Esta semana hemos tenido en nuestro centro la visita de un juglar, Crispín D’olot. No os exagero si os digo que ha sido fantástico. Imaginaos a un juglar a la antigua usanza, recitando poemas y canciones acompañado de instrumentos musicales como el rabel o la zanfoña ,con la indumentaria de la época. Nos transportó sin ninguna dificultad a la Edad Media. Durante noventa minutos recitó de memoria textos de nuestra historia literaria como lo hacían los juglares del siglo XIII. Para que os deis cuenta del valor de estos juglares, no escribían sus obras, eran ágrafos, es decir, no sabían escribir, componían de cabeza e iban memorizando los textos. ¡Todo un portento!
Durante la actuación nos recitó esta canción tradicional. De seguro que los que estáis conectados habitualmente con amistades a través del correo electrónico, habréis recibido alguna vez la siguiente historia en formato de chiste. Yo lo recibí hace tiempo y también me lo han contado en persona, así que me sorprendió comprobar que la mayoría de los chistes, historietas y chascarrillos ya estaban inventados por nuestros antepasados y es un ejemplo de la fuerza de la tradición oral que llega hasta nuestros días.
En la corte del rey Sol las mujeres
religiosas y devotas por demás
le pidieron a San Dimas un milagro
que San Dimas concedió sin vacilar.
Le pidieron que al nacer todos los hijos
los dolores que las madres padecieran
los sufrieran por igual todos los padres
y así fuese igual el trance de ellos y ellas.
Y así sucedía por orden del cielo
cada vez que al mundo venía un chicuelo.
Tururú que era el nombre de la reina,
estaba en trance perentorio a dar a luz
y ya el rey se preparaba al sufrimiento
como esposo de la bella Tururú.
Atendido por doctores sapientísimos
y acostado sobre gruesos almohadones
esperaba con grandísima impaciencia
la llegada de las grandes emociones.
Y toda la corte feliz esperaba
que naciera el niño que tanto se ansiaba.
Tras el largo sufrimiento de la reina
el pequeño principito al fin nació
pero el rey que se encontraba tan tranquilo
ni el más leve sufrimiento padeció.
Mientras tanto un gentil hombre muy garboso
ayudado por su fiel palafrenero
retorcíase de dolores espantosos
al momento de nacer el heredero.
Y es que San Dimas había prometido
que sufriera el padre pero no el marido.
¿Os suena, verdad?
Un último comentario. Este juglar actúa en el programa Tú sí que vales este miércoles 2 de diciembre. Ya actuó hace un par de semanas, pero en tres o cuatro minutos, es difícil demostrar todo lo que lleva memorizado en la cabeza y el valor real de su trabajo. Él se dedica a esto, es su forma de vida, es decir, él es juglar. Si podéis, no os perdáis su actuación. Merece, de verdad, todo el apoyo del mundo para dedicarse a una profesión maravillosa, el Mester de Juglaría.
lunes, 30 de noviembre de 2009
martes, 3 de noviembre de 2009
Agustín de Foxá o la imbecilidad al cubo
Hace un par de semanas se celebraba en Sevilla una lectura de poemas de Agustín de Foxá, poeta español del siglo XX y enmarcado en los últimos estudios junto a poetas de la famosa generación del 27.La lectura de sus textos se celebraba en un centro cívico. Horas antes del evento, la delegada de Participación ciudadana del ayuntamiento sevillano, Josefa Medrano, decide prohibir este homenaje literario. El motivo argüido es el “ respeto a la memoria histórica” y “evitar la apología del franquismo”, ya que Agustín de Foxá era franquista y militó en las filas de la falange. Ni que decir tiene que la tal señora pertenece al Partido Comunista. Imbecilidad.
No contentos con esta “ metedura de pata”, el comunismo en pleno cerró filas en apoyo de la delegada y el presidente ejecutivo del Partido Comunista, Felipe Alcaraz, por si lo ignoran, profesor de Literatura, apoyó la decisión argumentando que Foxá sólo es conocido por su “hiperactividad franquista”.
Imbecilidad al cuadrado.
A semejante desatino se le sumó también Juan de Dios Villanueva, quien felicitó a la delegada “ por no permitir que en un centro cívico que administra nuestra fuerza política se lleve a cabo un homenaje a un franquista como es Agustín de Foxá.” Y prosigue “a los 30 años de la muerte de Blas de Otero, que nos dejó su palabra, a los 20 años de la muerte de Dolores Ibarruri, que nos dejó el mejor legado que tiene cualquier partido comunista del mundo, a los diez años de la muerte de Javier Egea o Rafael Alberti, que se amarraron al palo mayor para no dejarse arrastrar por los cantos de sirena del capitalismo dominante y escribieron desde su rebeldía, los recordamos no para llorarles, sino para tomarlos como ejemplos de su lucha”. Imbecilidad al cubo.
