.


Vaya usted al laboratorio donde le realizaron la prueba. Allí que me planto. Pues tampoco está. Tiene que haber un error, señora, seguramente le entregaron a su padre el informe ese día que se hizo la prueba. Perdone, a mi padre no le entregaron ningún informe, le indicaron que lo pasarían a consulta de cardiología directamente. Pues es muy extraño.


Una hora más tarde, seguía siendo extraño y seguíamos sin informe.


Solución, vamos a repetirle la prueba. Baja a por el abuelo a consulta, llévalo de nuevo a tercera planta y cuando le van a hacer la prueba, milagrosamente aparece el informe. Llevaba usted razón señora, no le habíamos entregado el informe al enfermo.
Bajamos de nuevo a consulta, tres horas más tarde, pero con el papelito en la mano, y tras entregar el informe, el diagnóstico ( con tilde) no varía y nos marchamos. Hasta dentro de tres meses.
Comentando los tres en el ascensor la mañana entre galenos, salimos por la puerta del hospital y en un gran cártel aparecen las diferentes especialidades que se tratan en el centro:




¿Cómo es posible que en un expositor que leen cientos de personas todos los días, y que entiendo que alguien ha tenido que colocar y revisar me encuentre con dos faltas de ortografía?

Diagnóstico es palabra esdrújula y es obligatoria la tilde. Por otro lado, preanestesia es palabra llana terminada en vocal y no tiene que llevar la tilde.

Llevaba la mañana tranquila, pero ahí, sí que me paro, hago la foto y empiezo a despotricar. Por perder medio día en el hospital me callo, pero por ahí sí que no paso. El abuelo se ríe, saca un bolígrafo y comienza a tachar las tildes ante mis risotadas.

Nos marchamos corriendo a la velocidad que le permitían sus piernas, temiendo la reprimenda del vigilante de la puerta.


viernes, 22 de julio de 2011

En pos de la paridad


El fallo del Premio Nacional de Cinematografía español, que tenía que haberse anunciado esta semana, fue aplazado por no cumplir el tribunal los criterios de paridad. El jurado, que ya se conocía desde el día 12, estaba formado por nueve hombres y tres mujeres. En el momento que alguien se da cuenta del enorme error, se da marcha atrás, no se anuncia el fallo del jurado, y ahora tienen que abandonar tres hombres para que entren a formar parte tres mujeres y ya estamos todos contentos.

¡Hasta donde vamos a llegar en estupidez! Como mujer me molestan soberanamente noticias como ésta. Me da igual si hay diez hombres o todo el jurado está compuesto por mujeres. Las " personas" que formen el jurado deben estar capacitadas por su inteligencia y por sus conocimientos sobre el tema, y no por su sexo. Y me molesta mucho más el doble rasero en otras instituciones. Me explico.

La Real Academia de la Lengua se fundó en 1713. La primera mujer que ocupó un sillón en esta Academia fue Carmen Conde en 1979( ya había llovido bastante) y en la actualidad, sólo cinco mujeres han ingresado en la RAE: Ana María Matute, Carmen Iglesias, Margarita Salas e Inés Fernández, junto a la ya citada anteriormente. De sus cuarenta y seis miembros y tras casi tres siglos de historia, sólo cinco mujeres. No me imagino a ventitrés miembros masculinos de esta institución abandonar sus insignes sillones, con su letra correspondiente, para dejar paso a ventitrés féminas inteligentes, preparadas, con méritos que podrían ocupar perfectamente estos puestos: existen escritoras reconocidísimas, galardonadas con numerosos premios, filólogas, lingüistas, historiadoras, etc, y sin embargo la " disparidad" de la RAE es casi insultante.


Así que el numerito circense de los académicos del cine en pos de la modernidad y de la paridad me parece un " lavadito de cara" ridículo y sin sentido, y flaco favor nos hacen a las mujeres con
estas acciones. El sitio nos lo ganamos por nuestra preparación, inteligencia, instrucción, capacidad , años de trabajo y méritos, y no por cubrir un cupo. No somos números.


miércoles, 20 de julio de 2011

La sal de mi vida


¡Qué sería de mi vida sin el aliciente de una compañía de seguros en ella!

Esta semana decido cambiar de compañía el seguro de mi coche. Mi compañía X, me ha subido de nuevo el recibo este año, 25 euros, y la cifra total del seguro ya rozaba la ordinariez. Vamos, de los más caros del mercado, aunque es cierto que tenía algunas coberturas más que las básicas. La compañía Y, me da las mismas prestaciones, menos el vehículo de sustitución, por 140 euros menos, así que decido hacer el cambio. Aún así, no me engaño, menos dinero quiere decir que hay truco por alguna parte. Ya me enteraré por dónde me viene la bofetada.


