miércoles, 15 de mayo de 2013

Intuición femenina



Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una mujer bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna sorda, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer despertó, empezó a gritar y el joven se vio en la penosa necesidad de matarla. Huyó sin haber podido robar ni un alfiler, pero con el consuelo de que la policía no descubriría al autor del crimen. A la mañana siguiente, al entrar en la tienda, la policía lo detuvo. Azorado por la increíble sagacidad policial, confesó todo. Después se enteraría de que la mujer llevaba un diario íntimo en el que había escrito que el joven vendedor de la tienda de la esquina, buen mozo y de ojos verdes, era su amante y que esa noche la visitaría.

                                                                                                                                                        Marco Denevi

jueves, 9 de mayo de 2013

Escrache


Si alguien se molesta en buscar en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua española la palabra tan moderna y original, que se ha extendido como la espuma en un santiamén, se encontrará que no está recogida como sustantivo en él. Está recogida la voz escrachar:

1. tr. coloq. Arg. y Ur. Romper, destruir, aplastar

Ese es el significado que recoge nuestro tesoro de la lengua: romper, destruir, aplastar y su uso es coloquial en Argentina y Uruguay. La que escribe nunca había oído, escrito ni utilizado dicha palabreja, mas voila, a un visionario lingüístico se le ocurre que entre tanto ruido de huelgas, caceroladas, pancartas de protesta y banderas , quedará muy bien el uso de un sustantivo nuevo que nos traiga un aire más cosmopolita y moderno: el *escrache. Y ahí nos vemos en unas semanas hablando de un *escrache por aquí o de otro *escrache por allá. Y ya veo al presidente de la Academia convocando raudamente a todas las letras mayúsculas y minúsculas de los sillones para incluir esta nueva voz en nuestro diccionario, porque a alguien, en una redacción de un diario o en un programa televisivo, se le ocurrió hablar de *escrache y nadie se molestó en indicarle que el uso de ese término no era adecuado porque no existe en nuestra lengua.

Ahora bien, en dos días quedó muy claro que aunque el término escrachar signifique lo que ustedes han leído anteriormente, aquí significa solo que te colocas, con mucha tranquilidad y educación delante de la casa de un político y, de vez en cuando, inflas el matasuegras y emites un ruidito de protesta. Nada más…

Este país, con solo romper, destruir y aplastar a su propia lengua ya tiene bastante.



martes, 7 de mayo de 2013

Instrucciones-ejemplos sobre la forma de tener miedo

En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa página al dar las tres de la tarde, muere.



En la plaza del Quirinal, en Roma, hay un punto que conocían los iniciados hasta el siglo XIX, y desde el cual, con luna llena, se ven moverse lentamente las estatuas de los Dióscuros que luchan con sus caballos encabritados.

En Amalfí, al terminar la zona costanera, hay un malecón que entra en el mar y la noche. Se oye ladrar a un perro más allá de la última farola.

Un señor está extendiendo pasta dentrífica en el cepillo. De pronto ve, acostada de espaldas, una diminuta imagen de mujer, de coral o quizá de miga de pan pintada.
Al abrir el ropero para sacar una camisa, cae un viejo almanaque que se deshace, se deshoja, cubre la ropa blanca con miles de sucias mariposas de papel.

Se sabe de un viajante de comercio a quien le empezó a doler la muñeca izquierda, justamente debajo del reloj de pulsera. Al arrancarse el reloj, saltó la sangre: la herida mostraba la huella de unos dientes muy finos.


El médico termina de examinarnos y nos tranquiliza. Su voz grave y cordial precede los medicamentos cuya receta escribe ahora, sentado ante su mesa. De cuando en cuando alza la cabeza y sonríe, alentándonos. No es de cuidado, en una semana estaremos bien. Nos arrellanamos en nuestro sillón, felices, y miramos distraídamente en torno. De pronto, en la penumbra debajo de la mesa vemos las piernas del médico. Se ha subido los pantalones hasta los muslos, y tiene medias de mujer.