Alberti merece homenajes literarios y políticos, Foxá no.
Esto es la democracia del PC.
Agustín de Foxá, autor de obras poéticas, teatrales y narrativas, es hoy un escritor excluido y olvidado por aquellos que se autodenominan progresistas, aunque haya sido estudiado literariamente y su obra ampliamente debatida, despertando admiración literaria e intelectual por gente de la izquierda como José Carlos Mainer.
Había escrito una serie de improperios ante tal ejemplo de idiotez, sin embargo he decidido ser respetuosa con su acto de estupidez anticultural.Así que Dolores Ibarruri se merece más un homenaje literario por sus palabras sobre el comunismo? ¡Qué vergüenza! ¡Qué lamentable imagen la de los lectores de la obra de Foxá, en la plazoleta enfrente de su centro, y el público de pie en la calle debido a su prohibición!
Señora delegada a ver si lo entiende: los versos de Miguel Hernández son bellos por sí mismos, no por ser republicano, los de Manuel Machado brillan aparte de ser un pelota del franquismo, Alberti siempre será, para los que nos gusta la literatura en esencia, nuestro marinero en tierra, aparte de su militancia en el PC y su escaño de diputado de izquierda, porque sus versos saben a mar portuense, Cernuda habla del amor como nadie jamás, y me fascina , aparte de su condición de homosexual, al igual que Lorca, grandioso con su teatro universal. Si tuviéramos que dejar de leer a los de izquierda, o de derechas, a los homosexuales, a los heterosexuales, a los escritores compulsivos, a los paranoicos, a los depresivos, a los maltratadores, a los suicidas, a los religiosos, a los ateos, a los pendencieros, a los machistas…no leeríamos nada, señora mía, pues son humanos, con sus creencias políticas, religiosas y de vida. Todas respetables. La literatura es universal, y por eso es un arte.
Así que leo con emoción los versos de Alberti en su exilio tras vencer el bando nacional y me parto de risa con las astracanadas de Muñoz Seca en La venganza de Don Mendo, fusilado por el bando republicano. Dos portuenses, dos escritores, dos ideologías, una única pasión: la literatura. En mi ciudad existen sendas fundaciones dedicadas a estos dos escritores. Todos los años mis alumnos las visitan, porque nuestro ayuntamiento así lo organiza y conocen la vida y obra de ambos. ¿Ha entendido usted ya lo que es democracia y educar en un espíritu libre dejando a un lado las ideologías y buscando sólo la belleza de la literatura?
Una última cuestión, señora, usted es Delegada de Participación ciudadana y me pregunto, ¿de qué ciudadanos?, ¿sólo de los de izquierda? ¿Prohibiría un homenaje a Rafael Alberti? El próximo año se celebra el centenario del nacimiento de Miguel Hernández, militante republicano. ¿También prohibirá la lectura de sus textos en su centro “incívico”?
Como comenta mi admirado García Montero, espero que se hayan dado cuenta de su metedura de pata y sean capaces de rectificar, aunque esto último es de sabios, y su sapiencia …ya ha quedado demostrada.
No contentos con esta “ metedura de pata”, el comunismo en pleno cerró filas en apoyo de la delegada y el presidente ejecutivo del Partido Comunista, Felipe Alcaraz, por si lo ignoran, profesor de Literatura, apoyó la decisión argumentando que Foxá sólo es conocido por su “hiperactividad franquista”.
Imbecilidad al cuadrado.
A semejante desatino se le sumó también Juan de Dios Villanueva, quien felicitó a la delegada “ por no permitir que en un centro cívico que administra nuestra fuerza política se lleve a cabo un homenaje a un franquista como es Agustín de Foxá.” Y prosigue “a los 30 años de la muerte de Blas de Otero, que nos dejó su palabra, a los 20 años de la muerte de Dolores Ibarruri, que nos dejó el mejor legado que tiene cualquier partido comunista del mundo, a los diez años de la muerte de Javier Egea o Rafael Alberti, que se amarraron al palo mayor para no dejarse arrastrar por los cantos de sirena del capitalismo dominante y escribieron desde su rebeldía, los recordamos no para llorarles, sino para tomarlos como ejemplos de su lucha”. Imbecilidad al cubo.
Alberti merece homenajes literarios y políticos, Foxá no.
Esto es la democracia del PC.