En fin, Arbaro llama a Y me da de alta y luego llama a X para darme de baja. X le informa que para darme de baja tengo que acudir a una oficina, que no puede hacerse por teléfono. Ayer cumplía la poliza y recibo la llamada de una señorita de X que me indica que ha sido informada de que solicito la baja y me pregunta el porqué. Amablemente le comento que me han subido de nuevo la cuantía de la poliza y que he encontrado un seguro más barato. La señorita me dice que cómo que no los he llamado a ellos antes, que su oficina, por cubrir una serie de seguros anualmente, tiene permiso para hacer unos descuentos a una serie de clientes y que me podían bajar el precio del seguro. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis…, lo siento, nunca he podido llegar hasta el diez antes de saltar. Y salto. A ver, soy una cliente que llevo, no sé, diez, doce, quince años con vosotros. Que yo recuerde en los últimos seis años, creo que he dado un parte por un cristal y otro por una asistencia técnica en carretera y anteriormente ni me acuerdo. Gracias a Dios, nunca he tenido un accidente. Es decir, doy poco la lata y pago religiosamente mis recibos. ¿Y ahora que me doy de baja me decís que me podéis rebajar el precio? Pues me parece muy mal, a los buenos clientes hay que tratarlos bien antes, en eso consiste un buen servicio y velar por la calidad. En lugar de subirme la poliza, yo tenía que haber recibido YA una renovación con un precio más bajo y no hubiese cambiado de compañía. Y me parece mezquino el juego de al tonto que calla le vamos subiendo el precio y al que protesta le hacemos el descuentito. De eso nada. Así que me ataca por otro flanco. Según las normas de la compañía tengo que avisar de la baja con dos meses de antelación. JA, JA. La compañía del seguro de la casa, me dejó sin seguro no pasándome el recibo y sin una notificación ( sigo esperándola a día de hoy) y ¿ahora yo tengo que avisar dos meses antes? Señorita, déjese de chorradas y déme de baja.


Pues tiene que ir usted a su oficina.
Me planto a la media hora en una oficina de X a la que he ido un par de veces. Otra señorita me informa de que tengo que ir a la oficina donde se firmó el seguro ( imagino que estas son artes disuasorias para aburrir al cliente). ¿Y yo qué sé cuál es? Puede ser que la hayan llamado de Sevilla. Pues a Sevilla va a ir Rita la cantaora pienso, aunque lo que le digo es que yo no voy a ir a Sevilla. ¡Ah, no, la oficina es de Jerez!, descubre tras unos minutos en el ordenador. Pues tampoco voy a ir a Jerez. Déme de baja YA, aquí y desde su ordenador. En cinco minutos realiza la operación. Su carnet de identidad. No lo llevo pues lo tiene Arbaro para hacer unas gestiones en el banco. Pues sin el carnet no le puedo dar de baja. Pues tome el permiso de conducir, pero, ¡déme de baja, por Dios!

A los diez minutos estoy en la calle con mi baja en la mano, ¡por fin lo he conseguido!
Y es absurdo, pero me siento como si hubiese subido un ocho mil y conquistado su cima.




miércoles, 13 de julio de 2011

Contra los elementos...


Mi padre me envía a recoger los resultados de unos análisis clínicos. Día 11 a las 18.00 horas. No se te olvide. Descuida papá. A las seis como un reloj. Buenas tardes, vengo a recoger estos resultados. ¿A esta hora? Imposible, no hay nadie de enfermería, contesta María. Disculpe, pero le han indicado este día y esta hora a mi padre. María llama por teléfono a María José que se extraña igual que María. Después de dos o tres llamadas, paso a consulta de enfermería de María José. María José está acompañada por X. ¡Qué raro que le hayan dicho a esta hora! Pero vamos a intentarlo. Tienen que estar los resultados en el ordenador. Yo no lo he hecho nunca, pero he visto cómo se hace. Es que, la que suele hacerlo, Charo, está tomando un café. María José lo intenta con calma, mucha calma, pero con ganas: el día antes que el mes, seguido del número de referencia, no, el mes antes que el día, seguido del número de referencia, el día con un 0 delante, porque no tiene dos cifras…X le da consignas porque es el mismo programa informático del hospital en el que trabaja, pero ni por esas. Necesitamos refuerzos, así que llaman a Charo, la del café, que les indica cómo llegar hasta los resultados, pero no aparecen. Pantalla en blanco. No te preocupes. Llamamos de nuevo a María y le pasamos la pelota. María, por favor, sube a primera planta con esta señora y busca en consulta 2 el informe de este paciente. Me encuentro con María en el pasillo, y muy amable, me indica que “ya sabía que le iba a tocar a ella”. Llegamos a consulta 4 y María enciende un ordenador, lento, lentísimo, y para mi sorpresa, vuelve a entrar en el mismo programa informático y realizar tentativas como las anteriores: el día antes que el mes, seguido del número de referencia, no, el mes antes que el día, seguido del número de referencia, el día con un 0 delante, porque no tiene dos cifras… Le comento que Charo ha dicho que el mes antes que el día seguido del número de referencia. De nuevo pantalla en blanco. Espera voy a intentarlo, a ver si lo estamos haciendo bien, con unos análisis de una vecina que tengo que sacar porque, ¿sabes?, está embarazada. ¡Voilà! Los de la vecina si aparecen. Deducción lo estamos haciendo bien y además son correctos los índices de hematíes y triglicéridos en la vecina. Mientras ella lee los resultados, consulto mi reloj. Treinta dos minutos en busca del análisis perdido. Pues nada, tendrás que pasarte mañana por la mañana, a ver si alguien puede dártelos. Disculpe, mañana mi padre tiene consulta en Cádiz y debe llevarse estos análisis. Bueno, vamos a buscar en estas carpetas. Y aparecen los resultados. ¡Ah!, no, son del 3 de mayo. ¿Y qué hacen aquí estos resultados? Estaban extraviados, los habían enviado a Paterna. Desconozco si mi padre ha estado alguna vez en su vida en Paterna. Me entrega esos, pero no son los que buscamos.

