sábado, 17 de septiembre de 2011

Septiembre



Septiembre llega con su paso furtivo, casi sin avisar, consciente de que no hemos notado su presencia. Son días de menos luz y noches de mayor pereza. El olor a sal y arena se va difuminando. Y comenzamos a entrar en una rutina asfixiante como tardes de sopor veraniegas. Añoramos la vida de semanas anteriores mientras pisamos con fuerza los primeros adoquines mojados por el rocío de la noche.
Nos engañamos pensando que volvemos con fuerzas renovadas. Volvemos, seguramente con más ímpetu, pero menos energía...Hemos dejado mucha piel en el estío.

viernes, 9 de septiembre de 2011

La otra

Hoy un guiño de humor al cuento clásico:

Caperucita nunca imaginó que El Lobo la dejaría por otra. Nunca hizo caso de los consejos que en materia amorosa le daba La Abuelita. Por lo que una mañana El Lobo le dijo: “Caperucita, quiero terminar contigo. Ya no me excita perseguirte por el bosque; ya no me agrada disfrazarme de abuelita para que tú me digas tus tonterías de siempre, que si tengo las orejas grandes y esos colmillos tan filudos, y yo, como un estúpido, responda que son para oírte,olerte y verte mejor. No, Caperucita, lo nuestro ya no tiene remedio”. Entonces Caperucita, desconcertada por aquella confesión, se echó a correr tan lejos como pudo pensando en la clase de mujer que había conquistado el corazón de su amante. “Es ella, tiene que ser ella”,
repetía la niña, mientras buscaba desesperadamente la casa de la anciana. “Abuelita”, gritó al fin, cuando hubo contemplado la figura que yacía en el lecho, “¿cómo pudiste hacerme esto? Tú, la amiga en quien yo más confiaba”. “Lo siento”, dijo la otra, “nunca pensé quedar embarazada a mi edad, y menos de alguien tan poco inteligente e imaginativo. No obstante, él es un lobo responsable, que no dudó por un minuto en ofrecerme matrimonio al conocer la noticia. Lo siento, Caperucita, tendrás que buscarte otro.
Después de todo, no es éste el único lobo en el mundo, ¿o no?”.


Mario Meléndez