Agustín de Foxá, autor de obras poéticas, teatrales y narrativas, es hoy un escritor excluido y olvidado por aquellos que se autodenominan progresistas, aunque haya sido estudiado literariamente y su obra ampliamente debatida, despertando admiración literaria e intelectual por gente de la izquierda como José Carlos Mainer.
Había escrito una serie de improperios ante tal ejemplo de idiotez, sin embargo he decidido ser respetuosa con su acto de estupidez anticultural.Así que Dolores Ibarruri se merece más un homenaje literario por sus palabras sobre el comunismo? ¡Qué vergüenza! ¡Qué lamentable imagen la de los lectores de la obra de Foxá, en la plazoleta enfrente de su centro, y el público de pie en la calle debido a su prohibición!
Señora delegada a ver si lo entiende: los versos de Miguel Hernández son bellos por sí mismos, no por ser republicano, los de Manuel Machado brillan aparte de ser un pelota del franquismo, Alberti siempre será, para los que nos gusta la literatura en esencia, nuestro marinero en tierra, aparte de su militancia en el PC y su escaño de diputado de izquierda, porque sus versos saben a mar portuense, Cernuda habla del amor como nadie jamás, y me fascina , aparte de su condición de homosexual, al igual que Lorca, grandioso con su teatro universal. Si tuviéramos que dejar de leer a los de izquierda, o de derechas, a los homosexuales, a los heterosexuales, a los escritores compulsivos, a los paranoicos, a los depresivos, a los maltratadores, a los suicidas, a los religiosos, a los ateos, a los pendencieros, a los machistas…no leeríamos nada, señora mía, pues son humanos, con sus creencias políticas, religiosas y de vida. Todas respetables. La literatura es universal, y por eso es un arte.
Así que leo con emoción los versos de Alberti en su exilio tras vencer el bando nacional y me parto de risa con las astracanadas de Muñoz Seca en La venganza de Don Mendo, fusilado por el bando republicano. Dos portuenses, dos escritores, dos ideologías, una única pasión: la literatura. En mi ciudad existen sendas fundaciones dedicadas a estos dos escritores. Todos los años mis alumnos las visitan, porque nuestro ayuntamiento así lo organiza y conocen la vida y obra de ambos. ¿Ha entendido usted ya lo que es democracia y educar en un espíritu libre dejando a un lado las ideologías y buscando sólo la belleza de la literatura?
Una última cuestión, señora, usted es Delegada de Participación ciudadana y me pregunto, ¿de qué ciudadanos?, ¿sólo de los de izquierda? ¿Prohibiría un homenaje a Rafael Alberti? El próximo año se celebra el centenario del nacimiento de Miguel Hernández, militante republicano. ¿También prohibirá la lectura de sus textos en su centro “incívico”?
Como comenta mi admirado García Montero, espero que se hayan dado cuenta de su metedura de pata y sean capaces de rectificar, aunque esto último es de sabios, y su sapiencia …ya ha quedado demostrada.
miércoles, 21 de octubre de 2009
¡Glub!
Tras publicar la entrada anterior me quedo rumiando y pensando en el porqué de mi fascinación por el número dos, las cosas pares y la dualidad. Así que me dedico a tontear un rato por Internet, busco el significado del número dos y encuentro todo un tratado sobre las personas y los números. Por lo que se expone en cierto artículo bloguero las personas nos dividimos en persona 1, persona 2, persona 3…No consigo llegar a saber cuál es el método de clasificación ( si te propones buscarlo seguro que encuentras cómo nos clasificamos hasta por la forma de beber el vino, andar, hacer la cama y cepillarte los dientes). Así que directamente me voy a buscar la definición de la persona 2, que no sé si soy, pero como persigo el tema del par me topo con lo siguiente:
Aspectos positivos: serenidad, sociabilidad, cordialidad, generosidad con sus seres queridos, bondad, espíritu comunitario, afectividad, fidelidad, romanticismo.
Seguro que tengo que ser un 2, con tantas cosas positivas encantadoras…!!!
A ver, los aspectos negativos:
Envidia, falta de iniciativa personal, cobardía, celos, conformismo, hipocondría, monotonía, terror a la soledad, debilidad de carácter, timidez, paranoia…
¡GLUB! Ya no estoy tan segura de mi fascinación por los pares y el 2. Espero que no me lea ningún psiquiatra. ¡Vaya cuadro mental!
Nunca es tarde para cambiar de número. Como el 3 sigue sin gustarme, ya sabéis, eso de que tres ocupan mucho espacio, lo intentaré con el 1. Éste representa la fuerza y, como dijo el poeta en sus versos, donde cabe uno , caben dos:
No hay ausencia.