A esto, seis llamadas de teléfono a mis padres para intentar averiguar el nombre de su médico a ver qué podemos hacer, pero lograr que mi madre coja su móvil es parecido a eso del camello y el ojo de una aguja. Antes de marcharme, paso por la puerta de una consulta médica que está atendiendo en ese momento a pacientes. Recuerdo que en alguna ocasión he acompañado a mi padre al médico en esa consulta. Espero unos minutos y, entre paciente y paciente, me cuelo y pregunto a la doctora si mi padre es su paciente. No, tenía que ser no. Desisto y bajo las escaleras. Antes de marcharme, paso por el mostrador de María y le doy las gracias. Le explico lo del médico. ¡Ah!, el nombre del médico podemos dártelo ( a buenas horas, mangas verdes). Ahora el ordenador de María va muy lento. Vamos al mostrador de otra señora que introduce nombre y apellidos de mi padre. Aquí está, el doctor Z, y casualmente está en consulta esta tarde. Obviamente, ya deduzco quién tiene los análisis. Subo de nuevo a consulta. Diez minutos ante una puerta cerrada. Consulto el reloj, cincuenta minutos llevo ya entre esas paredes. Por fin, se abre la puerta. Buenas tardes, venía por los análisis de este señor. Pase, me extrañaba, había quedado con él a las seis. Estoy a punto de soltarle una fresca. Pongo mi mejor sonrisa y le explico en diez segundos los últimos cincuenta minutos. Se extraña. En usted entiendo que haya dado tantas vueltas, pero no lo entiendo del personal, la tenían que haber pasado a consulta. Respiro hondo. Venga, vamos a lo que vamos. Y ahí que de nuevo abre el sexto ordenador de la tarde, entra en el mismo programa de los seis anteriores, e introduce la misma clave. Ya le adelanto que no van a estar los resultados de mi padre. Me mira levantando la ceja izquierda. Pantalla en blanco. Efectivamente, señor doctor. Es lo mismo que llevamos haciendo desde hace casi una hora. Después de cinco minutos, por fin, por fin, aparecen los benditos resultados. Verá, no los encontraban porque no estaban a nombre de su padre sino del médico del hospital que los había solicitado. Mi último pensamiento no puedo escribirlo. ¡Vaya protocolo médico! En fin, después de imprimirlos dos veces, pues se cortaban los folios, consigo tener en mi mano los ansiados resultados. Antes de marcharme, me comenta muy amablemente, que de todos modos, no hacía falta que fuese por los resultados, que están colgados en un servidor central y el médico de Cádiz, podía haberlos consultado desde su ordenador. ¿Y esta información no la puede saber la primera señora del mostrador que me atendió hace ya una hora? De nuevo recompongo mi mejor sonrisa y le doy las gracias, por nada.

Ayer consulta en Cádiz. Lo primero que le hacen a mi padre es un análisis de sangre. ¿Por qué, papá? Si nosotros traemos los resultados que recogí ayer. Es que dice el médico que pueden variar en unos días los índices y que mejor hacer unas pruebas nuevas. Ni contesté. Preferí irme a desayunar.


viernes, 6 de mayo de 2011

Los hombres no cosen

Entraba hoy en la clase de una compañera para entregarle unos documentos. En eso estaba cuando me comenta que lleva más de diez minutos intentando convencer a un alumno de que es normal que un hombre cosa. El alumno, con 14 años, no lo veía tan corriente y pensaba que eso era más de chicas(¿?). " Los hombres no cosen", sentenció.
Y ahí que ni ella ni yo conseguimos sacarlo de esa idea, para nosotras, tan encasillada, sesgada y , por qué no decirlo", un tanto machista.
Como estaba claro que no íbamos a convencerlo, me marché riéndome, no sin antes volverme con estas palabras: " la de botones que te quedan por coser..."

¿Años de Educación en valores para esto? Lo entiendo de mi generación y su educación machista por parte de sus madres, pero de estos jóvenes, me parece increíble.

Rosa Montero comentaba en uno de sus últimos artículos que la primatóloga Melissa Hines entregó a unos monos unos juguetes: muñecas, coches y libros. Aunque parezca mentira, las hembras jugaron con las muñecas, los machos con los coches y ambos con los libros.

¿Estará ahí la clave? ¡¡ LIBROS!!
A ver si conseguimos que los ahora pequeños hombres cosan y las ahora pequeñas mujeres arreglen grifos... sin avergonzarse.
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