Historias de Cronopios y de famas, Julio Cortázar





domingo, 7 de abril de 2013

Espejos


Mi carnicero es un tipo con clase. No es mío, aunque escriba el posesivo, pero sigue siendo un tipo con   clase. Elegante en sus gestos, vestido de negro y con delantal de igual color, emana empaque. Es educado, correcto y tiene un producto excelente. Mientras este fin de semana lo veía cortar la magra carne con gestos monótonos me quedé pensando en la gente que hace bien su trabajo, que ofrece un buen servicio a los demás y que se cruzan a diario en nuestro camino. Y el hilo de mi pensamiento me llevó al relator de historias del que hemos podido disfrutar esta semana, Pepe Maestro, juglar moderno, a más señas gaditano y guasón , que hizo las delicias del público con su Cuento de la Q o las aventuras de la vaca Alfonsina. Era todo palabras y gestos, comunicación y darse por entero, porque realiza bien su trabajo. Y seguí hacia Javier, joven poeta, con numerosos premios literarios, que un día está dando una conferencia, o leyendo en el Instituto Cervantes, o haciendo malabarismos para sacar tiempo para escribir sus artículos o su última novela, y su trabajo me parece maravilloso porque no alimenta nuestras necesidades físicas sino las que envuelven el pensamiento y los sentimientos, poniendo toda su alma en cultivar la nuestra. Y he tenido la suerte de que se cruce en los días monótonos y me ofrezca un maravilloso y divertido proyecto que, si se consigue, nos permitirá hacer malabarismos literarios y nos amenazará con benditos quebraderos de cabeza elevados al cubo, no obstante confío en su quehacer porque él sabe hacer las cosas bien. Y de él salté a Dani, al que escucho desde mi silla impartir una clase de filosodía que resucitaría a un muerto, con un ímpetu y una motivación increíbles, y que me regala sus relatos para una primera lectura antes de que su proyecto de publicarlos se haga realidad y el hilo de la esctritura me llevó a  una persona a la que aprecio mucho y está luchando contra una enfermedad devastadora, con ánimo, con paciencia y con ganas. Él me ha enseñado, nos ha enseñado, lo que es entregarse por entero a los proyectos, con ilusión, responsabilidad   y valentía. En momentos ha sido duro e inflexible para que aprendamos también la importancia de un no en el instante adecuado…

Y sigo mirando las manos de mi carnicero, el elegante, que me pregunta si deseo algo más. “No, nada más, gracias” contesto pensando que solo deseo más gente anónima que sepa hacer bien su trabajo, que viva al doscientos por cien gracias a sus ilusiones y que sean un ejemplo aunque su desempeño consista en seccionar un trozo de ternera. Eso sí, con elegancia y empaque.

domingo, 31 de marzo de 2013

Perdí


No solo te perdí a ti.
Perdí los olores conocidos y los sabores monótonos.
Perdí los recuerdos comunes y los recuerdos infantiles susurrados.
Perdí tu visión de mí y con ello parte de lo que fui.
Perdí la misma música callada  y el mismo compás descompasado.
Perdí las tardes de siesta y la onza de chocolate en el sofá.
Perdí los proyectos futuros y las ilusiones ilusas.
Perdí la complicidad y la mano segura que asía.
Perdí la minúscula mancha de óxido en el filo de la bañera y el goteo del grifo que nunca arreglé.
Perdí el hombro que cargaba y la curva de tu cuello en la suavidad de la noche.
Perdí las mismas sonrisas ante situaciones ridículas y las caricias lánguidas.
Perdí el ayer y parte del hoy. Porque mi hoy hubiese sido distinto proyectado en tu espejo.
Perdí lo que fui reflejado en tu mirada, el reflejo que me completaba como ser.
Perdí el aire de alrededor y las ganas de respirar.
Perdí.
Y no solo te perdí a ti.
Porque yo era yo, más el yo que era contigo.
Llegados a este punto descubro…,
que también me perdí a mí.



sábado, 30 de marzo de 2013

Los nadies


Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba. 

Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada. 

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos: 

Que no son, aunque sean. 

Que no hablan idiomas, sino dialectos. 

Que no profesan religiones, sino supersticiones. 

Que no hacen arte, sino artesanía. 

Que no practican cultura, sino folklore. 

Que no son seres humanos, sino recursos humanos. 

Que no tienen cara, sino brazos. 

Que no tienen nombre, sino número. 

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. 

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.
 
Eduardo Galeano

 

lunes, 4 de marzo de 2013

En secano



No es por no tener temas sobre los que escribir, con la que está cayendo, todos los días florecen asuntos en esta tierra bendita que habitamos que no tienen desperdicio. La economía, el paro, los desfalcos, la corrupción política, los famosos, el rey y su mala pata, la carne de caballo, el Barcelona que pierde, los catalanes y su espíritu separatista, Bárcenas y Cospedal, Rubalcaba y su "liderazgo", los sueldos "raquíticos" de los sindicatos, los recortes en Sanidad y en Educación, y bla, bla, bla...bla, bla, bla...bla, bla, bla. La cosecha es tremenda y, tras veinte minutos de noticias, entra una apatía  tremenda.
He creado un blog nuevo para mis alumnos de Literatura Universal, Ítaca nos espera, y me está llevando un tiempo considerable alimentarlo con todo lo que necesitan para aprobar el área y presentarse a las PAU este próximo mes de junio, así que el deber antes que el placer, aunque tengo que confesar que estoy disfrutando mucho con el blog universalmente literario.
Y aunque no tengo mucho tiempo para compartir ideas a través de esta ventana, sí dejo un pensamiento: llueve y mucho ( no me refiero al tiempo atmosférico), y además sobre mojado, no obstante,  tenemos también el  refrán " al mal tiempo, buena cara".
Es hora de aplicarlo.
Ya saldremos de esta.