Tengo tanto de ti
en mi interior
que estando yo conmigo
tú estás siempre presente.
¿Y el 4? ¿ Qué tal el 4?...
Aspectos positivos: serenidad, sociabilidad, cordialidad, generosidad con sus seres queridos, bondad, espíritu comunitario, afectividad, fidelidad, romanticismo.
Seguro que tengo que ser un 2, con tantas cosas positivas encantadoras…!!!
A ver, los aspectos negativos:
Envidia, falta de iniciativa personal, cobardía, celos, conformismo, hipocondría, monotonía, terror a la soledad, debilidad de carácter, timidez, paranoia…
¡GLUB! Ya no estoy tan segura de mi fascinación por los pares y el 2. Espero que no me lea ningún psiquiatra. ¡Vaya cuadro mental!
Nunca es tarde para cambiar de número. Como el 3 sigue sin gustarme, ya sabéis, eso de que tres ocupan mucho espacio, lo intentaré con el 1. Éste representa la fuerza y, como dijo el poeta en sus versos, donde cabe uno , caben dos:
No hay ausencia.
Tengo tanto de ti
en mi interior
que estando yo conmigo
tú estás siempre presente.
¿Y el 4? ¿ Qué tal el 4?...
jueves, 15 de octubre de 2009
Donde caben dos...¿caben tres?
La cancioncilla es pegadiza. En eso consiste una buena publicidad, que el producto llegue al cliente y se introduzca en su mente. Y ahí que te ves dirigiéndote a la cocina a saciar tu sed con un vaso de agua mientras que por el pasillo canturreas donde caben dos, caben tres…donde caben dos, caben tres…y en la ducha, regando las plantas del jardín, ante un aburrido montón apiñado de ropa por planchar ( que nunca disminuye, se reproduce por generación espontánea) y parada ante el semáforo en rojo que te concede veinte segundos de evasión.
Mas un día, sin ninguna razón aparente, te quedas pensando en el verdadero significado de esa retahíla de palabras. No en la intención comunicativa del publicista, son obvios esos argumentos apelativos para consumir en IKEA, sino en qué entendemos a nivel semántico: donde caben dos, caben tres… ¿caben tres?Imposible imaginar al trapecista del circo que, suspendido de su trapecio, espera en tensión la llegada de las manos y muñecas de su compañero o compañera para asirlo con fuerza y no dejarlo caer, y de improviso, tiene que sostener cuatro manos y el peso de dos cuerpos…El par de calcetines que una mañana se vea en la necesidad de abrigar tres pies…El ave que, deformada por el crecimiento de otro apéndice para volar, se ve obligada a remontar un vuelo imposible de dirigir, o el barquero que navega en su barquichuela con tres remos, de los cuales uno penderá eternamente huérfano sin mano que lo asa.
Definitivamente no, donde caben dos, no caben tres. Será porque soy devota de las cosas pares, como la canción de Mecano. En un rostro me fascina más la mirada de dos ojos que de tres, a qué engañarnos, y las caricias de dos manos me parecen más perfectas que las de tres ( demasiado sobeo). Unas tijeras, con sus dos simetrías, es la perfección de la mecánica, un antiguo disco de vinilo tiene dos caras A y B, el botón de muchos precisos aparatos se presenta con On u Off, básico y sencillo, para qué complicaciones, o estás o no estás, las hojas de los árboles tienen dos caras, el haz y el envés, la cara y la cruz de una moneda, la derecha y la izquierda, los dos perfiles de una cara, el perfil bueno y el malo, el perfil positivo y el negativo, mis alas de ángel bueno y de ángel caído… Bendita dualidad. A elegir, cielo o infierno, nada de las grises mezclas que refleja el purgatorio.
Y en una pareja, siempre dos (obvio, tres ya forman trío). Es imposible la presencia de un tercero. La entrada de otro obliga a dejar un espacio físico y espiritual. Es una ley física ya demostrada. Todo cuerpo ocupa un espacio (¿tres en el sofá?) y todo corazón ocupa un espacio en el corazón del otro. Y una de dos, o nos apretujamos mucho o, inevitablemente, alguien tiene que ir cediendo terreno en ese trocito creado para dos hasta que un día es consciente de que ha sido desterrado. Empujas o te empujan.
Así que respeto los tríos para los asiduos, pero, hasta cuando te ponen los cuernos y comienza el destierro, te ponen dos: ¡un buen par y basta! Tres estaría feo…
Mas un día, sin ninguna razón aparente, te quedas pensando en el verdadero significado de esa retahíla de palabras. No en la intención comunicativa del publicista, son obvios esos argumentos apelativos para consumir en IKEA, sino en qué entendemos a nivel semántico: donde caben dos, caben tres… ¿caben tres?Imposible imaginar al trapecista del circo que, suspendido de su trapecio, espera en tensión la llegada de las manos y muñecas de su compañero o compañera para asirlo con fuerza y no dejarlo caer, y de improviso, tiene que sostener cuatro manos y el peso de dos cuerpos…El par de calcetines que una mañana se vea en la necesidad de abrigar tres pies…El ave que, deformada por el crecimiento de otro apéndice para volar, se ve obligada a remontar un vuelo imposible de dirigir, o el barquero que navega en su barquichuela con tres remos, de los cuales uno penderá eternamente huérfano sin mano que lo asa.
Definitivamente no, donde caben dos, no caben tres. Será porque soy devota de las cosas pares, como la canción de Mecano. En un rostro me fascina más la mirada de dos ojos que de tres, a qué engañarnos, y las caricias de dos manos me parecen más perfectas que las de tres ( demasiado sobeo). Unas tijeras, con sus dos simetrías, es la perfección de la mecánica, un antiguo disco de vinilo tiene dos caras A y B, el botón de muchos precisos aparatos se presenta con On u Off, básico y sencillo, para qué complicaciones, o estás o no estás, las hojas de los árboles tienen dos caras, el haz y el envés, la cara y la cruz de una moneda, la derecha y la izquierda, los dos perfiles de una cara, el perfil bueno y el malo, el perfil positivo y el negativo, mis alas de ángel bueno y de ángel caído… Bendita dualidad. A elegir, cielo o infierno, nada de las grises mezclas que refleja el purgatorio.
Y en una pareja, siempre dos (obvio, tres ya forman trío). Es imposible la presencia de un tercero. La entrada de otro obliga a dejar un espacio físico y espiritual. Es una ley física ya demostrada. Todo cuerpo ocupa un espacio (¿tres en el sofá?) y todo corazón ocupa un espacio en el corazón del otro. Y una de dos, o nos apretujamos mucho o, inevitablemente, alguien tiene que ir cediendo terreno en ese trocito creado para dos hasta que un día es consciente de que ha sido desterrado. Empujas o te empujan.
Así que respeto los tríos para los asiduos, pero, hasta cuando te ponen los cuernos y comienza el destierro, te ponen dos: ¡un buen par y basta! Tres estaría feo…
viernes, 9 de octubre de 2009
Las hablas andaluzas
Esta semana he tratado con mis alumnos de Bachillerato las variedades de la lengua. Entre ellas se encuentra la variedad diatópica,cuyas diferencias vienen dadas por el lugar de procedencia de los hablantes. Explicaba que la lengua española tiene en la actualidad más de cuatrocientos millones de hablantes en el mundo y que, irremediablemente, tienen que existir dialectos, entre ellos el dialecto andaluz o las denominadas hablas andaluzas.
Cuando más entusiasmados estábamos con el tema, escuché de una alumna la siguiente definición: el andaluz es el castellano mal hablado, nosotros hablamos mal.Como decimos por estas tierras, se me cayeron los palos del sombrajo.¿Cómo un andaluz, en este caso andaluza, puede pensar que hablamos mal? ¿Cómo han podido hacernos tanto daño aquellos que nos atacan riéndose de nuestro acento, de nuestra cultura ( o la falta de ella), de nuestra forma de vida? El maldito estereotipo.
Tras una defensa exacerbada de nuestras hablas y con un discurso en defensa de nuestra patria chica, sin dejar de sentirnos unidos a la patria grande, recordé un artículo que leí hace tiempo de un profesor de un instituto de Puerto Real.
Acabo de imprimirlo.Dentro de diez minutos tengo de nuevo clase con el grupo. Hoy toca lectura. Lectura de estas palabras. Cuando finalice la hora, lo dejaré colgado en el tablón del aula. Para que lo relean y se les quede grabado:
Los andaluces hablamos perfectamente, los andaluces pronunciamos correctamente todos los sonidos de nuestra lengua, los andaluces no confundimos fonemas alterando la pronunciación, los andaluces no somos personas incultas que no sabemos hablar.
Estas afirmaciones no tendrían cabida en ningún tipo de polémica ni dentro ni fuera de los límites de nuestra Andalucía, si no fuera porque hay personas, incluidas andaluzas, que no hemos sabido dignificar una forma de hablar con unas peculiaridades indudables de las que no tenemos en ningún caso que avergonzarnos.
Claro que no hablamos como las gentes de Valladolid o de Zamora, bueno... ¿ y qué? ¿ Quién les ha otorgado el privilegio de que sean ellos el modelo?
Aquí hemos desarrollado una forma de hablar como resultado de una evolución de siglos y de unas huellas históricas depositadas por las numerosas culturas que han ido conformando nuestra realidad. Sabemos, por ejemplo, que en el Senado Romano llamaban la atención los senadores procedentes de la Bética porque, algunos de ellos al menos, eran "ceceantes". Pero de la misma manera llamaban la atención cuando intervenían gentes de la Galia o de la Britania. Sus intervenciones nunca fueron denostadas por este motivo. Los romanos eran muy respetuosos con las costumbres de todos los pueblos.
Por otra parte, Andalucía es una región muy extensa, eso implica que no se habla igual en todas la zonas. Pero sí hay fenómenos lingüísticos que por la extensión de su práctica se pueden considerar más o menos generales, como el "ceceo", el "seseo", la aspiración de la "j", de la "h" y de las "s" finales de sílaba o de palabra, la abertura de vocales finales para indicar el plural, el "yeísmo", la suavización del fonema "ch", la supresión de consonantes intermedias por pura economía lingüística, la simplificación de palabras... Fenómenos que, igualmente, no son ajenos a otras lenguas como el inglés, el francés o el alemán.
Además, nuestras condiciones climáticas también influyen en nuestra manera de articular. Nuestro clima seco y caluroso condiciona, en parte, nuestra relajación a la hora de articular algunos sonidos que para pronunciarse con mayor rigidez necesitan una adecuada lubricación de los órganos articuladores. Me imagino las dificultades que sufrirían los soldados alemanes de Rommel en el desierto, en la campaña de África durante la II Guerra Mundial. ¿Cómo se puede hablar alemán en esas condiciones?
Aquí el problema es que, al parecer, no todos estamos convencidos de la tarea de dignificar lo nuestro y sacarlo del desprestigio social en que, a veces, nosotros mismos lo hemos sumergido. Es patético observar cómo locutores y presentadores de medios de comunicación, sobre todo locales, se esfuerzan por aparentar un "castellano perfecto", pero en cuanto se relajan un momento les sale la vena andaluza.
Hablemos andaluz sin complejos y que nadie nos dé lecciones, que los andaluces llevamos siglos dando al mundo lecciones de filosofía, astronomía, física, medicina, agricultura, aritmética, gramática, literatura, música, navegación, aquitectura, danza... y, sobre todo, de amabilidad, sensibilidad y humanidad.
Cuando más entusiasmados estábamos con el tema, escuché de una alumna la siguiente definición: el andaluz es el castellano mal hablado, nosotros hablamos mal.Como decimos por estas tierras, se me cayeron los palos del sombrajo.¿Cómo un andaluz, en este caso andaluza, puede pensar que hablamos mal? ¿Cómo han podido hacernos tanto daño aquellos que nos atacan riéndose de nuestro acento, de nuestra cultura ( o la falta de ella), de nuestra forma de vida? El maldito estereotipo.
Tras una defensa exacerbada de nuestras hablas y con un discurso en defensa de nuestra patria chica, sin dejar de sentirnos unidos a la patria grande, recordé un artículo que leí hace tiempo de un profesor de un instituto de Puerto Real.
Acabo de imprimirlo.Dentro de diez minutos tengo de nuevo clase con el grupo. Hoy toca lectura. Lectura de estas palabras. Cuando finalice la hora, lo dejaré colgado en el tablón del aula. Para que lo relean y se les quede grabado:
Los andaluces hablamos perfectamente, los andaluces pronunciamos correctamente todos los sonidos de nuestra lengua, los andaluces no confundimos fonemas alterando la pronunciación, los andaluces no somos personas incultas que no sabemos hablar.
Estas afirmaciones no tendrían cabida en ningún tipo de polémica ni dentro ni fuera de los límites de nuestra Andalucía, si no fuera porque hay personas, incluidas andaluzas, que no hemos sabido dignificar una forma de hablar con unas peculiaridades indudables de las que no tenemos en ningún caso que avergonzarnos.
Claro que no hablamos como las gentes de Valladolid o de Zamora, bueno... ¿ y qué? ¿ Quién les ha otorgado el privilegio de que sean ellos el modelo?
Aquí hemos desarrollado una forma de hablar como resultado de una evolución de siglos y de unas huellas históricas depositadas por las numerosas culturas que han ido conformando nuestra realidad. Sabemos, por ejemplo, que en el Senado Romano llamaban la atención los senadores procedentes de la Bética porque, algunos de ellos al menos, eran "ceceantes". Pero de la misma manera llamaban la atención cuando intervenían gentes de la Galia o de la Britania. Sus intervenciones nunca fueron denostadas por este motivo. Los romanos eran muy respetuosos con las costumbres de todos los pueblos.
Por otra parte, Andalucía es una región muy extensa, eso implica que no se habla igual en todas la zonas. Pero sí hay fenómenos lingüísticos que por la extensión de su práctica se pueden considerar más o menos generales, como el "ceceo", el "seseo", la aspiración de la "j", de la "h" y de las "s" finales de sílaba o de palabra, la abertura de vocales finales para indicar el plural, el "yeísmo", la suavización del fonema "ch", la supresión de consonantes intermedias por pura economía lingüística, la simplificación de palabras... Fenómenos que, igualmente, no son ajenos a otras lenguas como el inglés, el francés o el alemán.
Además, nuestras condiciones climáticas también influyen en nuestra manera de articular. Nuestro clima seco y caluroso condiciona, en parte, nuestra relajación a la hora de articular algunos sonidos que para pronunciarse con mayor rigidez necesitan una adecuada lubricación de los órganos articuladores. Me imagino las dificultades que sufrirían los soldados alemanes de Rommel en el desierto, en la campaña de África durante la II Guerra Mundial. ¿Cómo se puede hablar alemán en esas condiciones?
Aquí el problema es que, al parecer, no todos estamos convencidos de la tarea de dignificar lo nuestro y sacarlo del desprestigio social en que, a veces, nosotros mismos lo hemos sumergido. Es patético observar cómo locutores y presentadores de medios de comunicación, sobre todo locales, se esfuerzan por aparentar un "castellano perfecto", pero en cuanto se relajan un momento les sale la vena andaluza.
Hablemos andaluz sin complejos y que nadie nos dé lecciones, que los andaluces llevamos siglos dando al mundo lecciones de filosofía, astronomía, física, medicina, agricultura, aritmética, gramática, literatura, música, navegación, aquitectura, danza... y, sobre todo, de amabilidad, sensibilidad y humanidad.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Permite
Permite que te robe tu tiempo un minuto.O dos.
Permite que te obligue a realizar una reflexión que en estos momentos no apetece. Permite que pueda entrar durante unos segundos lectores en tu cabeza e intente hacerte ver una realidad palpable que nos negamos a admitir.Permite que te deje ver por una rendija aquello que, entre todos, estamos creando y dando forma.
Permite que tus hijos se estén convirtiendo en tiranos. Permite que desde pequeños decidan qué ponerse y qué no.Permite que exijan vestir de tal o cual marca o firma. Permite que te alcen la voz, que te griten, que no te tengan respeto. Es buen camino para que se vayan formando como fascistas de espíritu.Permite que en cumpleaños y Reyes se llenen de regalos, hasta el punto de que no puedan asimilar todo lo que se presenta ante sus ojos y puedan abarcar sus manos. Permite que no sepan apreciar el valor de las cosas y lo que cuesta llegar hasta ellas. Permite que consigan todo con malas caras y lloros, y, llegados el punto, con amenazas.Permite que desde pequeños manejen dinero y que arrasen con todo lo que se les antoja,con todos los caprichos.Permite que algunos que no saben todavía escribir bien su nombre ya tengan móvil, mp3, mp4 ( y el 5 y el 6…), Nintendo, Play Station y Wii, por supuesto con miles de juegos, complementos y programas, dejándolos postrados en un sofá adivinando que un balón de fútbol y una comba para saltar son juguetes prehistóricos.
Permite que no respeten a sus profesores, si fuese necesario, tampoco los respetes tú.Réstales autoridad, aquella que a ti ya no te queda, la que has ido perdiendo en este juego de idolatrar a tus hijos.Permite que puedan asistir a tus enfrentamientos verbales con sus maestros.Mejor si el enfrentamiento es físico. Permíteles, además, que tampoco respeten a sus compañeros, y por ende, al resto de la sociedad. Permite que les dé igual una piedra de la calle para pegar una patada, que cualquier rueda de un coche, moto, o farola del alumbrado público.Tienen que desfogarse, que para eso son jóvenes.
Permite el convertirte en su amigo, y si puedes, mejor en colega.No permitas una riña, no permitas un castigo,no permitas eso tan arcaico y obsoleto de hablar y razonar, no permitas el ser un buen ejemplo para ellos en tu trabajo, en tu vida y con los demás. Permite la mentira y el atropello. Permite que la buena educación se esté muriendo abandonada en un rincón.
Permítelo TODO.
Al fin y al cabo son tus hijos y quién mejor que tú para educarlos.
Luego, sólo tendrás que levantar la vista del plato en la mesa para ver,en las noticias de esa cadena de televisión tan alarmista, como a unos cuantos niñatos les da por robar, quemar, dar palizas y hasta asesinar en las noches de botellón. Esos fascistas de espíritu en su niñez se están convirtiendo en adultos activos. Sin embargo, la noticia y la alarma social nos quedan tan lejanas… permítete el respirar y relajarte: tus hijos no, tus hijos están recibiendo una buena educación.
Permítete el creerlo.
Permite que te obligue a realizar una reflexión que en estos momentos no apetece. Permite que pueda entrar durante unos segundos lectores en tu cabeza e intente hacerte ver una realidad palpable que nos negamos a admitir.Permite que te deje ver por una rendija aquello que, entre todos, estamos creando y dando forma.
Permite que tus hijos se estén convirtiendo en tiranos. Permite que desde pequeños decidan qué ponerse y qué no.Permite que exijan vestir de tal o cual marca o firma. Permite que te alcen la voz, que te griten, que no te tengan respeto. Es buen camino para que se vayan formando como fascistas de espíritu.Permite que en cumpleaños y Reyes se llenen de regalos, hasta el punto de que no puedan asimilar todo lo que se presenta ante sus ojos y puedan abarcar sus manos. Permite que no sepan apreciar el valor de las cosas y lo que cuesta llegar hasta ellas. Permite que consigan todo con malas caras y lloros, y, llegados el punto, con amenazas.Permite que desde pequeños manejen dinero y que arrasen con todo lo que se les antoja,con todos los caprichos.Permite que algunos que no saben todavía escribir bien su nombre ya tengan móvil, mp3, mp4 ( y el 5 y el 6…), Nintendo, Play Station y Wii, por supuesto con miles de juegos, complementos y programas, dejándolos postrados en un sofá adivinando que un balón de fútbol y una comba para saltar son juguetes prehistóricos.
Permite que no respeten a sus profesores, si fuese necesario, tampoco los respetes tú.Réstales autoridad, aquella que a ti ya no te queda, la que has ido perdiendo en este juego de idolatrar a tus hijos.Permite que puedan asistir a tus enfrentamientos verbales con sus maestros.Mejor si el enfrentamiento es físico. Permíteles, además, que tampoco respeten a sus compañeros, y por ende, al resto de la sociedad. Permite que les dé igual una piedra de la calle para pegar una patada, que cualquier rueda de un coche, moto, o farola del alumbrado público.Tienen que desfogarse, que para eso son jóvenes.
Permite el convertirte en su amigo, y si puedes, mejor en colega.No permitas una riña, no permitas un castigo,no permitas eso tan arcaico y obsoleto de hablar y razonar, no permitas el ser un buen ejemplo para ellos en tu trabajo, en tu vida y con los demás. Permite la mentira y el atropello. Permite que la buena educación se esté muriendo abandonada en un rincón.
Permítelo TODO.
Al fin y al cabo son tus hijos y quién mejor que tú para educarlos.
Luego, sólo tendrás que levantar la vista del plato en la mesa para ver,en las noticias de esa cadena de televisión tan alarmista, como a unos cuantos niñatos les da por robar, quemar, dar palizas y hasta asesinar en las noches de botellón. Esos fascistas de espíritu en su niñez se están convirtiendo en adultos activos. Sin embargo, la noticia y la alarma social nos quedan tan lejanas… permítete el respirar y relajarte: tus hijos no, tus hijos están recibiendo una buena educación.
Permítete el creerlo.
domingo, 30 de agosto de 2009
Las tres rejas
El joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa de éste y le dice:
- Oye, maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia...
-¡Espera! -lo interrumpe el filósofo-.¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
-¿Las tres rejas?
-Sí. La primera es la verdad.

-¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
-No. Lo oí comentar a unos vecinos.
-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad.

-¿Esto que deseas decirme es bueno para alguien?
-No, en realidad no. Al contrario...
-¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad.

-¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
-A decir verdad, no.
-Entonces -dijo el sabio sonriendo-, si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.
Anónimo
- Oye, maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia...
-¡Espera! -lo interrumpe el filósofo-.¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
-¿Las tres rejas?
-Sí. La primera es la verdad.

-¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
-No. Lo oí comentar a unos vecinos.
-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad.

-¿Esto que deseas decirme es bueno para alguien?
-No, en realidad no. Al contrario...
-¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad.
-¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
-A decir verdad, no.
-Entonces -dijo el sabio sonriendo-, si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.
Anónimo
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